Doctrina

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La doctrina de nuestra iglesia

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Nuestra Iglesia sabe que La Biblia es  La Palabra y La Voluntad Revelada de Dios

 y por ello engrandece el Nombre de Dios y Su Palabra sobre todas las cosas.

(Salmo 138:2b) 

 La difusión de la Palabra de Dios sobre Venezuela requiere, en su más mínima expresión, la más sencilla y perfecta de las formas de comunicación: Hablar. Nuestro Señor Jesucristo habló, cada vez que pudo, a multitudes y a individuos la maravillosa precisión de la Palabra de Dios. Somos Testigos del Señor Jesucristo, “Embajadores en lugar de Cristo”, pero para ser buenos Testigos y Embajadores debemos abrir nuestras bo­cas y declarar el testimonio, el mensaje de los siglos: La Palabra de Dios. Nuestra página es, por supuesto, para ser leí­da; pero debe ser un instrumento más para el aprendizaje y la enseñanza de la Palabra y de la Vo­luntad de Dios. Ese es el ferviente deseo de los que laboramos en EKKLESIA.

Si desea consultar versículos, textos, palabras o frases en ocho

diferentes versiones bíblicas y en 29 diferentes idiomas conéctese a:

http://www.biblegateway.com/

 

Enseñanzas Bíblicas:

 Mateo 4:4… Escrito Está

  Mitos y Verdades

Procura con diligencia.

 

El Síndrome de Absalón

 

Someterse a Dios es someterse a Su Palabra

En esto Pensad

De Música y Canciones

Ojos Para ver

Comunicación (y Vida) Virtual.

¿Dios te Bendiga o Dios te Bendice?

 La “Navidad”

 

Mateo 22:37

Nuestro Tema para el año 2008

 

Esfuérzate en la Gracia

Las Autoridades en la Iglesia

Dos Señores

Andar en Amor

 

Sed, pues, imitadores de Dios

La Oración Creyente

El Tesoro Escondido

3a de Juan 2

Juan 10:10 Expandido

Martín Lutero, El Reformador

¿Sabía Ud que…?

La Vida Abundante, Hoy

El Manual

La Vida Abundante, Hoy (II)

Comer Sano

Halloween

Enseñanzas en

 

  • Mateo 4:4…Escrito está

(por Antonio Bonaccorso)

En Mateo 4:4, la Palabra de Dios declara:

…Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Escrito está”, esta corta frase se repite, en la versión Reina-Valera, dos veces en el Antiguo Testamento; doce veces en labios de Jesucristo, en los Evangelios; una vez en el libro de Hechos, y cuatro veces en las Epístolas Eclesiásticas.

Equivale, en el Antiguo Testamento, a lo que “ha dicho Jehová”, repetida trescientas sesenta y ocho veces. (en la RVR`60)

Si está escrito, lo ha dicho Jehová, es Palabra de Dios, y los creyentes no dudamos de la Integridad de Ella.

“…El problema espiritual básico del hombre es no creer en la integridad [la totalidad] de la Palabra de Dios, simplemente no creer [todo] lo que Dios dice. Muy poca gente cree que la Palabra de Dios es exacta, que quiere decir lo que dice y que dice lo que quiere decir. De este modo, el hombre está en un constante dilema en su búsqueda de la verdad, él no tiene ninguna piedra de toque [para comprobar la autenticidad], ningún criterio para la verdad porque no quiere ir a la Palabra y estudiar su integridad y su precisión.” (V.P.W.)

Para nosotros, los creyentes, la Biblia es nuestra “piedra de toque” para distinguir el oro verdadero del falso: Para separar la Verdad de la mentira. Un orfebre no dudaría jamás de lo que le dice su piedra de toque. Tampoco nosotros de lo que escrito está: lo que ha dicho Jehová, la Palabra de Dios.

El Salmo 138:2b dice… has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.

“Dios ha engrandecido Su Palabra con Su Nombre sobre todas las cosas. No dice eso de las estrellas o de los planetas. Engrandeció Su Palabra sobre todas las cosas. La magnificó. La exaltó. La Palabra de Dios es tanto Dios como Dios es Dios. Lo que Dios dijo que fuese, fue; lo que Dios dijo que es, es; lo que Dios diga que sea, será. ¿Ve usted por qué tenemos que volver a la integridad y precisión de la maravillosa Palabra de Dios?” (V.P.W.)

Si la Biblia, que tenemos abierta en nuestras manos, es tanto Dios como Dios es Dios, nuestra actitud hacia ella no puede ser de duda, indiferencia y, menos aun, de misericordiosa condescendencia.

Proverbios 3:13-15… Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia;14Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,Y sus frutos más que el oro fino. 15Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.

¿Pensamos igual que Dios de la sabiduría que viene de creer y hacer Su Palabra? ¿Acaso todas las cosas que puedes desear, se pueden comparar a ella? Si me permite, Ud. puede comparar una hallaca con una arepa, pero nunca compararía una hallaca con el pábilo que la amarra.

“La actitud del hombre hacia la Palabra de Dios determina su espiritualidad.”(V.P.W.)

Cada vez que la leemos debemos entender que estamos teniendo una entrevista cara a cara con el Creador de los cielos y la Tierra. Una audiencia ante “el trono de Su Gracia”. Si esa es nuestra actitud hacia Su Palabra estaremos en el camino correcto de ser verdaderamente espirituales.

“La Biblia es la Palabra y la Voluntad reveladas de Dios. Esta clave es el secreto más grande en el mundo hoy día. Es un secreto no porque Dios lo esté guardando para Sí Mismo; es un secreto porque la gente no ha creído. La mayoría de la gente no cree que la Biblia es la Palabra y la Voluntad reveladas de Dios”. (V.P.W.)

La mayoría de la gente no lo cree ¿Lo creemos nosotros? Entonces, ¿Cuál es nuestra actitud hacia ella? ¿Cuál es nuestro estilo de vida? ¿Cuáles son nuestras acciones? y por ellas ¿cuáles son los resultados de nuestras acciones?

Volvamos a Mateo 4:4… No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Para ubicarnos mejor en la escritura usemos una de las claves de investigación Bíblica y vayamos al contexto inmediato.

Mateo 4: 1Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

Cuarenta días. Según E.W. Bullinger, en su libro “Cómo entender y explicar los números en la Biblia”, cuarenta, días, o años, es un período de prueba y disciplina.

Cuarenta días estuvo Moisés en el monte para recibir la Ley.

Cuarenta días estuvo Moisés en el monte tras el pecado del Becerro de Oro.

Cuarenta días estuvo Jonás en Nínive

Cuarenta días fue visto Jesucristo por sus discípulos, hablándoles de las cosas que atañían al Reino de Dios.

Mateo 4:3…y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.

¿No habría podido el hijo de Dios, que multiplicaría los panes y los peces, hacer ese milagro? Claro. Pero no lo hizo. Su hambre no le impidió permanecer enfocado en lo primero: La Palabra de Dios, y no en el pan.

De la misma forma, un hijo de Dios con poder, con vida abundante, podría hoy olvidarse de la Palabra y dedicarse a producir “pan” para satisfacer sus apetitos. Pero un hijo de Dios debe mantenerse enfocado en toda Palabra que sale de la boca de Dios.

“El hombre sí necesita alimentos físicos para el mantenimiento de su cuerpo físico. Pero un hombre tiene algo más qué cuidar además de su cuerpo físico. El alma de un hombre también necesita nutrimento”. (V.P.W.)

El pan es necesario, pero no suficiente; y si por buscar el pan vamos a perder lo que viene de Dios, el alimento del alma, entonces, por más pan que logremos acumular nos faltará lo que en verdad da una vida integra: toda Palabra de Dios.

Por otro lado, recordemos que debemos buscar “…primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas ( con pan en abundancia) nos serán añadidas”. (Mateo 6:33)

Por cierto, que no dice que busquemos primeramente el reino de Dios, y después busquemos el pan. Dice que nos será añadido. Tampoco dice que si buscamos el pan, el pan nos añadirá el Reino de Dios.

“El hombre no se puede sustentar solamente bajo una dieta de alimento físico; necesita que su alimento sea completado con toda palabra que viene de Dios.” (V.P.W.)

Ahora veamos el contexto remoto de Mateo 4:4; lo que escrito está en Deuteronomio 8:11-19… 11Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 15que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; 16que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; 17y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.

Cuando el hombre está necesitado de alguna bendición, clama a Dios, como lo hizo el pueblo de Israel en Egipto. Pero una vez lograda esa bendición, el reconocimiento y la alabanza muchas no es para Dios sino para “ Mi poder y la fuerza de mi mano”. Esa es la actitud más frecuente en el hombre ingrato. Pero la Palabra le recuerda la fuente de toda su prosperidad…18Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.

Y la Palabra lo amonesta, le advierte… 19Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.

Según El Libertador, Simón Bolívar, La ingratitud es el crimen más grande que pueden los hombres atreverse a cometer.” Y si esa ingratitud es contra Dios, ese crimen se multiplica.

Veamos un ejemplo de ingratitud en Lucas 17:11-17… 11Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. 15Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. 17Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?

Solo uno volvió, agradecido. Nueve se fueron a disfrutar de la nueva vida y de la salud recibida. ¿Será ese el porcentaje de ingratitud entre los hombres: un noventa por ciento? ¡Dios nos libre!

Debemos cuidarnos de claudicar entre pan y toda Palabra, como nos refiere 1ª. de Reyes 18:20 y 21… 20Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. 21Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.

Como No podemos servir a dos señores (Mateo 6:24), claudicaremos.

Josué le hace esa misma advertencia al pueblo de Israel…Josué 24:14-15… 14Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. 15Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; [que viene siendo la misma cosa, izquierda que derecha] pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

El amor, engendrado en la gratitud, tiene que manifestarse, y solo se puede manifestar por medio de servir, para, entonces, ser verdadero amor. Porque se puede servir sin amor (¿no les ha tocado alguna vez ser servidos por un mesonero descortés?) pero jamás se podrá amar y no servir.

El pan es muy bueno. Comer es delicioso, pero veamos la prioridad de nuestro Señor, que debería ser también la nuestra…

Juan 4:31…Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. 32El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

¿Tenemos nosotros, como seguidores de Cristo, esa misma comida, esa misma prioridad, el mismo compromiso?

Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.(Juan 6:27)

Pero, se entiende, necesitamos el pan, y ¿qué será de nosotros, de nuestras necesidades físicas, quién nos dará el pan físico? Para responder esto debemos recordar qué pasó con Jesucristo y su falta de pan en el desierto ¿pereció de hambre? ¿no hubiera sido mejor convertir algunas piedritas en pan? He aquí la respuesta en Mateo 4:11…11El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

¿Se olvidó Dios de Su Hijo Fiel a Su Palabra? No, ni de Ud. ni de nosotros se olvidará, si al igual que Jesucristo nos mantenemos fieles y claros.

y en Mateo 6:33…Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Se trata de poner cada cosa en su lugar: El pan nunca podrá ser sustituto de toda Palabra que sale de la boca de Dios. Ni será objeto de nuestra búsqueda…si es que queremos recibir ambos, el pan verdadero, que a vida eterna permanece, y el momentáneo, el físico, el que perece.

Dios los bendiga.

 


 

Mitos y Verdades

El Mito: Debe haber unidad entre cristianos pues somos todos hermanos.

La Verdad: Solo puede haber unidad entre aquellos que creen, y viven, la misma Palabra correctamente dividida. Los de la casa creyente.

…es la gente religiosa, aquellos que son profundamente sinceros, los que causan la división. (VPW, LINYD, (La Iglesia Nueva y Dinámica)

Pablo fue a la sinagoga por tres meses, predicando y enseñando la Palabra de Dios; pero cuando ellos rehusaron creer la Palabra de Dios, Pablo separó a los creyentes. Él dijo: “Ustedes los que quieran creer, vengan conmigo; nos vamos a la escuela de Tiranno. El resto de ustedes que no quieran creer en la precisión de la Palabra de Dios, simplemente quédense aquí en la sinagoga”. En realidad no fue Pablo quien separó esta sinagoga. Los endurecidos y maldicientes con su incredulidad fueron los responsables por la división de la sinagoga de Efeso. ¿Y cuál fue el resultado de esta separación?, el versículo 10 dice:

Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia [bíblicamente, “Asia” se refiere a una provincia], judíos y griegos, oyeron la Palabra del Señor Jesús.

(VPW, PPVA)

La división no viene de la Palabra de Dios; viene de la incredulidad de aquellos que rehusan creer en la integridad y la precisión de la Palabra de Dios.

(VPW, PPVA)

Hay solamente una forma de cortar perfectamente la Palabra. Todas las demás formas son cortes errados. Ahora, ¿entiende por qué tenemos separaciones, denominaciones y sectas en la así llamada, cristiandad? Ellas emanan de una división incorrecta de la Palabra.

(VPW, PPVA)

Hch 20:29y30 … Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 30Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.

En otras palabras, Satanás engañaría a algunos de los supervisores mismos. Habría divisiones en las iglesias que se celebraban en los hogares porque la gente estaba llena de orgullo y quería llevar a los discípulos tras de sí mismos y no tras la Palabra de Dios. Por lo tanto, era esencial un liderazgo fuerte y preciso.

(VPW, LiNYD)

Ro 12:16… Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

Solo entre los humildes, los que creen y aceptan la Palabra de Dios correctamente dividida, puede haber unidad. Solo con ellos podemos asociarnos. No con aquellos que rechazan la Palabra …”sabios en su propia opinión”.

Estad firmes significa literalmente “permanecer fuertes”. Cuando estamos firmes y unidos, somos fuertes. Si yo soy fuerte en el Señor y usted está fuerte en el Señor, juntos avanzaremos. El ministerio del Apóstol Pablo, según está relatado en Hechos 19, es un ejemplo de personas que estuvieron firmes en el Señor y que por lo tanto produjeron fruto. Hechos 19 dice que Pablo tomó a aquellos fuertes en la fe y discutió la Palabra de Dios en la escuela de Tiranno. En dos años toda Así Menor había oído acerca del Señor Jesús.

Fue simplemente milagroso cómo la Palabra de Dios fue difundida por toda la tierra. Sin embargo, fíjese que en 2 Timoteo 1:15 dice que toda Asia abandonó a Pablo. Aparentemente los que eran el “gozo y la corona” de Pablo no estuvieron “firmes” por mucho tiempo y sus músculos espirituales se pusieron flácidos. Los que eran el “gozo y corona” se debilitaron a tal punto que aun antes que Pablo muriera, la grandeza de la revelación que Dios le había dado ya se había perdido. (VPW, LINYD)

El Mito: No se puede decir jamás “El que quiera puede irse” o “La puerta se abre por dentro”.

La Verdad: Juan 6:67…Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

El Mito: Hay que ir detrás de a todo el que se va. Dejar las 99 ovejas para buscar la descarriada.

La Verdad: Las ovejas se descarrían, las cabras se van.

El Mito: Yo amo a todos y, en un conflicto, debo ser neutral.

La Verdad: En la Palabra de Dios no existe la neutralidad

Ap3:15… Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

El neutral es oportunista: solo pretende hacerse el tonto para luego, terminado el conflicto, inclinarse por el vencedor.

Procura con diligencia.

 (Antonio Bonaccorso)

2ª Ti 2:15… Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

 Este es nuestro tema del año 2013. ¿Por qué? Porque no podemos olvidar que la única forma de presentarnos aprobados ante Dios es usando bien, dividiendo correctamente, la Palabra de Dios.

 Veamos algunas de las palabras usadas en este versículo:

·         Diligencia: Precisión y prontitud al realizar algo. (Hacer lo mejor en el mejor tiempo posible)

·         Aprobado: Hábil, competente para hacer una labor.

·         Vergüenza: Sentimiento perturbador causado por no hacer lo correcto.

·         Usar bien: Ortho-tomunta (gr): Dividir correctamente:

 ¿Qué es dividir correctamente? Veamos que nos dice el Dr. V.P. Wierwille:

“2ª. Timoteo 2:15 dice que debemos procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobados dividiendo correctamente la Palabra. Hay solamente una forma de cortar perfectamente la Palabra. Todas las demás formas son cortes errados.” (PPVA pag.56A)

 Solo hay una forma de “cortar perfectamente” la Palabra de Dios.

Trataremos de explicar esto con un ejemplo: Tomemos la bandera nacional que, como sabemos, es de tres franjas de colores, una amarilla, una azul y una roja. Si tomamos una tijera y dividimos estas tres franjas correctamente, cada franja solo deberá tener un color. Es decir, en la amarilla no puede haber nada de azul, ni viceversa y en la azul no puede haber nada de rojo ni viceversa.  Hay infinitas formas de hacerlo incorrectamente. Hay una sola forma de hacerlo correctamente, y no puede lograrse si no lo procuramos con diligencia. Todas las personas que hagan esto correctamente, tendrán el mismo resultado (Igualmente, si todas las personas dividieran correctamente la Palabra de Dios tendían un mismo resultado, un entendimiento común, una sola Iglesia)

 Entonces, hay una sola forma de entender, conocer o interpretar la Palabra: La que Dios ha establecido; la que es de Él.  Porque dice 2ª de Pedro 1:20… ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

 Fueron los hombres “inspirados” quienes escribieron la Palabra, cierto, pero totalmente bajo la guía de Dios. Es Palabra de Dios, y no son los hombres los que establecen lo que esta quiere decir, sino Dios. “La palabra se interpreta a sí misma” (VPW)

 Ahora bien, podemos leer y estudiar la Palabra de Dios hasta el agotamiento, pero nunca nos podremos presentar aprobados ante Dios si no la usamos bien, es decir, si no la dividimos correctamente, si le damos una interpretación propia, privada.

 Dios nos dice en…

Jeremías 2:13…

Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Y dice el Dr. Wierwille

“¿A quién le está hablando Dios? Él dice “mi pueblo”. Él no está hablándole a gente que está fuera de Su rebaño; Él esta hablándole a aquéllos dentro del corral cuando dice “dos   males ha hecho mi pueblo: [primero] me dejaron a mí, fuente de agua viva…” Dios es una fuente, opuestamente a cisternas, las cuales pertenecen a la gente…

… Una fuente tiene un suministro ilimitado de agua. Cuando la gente deja a Dios, quien es una fuente, ellos cavan para sí mismos cisternas, … un sistema teológico supuestamente válido.”

 ¿Un ejemplo de una cisterna?: “Yo Puedo mentir”. En muchas ocasiones Dios dice nos manda a no mentir. Por ejemplo, Efesios 4:25a…Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo. Eso dice la fuente, “desechar la mentira”, pero mi cisterna, mi propio sistema teológico supuestamente válido, dice que yo, a veces, puedo mentir. Este es tan solo un ejemplo de “dejar la fuente y cavar cisternas”.

 Ahora, entendamos esto: ¿Qué es dejar a Dios, la fuente de agua viva? ¿Dejar de visitarle en su Palacio? ¿No atender sus llamadas telefónicas? ¿Borrarlo del Facebook? No. Dejar a Dios es abandonar su Palabra.

¿Puede alguien abandonar la Palabra, y dividirla correctamente? ¡No! ¿y puede presentarse aprobado delante de Dios? ¡Imposible! No hay forma.

Dice además Jeremías que cuando alguien abandona a Dios, no solo hace eso, sino que además cava para sí cisternas. Esto no es algo que tal vez, puede que suceda: no, es algo automático. Se-deja-la-fuente-se-cavan- cisternas.

Por ejemplo: Si Ud. se desconectara del servicio de agua de su ciudad ¿Qué haría enseguida? ¿no se compraría un tanque? ¡Claro, y uno muy grande! (Pero…un tanque al fin, con un contenido limitado de agua).

Así son aquellos que abandonan la Palabra de Dios. Lo siguiente e inmediato que comienzan a hacer es cavar para sí cisternas, es decir empiezan a edificar su propio sistema teológico “supuestamente válido”, con alguno que otro versículo bíblico, algunas máximas filosóficas y un montón de opiniones personales sobre “lo que es conforme a Dios”.

Cuando hacemos esto, podemos pensar que somos creyentes con conocimiento bíblico, pero somos tan solos desertores de Dios y cavadores de cisternas.

Recordemos que en los tiempos bíblicos, no había acueductos como los conocemos hoy, y había dos formas de obtener agua: Una, yendo a tomarla a la fuente, el manantial; y otra teniendo una cisterna, un tanque, en casa.

Habrá muchas razones “validas” para abandonar una fuente. Pero veamos apenas un par: primera razón, no hay que ir al manantial cada día. Y segunda razón, podemos vivir “muy cómodamente” con el agua que tenemos almacenada en casa, en la cisterna.

Si recordamos que esto es una figura literaria, y que en ella Dios está hablando del abandono de su Palabra, entonces al cavar una cisterna: a) no habrá que ir a la fuente cada día (no hay que leer la Biblia, ni estudiarla a diario). Y b) se puede vivir muy bien con la poca Palabra que se piensa tener almacenada en la cisterna rota de la memoria. (vivir de los recuerdos)

¿Conoce UD. a alguien que haya tomado el Seminario1 y que ya no esté en la Iglesia? Claro que sí. Preguntamos ¿Se ve a sí misma esa persona como UD. la ve? No. Esa persona piensa que ya no necesita ir a la fuente, pues cree tener su “tanque full”, pero UD. sabe que está engañada. Que lo que tiene es una gran cisterna rota y vacía.  Y no solo eso, sino que le siguen las terribles consecuencias de haber dejado a fuente.

Porque cuando abandonamos a Dios, ¿podremos amarle como nos manda Jesús en Mateo?

Mateo 22: 37, 38:

    Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.

 Dice el Doctor: “Si ese es el primero y grande mandamiento, entonces ¿cuál es el primero y grande pecado? Por simple lógica es quebrantar el primero y grande mandamiento, es decir, no amar a Dios, amar algo más de lo que amamos a Dios, o poner algo por encima de Dios, cavando nuestros propios sistemas religiosos, nuestras propias ideologías, nuestros propios patrones de pensamiento; en lugar de adherirnos a la revelación divina de la incomparable y maravillosa Palabra de Dios”.(PPVA pág6A)

 Recordemos la escritura: nosotros amamos a Dios porque Él nos  amó primero. (1ª. Juan 4:19)

Para poder cosechar hay que sembrar primero; y para recibir, primero hay que dar. Es un principio establecido por Dios, y Él se sujeta a sus principios. Cuando queremos hacer amigos, damos amistad. Cuando queremos recibir amor, damos amor. Entonces ¿cómo hizo Dios para que llegáramos a amarle? Nos amó primero. Y ¿cómo pudimos saberlo? Sólo por medio del conocimiento de Su Palabra; por medio de conocer lo que Él ha hecho por nosotros; por medio de saber cuánto nos ha amado. De tal manera que esto no puede ser logrado desconociendo las escrituras y/o dividiéndolas incorrectamente. Es decir: cuando nos desconectamos de la fuente, no podemos amar a Dios con todo corazón, alma y mente, porque ¿Cómo amar a un Dios que no conocemos?¿Cómo amarle si ignoramos cuanto Él nos ha amado y nos sigue amando?…y esa ignorancia, irremisiblemente nos lleva no solo a cometer es primero y grande pecado, sino, con ello, a otras graves consecuencias:

Oseas 4:6:

Mi Pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…

 Veamos lo que dice el Dr. V.P. Wierwille:

 “Nuevamente Dios le está hablando a Su pueblo cuando Él dice: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”. Esta falta de conocimiento no es en las ciencias, filosofía, periódicos o respecto a la última película. Si el pueblo de Dios es destruido hoy en día, sólo hay una razón: una falta de conocimiento de la Palabra de Dios. Esta falta de conocimiento de la integridad y grandeza de la Palabra de Dios, que la Palabra revelada de Dios es la Voluntad de Dios, es la razón por la cual Su pueblo es destruido. .(PPVA pág6B)

 ¿Puede alguien sin conocimiento, y sin dividir correctamente la Palabra evitar la destrucción de su obra, y ser, a la vez, instrumento de destrucción? Sin conocimiento es imposible evitar la obra de el destructor, y por ello, por falta de conocimiento, la obra del individuo y del pueblo de Dios es destruida y por ello hay problemas en las familias y … divisiones en las Iglesia.

 Dice el Dr. VPW: “…por qué hay división y falta de acuerdo entre cristianos, … escribí un estudio intitulado: “¿Por qué la división?” La división no viene de la Palabra de Dios; viene de la incredulidad de aquellos que rehusan creer en la integridad y la precisión de la  Palabra de Dios…Ahora, ¿entiende por qué tenemos separaciones, denominaciones y sectas en la así llamada, cristiandad? Ellas emanan de una división incorrecta de la Palabra.”

Las divisiones dentro de la Iglesia vienen por la división incorrecta de la Palabra de Verdad. Las congregaciones desaparecen o se separan por no dividir correctamente la Palabra. Recordemos… “un ejemplo que hace un comentario tristemente ridículo de cómo algunos supuestos cristianos tratan de presentarse aprobados ante Dios. Hace muchos años, haciendo investigaciones en los archivos de la escuela de Divinidad de la Universidad de Chicago, me encontré con un recorte de periódico sobre una denominación que tenía dos facciones. La causa del rompimiento fue la cuestión de si Dios había creado originalmente a Adán y Eva con o sin ombligo. ¡Increíble! Un grupo decía que Adán y Eva no tenían ombligo mientras que la otra facción creía que Dios les había dado ombligo a ambos, Adán y Eva. Uno de los grupos construyó una iglesia nueva justamente al frente a la anterior y llamaron a su nueva denominación la “Primera Iglesia de los Ombliguistas”. Los cristianos traen reprobación sobre sí mismos cuando se desvían en tales asuntos impertinentes.(VPW)

 Entonces, algunos ignorantes-impertinentes se separaron de la fuente y cavaron para sí la cisterna de los Ombliguistas.

 Ahora veamos el cómo de hacer las cosas bien:

“Para dividir correctamente la Palabra, lo primero que uno tiene que hacer es poner esfuerzo, estudiar.” (VPW)

Claro, más fácil que esforzarse y estudiar es darle prioridad a mi “propio sistema teológico supuestamente válido”

Entonces debemos conocer, debemos estudiar su Palabra; y enseña el Doctor…

…”¿Por qué estudiamos? Porque Dios cuenta conque nosotros como obreros, sepamos lo que dice Su Palabra. (VPW)

 1 Corintios 12:1:

     No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones [asuntos] espirituales.

“Puesto que Dios no quiere que ignoremos, sólo hay una cosa que Él quiere que seamos, sabios” (VPW)

“El único gran requisito de todo estudiante bíblico es usar bien la Palabra de Verdad …  (VPW)

“Pero cuando se la usa mal, la verdadera Palabra no existe. Tenemos la Palabra de Verdad  solamente en la medida en que usamos bien la Palabra de Dios.” Todas las personas, en un momento u otro, usan la Palabra, no es si usamos o no la Palabra, el asunto es si la usamos bien. (VPW)

 2 Timoteo no nos dice que usemos la Palabra; nos dice que la usemos bien.” (VPW)

“Así que, estudiamos la Palabra para poder presentarnos aprobados ante Dios, porque somos responsables ante Él por nuestra obra. (VPW)

  Mateo 12: 36, 37:

    Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

  Romanos 14:12:

    De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

 ¿Y qué de la vida abundante?

Vayamos a…

Josué 1:7y8… Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

 ¿Puede alguien no dividir correctamente la Palabra de Verdad y prosperar, o tener vida abundante?

  Así que estudiamos la Palabra para poder presentarnos aprobados ante Dios, porque somos responsables ante Él por nuestra obra.(VPW)

 Sin conocimiento, ignorantes (Apístis), o (Apeitheia: desobedientes, apáticos) negándonos a creer lo que Dios dice, tenemos consecuencias:

 Si no dividimos correctamente la Palabra de Dios:

·        No podemos…presentarnos a Dios aprobados

·        No podemos…evitar cometer el primero y más grande pecado

·        No podemos…evitar la destrucción de nuestra obra y la división de la Iglesia.

·        No podemos…Tener vida abundante.

 ¿Será entonces importante dividir correctamente La Palabra?

 Así que estudiamos la Palabra para poder presentarnos aprobados ante Dios, porque somos responsables ante Él por nuestra obra.(VPW)

 Dios los bendiga.

El Síndrome de Absalón

(Tomado de Internet)

El hijo del rey David pone en su corazón el deseo de ser rey, y comienza a desarrollar

un plan para tumbar al rey de su trono.

En una actitud cobarde y traicionera, se reúne con los descontentos y comienza a ofrecer

favores, lo cual no tenía, en realidad, condiciones para hacer. Pero su palabra era persuasiva
Decía que el Rey no atendía a los súbditos en sus necesidades, pero si él fuera coronado, haría por el pueblo lo que el rey no hacía. Él resolvería los problemas de todos. Solo bastaba que se uniesen a él en aquel momento para derrocar al rey.
Absalón representa a muchos que piensan conquistar un lugar o un  espacio por medio de la traición, el engaño, la codicia, etc. Muchos Absalones se levantan, inventan mentiras, hacen promesas falsas, se amotinan, provocan las divisiones, todo con el deseo de ocupar el lugar de aquel que fue puesto legalmente.

Este síndrome viene asolando ministerios, vidas, instituciones, familias y empresas. Por

donde pasa este espíritu destruidor el resultado es catastrófico. Estos hombres (y hasta mujeres) siempre tienen seguidores. Habrá, en todo tiempo, alguien que oiga al pseudo-soberano.

Absalón tuvo sus seguidores. Aquellos que creían que podían derrocar al rey, y tener sus

sueños realizados, se apoyarán en la palabra de un traidor. Así también muchos en nuestros días creen palabras y siguen, ciegamente, a aquel que está ciego por el poder. De esta forma ambos caen en el hoyo de la desgracia, la vergüenza y el dolor.

Aquello que les fue destinado, nadie se los quitará; ni tampoco le tomarán ni ocuparán sus lugares. Escalar peldaños debe ser hecho uno por uno, paso a paso. Recordando siempre dejar una base fuerte para sustentarse, en caso de que tenga que volver a descender. Alguien que esté por encima de usted pagó el precio para llegar donde está. Páguelo Ud. también estudie, trabaje, tenga frutos, muestre resultados, revele su habilidad y, entonces…aguarde. Su éxito llegará y sus sueños serán realizados. Dios bendice a quien en Él espera. Haga su parte que Él lo ayudará.

El fin de Absalón fue la muerte, triste final para quien podía haber ocupado un lugar de honra en el reino; después de todo, su padre era el rey. Ese fue el premio de Absalón, el cual continúa siendo dado a los perdedores, pues, solo la muerte, sea física, moral, financiera o espiritual, es lo que recompensa a los que sufren el “Síndrome de Absalón”.
Cuando satanás encuentra espacio en el corazón de un hombre, usa su misma y fatalmente eficaz estrategia de “valorizar” al tentado, mostrándole que él no necesita depender de nadie, que puede estar en una posición igual a la de su líder. El método es antiguo:

 

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”(Gn 3.1-5)

Por eso, podemos afirmar que en toda rebelión la historia se repite, solo cambian los actores. La rebelión de Absalón es sintomática; en ella podemos ver paso a paso como la rebelión se aloja en el corazón de un hombre.

1er Paso: Abrigar ese sentimiento en el corazón

Muchos líderes son tentados por satanás para ambicionar ser el líder de la Iglesia. Aprovechándose de la brecha de la inconformidad, ataca al hombre de Dios, sintiéndose como más capaz y merecedor de estar allí, en su lugar, al frente; distrayéndole para que no recuerde que a aquel fue Dios quien lo puso allí. Este caso se repite constantemente en muchas Iglesias y es llamado “El Síndrome de Absalón”. Este creía ser la mejor opción para Israel; mejor que sus hermanos y mejor que su padre, David. Y decía Absalón:

¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!(2Sm 15.4)
Ese es el primer paso en la  caída de un líder que ambiciona el puesto de otro: permitir que ese sentimiento encuentre morada en su corazón.

2º Paso: Demostrar ser “diferente” que su pastor delante de los miembros de la Iglesia

El segundo paso de Absalón fue el de montar una estrategia sutil para comenzar a conquistar la simpatía de los miembros de la iglesia (lo mejor, del pueblo de Israel) procuraba hacerse más disponible al pueblo que el rey David, que por la gama de responsabilidades y compromisos, no disponía del tiempo necesario para poder atender a todos.

Dice La Biblia:

Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. 3Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. 4Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia! 5Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba. (2Sm 15.2,5)

 

Esta es la forma como muchos líderes ambiciosos se comportan: se quedan a la entrada de la puerta del pastor de la Iglesia, y reciben a todo miembro con gran cordialidad, preguntan su nombre, de donde viene y muestra total interés en resolver su caso. Demostrando que “no existen diferencias” (como existían con David). Cuando una persona iba a inclinarse delante de él, inmediatamente besaba a la persona. ¡Que líder tan simpático! ¡Que líder tan “cercano” tenemos!, decían los incautos. Está instalado el principio de la rebelión. Después de toda esta escena, venia el tercer paso.
3º paso: Demostrar “no poder ayudar más” por no ser el líder de la Iglesia.
Es el golpe final, es decir: que comprende y apoya la causa del miembro que oyó, pero que no puede hacer nada, porque no es él “quien manda”. Algunos aun se presentan como hombres honestos y espirituales, que respetan a su pastor, como si dijesen “Ud. Tiene razón, mi Hermano. Pero, lamentablemente no puedo hacer nada, quien decide es el pastor de la Iglesia. Vamor a orar por eso ¿amén?” Cerrando su comentario con falsa dignidad.

Era así como actuaba Absalón, en la puerta del palacio del rey David. Como actúan los pastores auxiliares en la iglesia donde Dios estableció por líder a su pastor.

 

Otra forma de actuar es cuando el pastor auxiliar oye una queja contra el pastor de La iglesia y en lugar de defenderlo, hace como hizo Absalón.
Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. 4Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia! (2ª Sam 15:3-4)

En otras palabras, estaba diciendo que, si él fuera Rey, tendría tiempo para resolver esta causa, como si numerosas otras no surgirían más tarde.

 

4º Paso: “Robar” el aprecio de los miembros de la Iglesia por su pastor.
Es terrible, pero, después de comenzar a permitir que satanás instale la rebelión en su corazón, el pastor auxiliar transmite la semilla de la rebelión a otros corazones, literalmente “robando” el respeto y admiración que tenían por su pastor; pasando a nutrir respeto y admiración por los Absalones. Este “Robo de corazones” está claramente descrito en La Palabra de Dios:
De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel. (2ª Sam 15:6)
La rebelión ya fue perpetrada; independientemente de salirse de la Iglesia y abrir una iglesia propia o no.
5º paso: Si él se sale, La tendencia será abrir una lglesia propia, desde donde “juzgará con justicia”

 

No es necesario decir más nada sobre el plan de satanás con “El síndrome de Absalón”

Tomado de Internet: http://www.adpirangi.com.br/index.php?option=com_content&view=article&id=80:sindrome-de-absalao&catid=37:palavra-pastoral

Someterse a Dios es someterse a Su Palabra

por: Daniela Ramírez

Tenemos muchas razones para no creer y sólo una para creer, y esa es La Palabra de Dios.

“La clave primera y más básica para El Poder para la vida abundante, es que La Biblia es La Palabra y La Voluntad Revelada de Dios” (V.P.W)

No podremos tener vida abundante si no tenemos la humildad de aceptar La Palabra de Dios y creerla simplemente porque Dios lo dice. Mucha gente puede decir que cree La Palabra de Dios, incluso conocer y citar muchos versículos de ella, pero si no procura dividirla correctamente, si no está convencido de ella, no llegará a ninguna parte.

2 Timoteo 2:15 dice… “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

Lo único que necesitamos para vencer al diablo es nuestra condición como hijos de Dios y estar convencidos de ella. Es estar convencidos de que La Palabra es La Voluntad de Dios y dice lo que quiere decir y quiere decir lo que dice.

Veamos entonces ejemplos de lo que disfrutamos en nuestra condición como hijos de Dios…

Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

Dios puede darnos este mandamiento porque ya nos lo dio todo y Él está con nosotros.

Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Tenemos TODO el Poder, somos más que vencedores, somos invencibles con Dios, y más vale que lo creamos porque si no es así, estamos perdidos.

Romanos 8:37 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”

Filipenses 4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Está disponible que lo podamos todo en Cristo, pero tenemos que esforzarnos: NINGUNA CARRERA ES FÁCIL.

Si queremos una vida fácil, Cristo NO es el mejor ejemplo, y ¿nosotros somos seguidores de quién? Si de Cristo, tenemos mucho trabajo por delante.

2 Corintios 5:20 “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”

Tenemos el Poder, la Autoridad y la Inmunidad de Cristo. ¿Los estamos ejerciendo?

Romanos 8:31 “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

EL DIABLO NO TIENE NINGUNA JUGADA GANADORA, pero su trabajo es hacernos creer que si la tiene, incluso que esa jugada es mejor que la nuestra, y es por ahí donde tiene entrada a nuestras mentes.

Génesis 2:15 – 17 “15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”

Este era el mandamiento de Dios para Adán. Dios le dijo lo que era bueno y lo que era malo, tal como lo haría un Padre con su hijo. “Una de las cosas más grandes que Dios le dio al hombre es el Libre Albedrío, su capacidad y derecho a decidir” (Sem. 1)

Génesis 3:1 – 6 “1 Pero la serpiente  era astuta (aguda, hábil para engañar o para lograr artificiosamente cualquier fin), más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”

“Satanás comienza a lograr sus objetivos cuando introduce la duda. El se disfraza como ángel de luz” (Sem. 1) -“No se puede evitar que lleguen las influencias satánicas, pero SI que se alojen en nuestras mentes” (Sem. 1)

Vers. 1…PASO #1: Insinúa la duda. El diablo sabía la verdad pero buscó la duda en la mujer.

Vers.  2…PASO #2: La mujer consideró la duda. Cuando respondió, automáticamente se metió en problemas.

Vers. 2…PASO #3: La mujer omite, dijo “comer” y es “ciertamente comerás”.

Vers. 3…PASO #4: La mujer añade, Dios no habló nada de tocar.

Vers. 4…PASO #5: Se cambió toda La Palabra de Dios.

“El problema con la serpiente no fue su tentación, sino que la mujer considerara, indagara” (Sem. 1)-“Es la Integridad de La Palabra de Dios la que siempre está en juego” (Sem. 1)

La mujer estaba vencida desde el momento que consideró y respondió. Y ella no solo comió ella sino que le dio a Adán su marido, lo que fue considerado como la caída del hombre y la más alta traición, porque Dios le había confiado a Adán todo el Poder de este mundo y él se lo transfirió a Satanás.

La desobediencia a Dios trae serias consecuencias, y ese es el patrón desde el principio.

“El hombre cae porque desobedece La Palabra de Dios” (Sem. 1)

“La gente habla de La Palabra de Dios pero NO la cree” (Sem. 1)

No hacer La Voluntad de Dios es Soberbia, y esto fue precisamente lo que tuvo Lucifer antes de ser echado…

Isaías 14:12 – 14 “12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.”

Vers. 13… “Tú que decías en tu corazón…”, Lucifer estaba plenamente convencido de eso.

“El hombre hoy en día, tal como en la caída del hombre, está tratando de ser Dios”(Sem. 1)

La Soberbia precede a la caída.

Soberbia es no aceptar lo que está escrito en La Palabra de Dios y ser mi propio dios. Es altivez y envanecimiento.

Veamos un ejemplo del CÓMO de responder correctamente ante estos ataques del adversario:

Mateo 4:1 – 11 “1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,  9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.”

El diablo se esmeró mucho porque no se trataba sólo de la caída de un hombre, sino del plan completo de Dios.

Vers. 3… Insinúa la duda. El diablo sabía que si era el hijo de Dios, sin embargo insinúa la duda.

Vers. 4… ¿Jesucristo responde considerando como Eva? No, y si para Jesucristo fue tan sencillo ¿por qué nosotros nos enrollamos tanto?

Podemos vencer al diablo usando la misma herramienta de Cristo: “Escrito está”. Pero es necesario antes tener conocimiento de lo que está escrito en La Palabra de Dios.

¿Cuál es la diferencia entre Eva y Jesucristo? “Escrito está”. Eva desobedeció, y Jesucristo obedeció plenamente convencido de que Dios era Fiel. Si Dios lo dice, eso lo decide, No hay consideraciones, ni inventos, ni excusas.

Santiago 4:7 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

Normalmente nos aprendemos la segunda parte del versículo: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros”; pero ¿qué de la primera parte?: “Someteos pues, a Dios”.

Someterse a Dios es someterse a Su Palabra, y ENTONCES podremos resistir al diablo y él huirá; Jesucristo se sometió a La Palabra de Dios.

En cada aspecto de nuestras vidas donde no conozcamos lo que Dios dice, es donde el diablo tendrá entrada y nos hará dudar.

¿Cómo podemos estar preparados para la competencia si no conocemos el libro donde están las reglas? Y más allá ¿cómo podemos estar preparados si no creemos que hay una competencia? Que yo ignore la competencia espiritual, no significa que esa competencia esté anulada. ¿Cuáles son entonces las reglas para nuestra competencia? Estudiar La Palabra de Dios, Confesarla y Actuar según ella; lo demás se lo dejamos a Dios.

“El problema básico espiritual del hombre es no creer en La Integridad de La Palabra de Dios”. V.P.W.

Veamos parte de las cosas en las que tenemos que someternos a Dios y Su Palabra…

1 Pedro 2:19 – 23 “19 Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. 20 Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Más si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. 21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;   23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente”.

Somos siervos, y cuando nos sometamos a La Palabra de Dios tendremos que dejar de hacer nuestra voluntad, para hacer La Voluntad de nuestro Señor.

Tener Mérito… es que teniendo la razón, por amor a la paz, a nuestros hermanos, cedemos nuestros derechos y se lo dejamos todo a Dios.

1 Pedro 4:15 – 16 “15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; 16 pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.”

Si somos cristianos tendremos que tener el valor de padecer cuando se trate de La Palabra de Dios.

“Es la Integridad de La Palabra de Dios la que siempre está en juego” (Sem. 1)

1 Corintios 6:7 – 11 “7 Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? 8 Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos. 9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”

Si no nos controlamos, el pecado será nuestro señor, y seremos esclavos de las emociones y de la corriente de este mundo.

Juan 13:34 – 35 “34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”

Discípulo: Es un seguidor disciplinado. Persona que aprende una doctrina, bajo la dirección de un maestro.

Disciplina: Es Doctrina, es Instrucción.

1 Corintios 13:4 – 8ª “4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6  no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 El amor nunca deja de ser”.

Esto es el Amor de Dios. El amor del mundo va y viene, pero el de Dios permanece.

1 Pedro 4:3 “Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.”

Ya es tiempo suficiente de haber complacido al diablo y sus huestes, por haber permito que prevalezca nuestro hombre viejo. Sometamos esa carne enferma y hagamos La Voluntad de Dios.

¿Cómo podemos someter nuestra propia opinión y hacer la de Dios?

1.      Tenemos que entender que en nosotros hay una dualidad, que tenemos espíritu pero también carne, la cual es necesario someter a lo correcto para poder cumplir con la Ley de Dios.

Romanos 7:14 – 25 “14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.            22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.”

2.      Una vez entendido que aun tenemos carne sabemos que no militamos según ella, entonces derribamos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios.

2 Corintios 10:3 – 5 “3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;    4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

3.      Sometemos esa carne y la ponemos en servidumbre a Dios, no sea que lleguemos a ser eliminados.

1 Corintios 9:26 – 27 “26 Así que, yo de esta manera corro,  no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.”

Yo decido que mi hombre viejo, mis sentimientos y mis pasiones se sometan a La Palabra de Dios. Yo lo decido por mi libre albedrío, yo tengo el Poder y el Dominio. Puedo controlarlo, si me esfuerzo.

Vers. 27… Este es el fin que busca el diablo en todos sus ataques: ELIMINARNOS. Pero con La Palabra de Dios en nuestras mentes y corazones NO PODRÁ HACERLO.

2 Corintios 5:16 – 17 “16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Efesios 6:10 – 13 “10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios,  para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.”                                                                                                

Daniela Ramírez.

 

 

En esto pensad

por: María Esther Guevara

Filipenses 4:8:
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Filipenses 4:8 nos comanda a dirigir nuestros pensamientos en una dirección específica, es decir, a hacernos cargo de nuestra vida de pensamiento.  Si no tomamos control de nuestros pensamientos, nuestras vidas se verán afectadas negativamente en cualquiera de las tres categorías de nuestro ser: cuerpo, alma y espíritu.

Proverbios 17:22:
El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos.

Alegría y tristeza.  Emociones.  Una, medicina para nuestro cuerpo; la otra, enfermedad.  Existen dos grupos importantes de emociones: las emociones positivas basadas en la fe y las emociones negativas basadas en el miedo.  Dependiendo del tipo de emoción que uno experimente, el cerebro produce un determinado tipo de sustancias químicas que son distribuidas a través del torrente sanguíneo por todo el cuerpo y afectan positiva o negativamente nuestro organismo. Cuando sentimos alegría, por ejemplo, nuestro cerebro libera un tipo de sustancias llamadas endorfinas o “químicos del bienestar”.  Estos químicos tienen un efecto positivo sobre las células y refuerzan nuestro sistema inmune ayudándonos así a permanecer saludables por más tiempo.

Las emociones basadas en el miedo (como la rabia, la tristeza, la culpa, el resentimiento, etc.) liberan otro tipo de  sustancias que pueden llegar a ser tóxicas para nuestro organismo.  Toda emoción negativa pone automáticamente el cuerpo en modo de stress.  Una cierta cantidad de stress es necesaria para que el ser humano funcione ante situaciones retadoras o de peligro; sin embargo, cuando en la sangre hay un flujo excesivo o constante de químicos estresores, estos químicos pueden llegar a alterar la estructura de las células, deprimiendo el sistema inmune y creando condiciones para que se desarrollen problemas de salud que se manifiestan tanto en el cuerpo como en la mente.

La Palabra de Dios nos advierte que las emociones tienen un impacto sobre nuestra condición física y que nuestro cuerpo se beneficia o se daña dependiendo del tipo de emoción que experimentamos.

¿Y de dónde provienen las emociones?  Las emociones tienen origen en nuestra vida de pensamiento.  Pensamientos negativos producen emociones negativas, pensamientos positivos originan emociones positivas. Son nuestros pensamientos los que determinan nuestros estados de ánimo.  Y nuestros estados de ánimo influyen en nuestra salud.  Hay investigaciones que muestran que cerca del 87% de las enfermedades pueden ser atribuidas a nuestra vida de pensamiento y aproximadamente el 13% a los hábitos alimenticios, a la genética y al ambiente.  Dios lo dejó dicho y la ciencia médica lo ha comprobado.  No hay ninguna duda de que “qué” pensamos y “cómo” pensamos afecta nuestra condición emocional, física y mental.

¿Quiere decir entonces que cualquier pensamiento negativo que yo tenga me hará daño?  ¿Cómo hacemos con los hechos o realidades negativas de la vida?  ¿Deberemos ignorarlos?

Mateo 9:4:
Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo:  ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

¿Dónde pensaban mal ellos?  ¡En sus corazones!  No somos responsables por cada pensamiento que nos pasa por el cerebro, sino sólo por aquellos que guardamos.  Son los pensamientos arraigados en la mente –junto con sus correspondientes reacciones bioquímicas− los que tienen un impacto masivo en nuestro bienestar emocional, mental y físico.

“Notar” u “observar” que algo es de cierta manera y que esa manera pueda estar dentro de la categoría de lo negativo no es necesariamente un pensamiento negativo.    Obviamente, necesitamos notar las cosas que no andan bien para tomar la acción positiva que esté disponible en cada caso.  Notar, por ejemplo, que un conocido pasó por mi lado y no me saludó es una observación que ciertamente no es positiva pero que probablemente no me hará ningún daño.  Es cuando le agregamos al pensamiento que nos metemos en problemas.  “Fulano no me saludó”…“¿Y quién se creerá que es?”…“Seguramente le caigo mal”…“¿Será que le dije o le hice algo?…“Pero debería decírmelo”…“Con lo que me molesta la gente que no habla claro”…“Como cuando Fulano me ignoró en aquella fiesta y al final resultó que le habían ido con un chisme”…“¡Qué rabia!”…“Y yo que confiaba tanto en la persona que fue con el chisme”…“Es que ya no hay nadie digno de confianza”…“Este mundo va de mal en peor”, etc., etc., etc.  Es cuando caemos en esta serie de consideraciones negativas cuando nos metemos en problemas.  Porque mientras transitamos esa ruta de pensamientos negativos, los químicos tóxicos relacionados con esos pensamientos fluyen por todo nuestro cuerpo y como no son desechados, ya que no existe ninguna situación de riesgo o peligro que enfrentar, terminan transformándose en sustancias aún más tóxicas las cuales finalmente se alojan en alguna órgano de nuestro cuerpo con los correspondientes efectos perniciosos.

Consideremos el caso de Job.  La Palabra nos dice que Él pensaba que quizás sus hijos habían pecado y habían blasfemado contra Dios en sus corazones, y que “…de esta manera hacía todos los días” (Job 1:5). No fue un pensamiento aislado lo que ocasionó sus males.  Job se mantenía preocupado o ansioso todos los días.  La ansiedad o preocupación es una de las emociones más destructivas.  Los archivos de la memoria que contienen datos sobre la ansiedad son extremadamente poderosos:  parecen activar todos los sistemas del organismo desde los pies a la cabeza llegando a impactar no sólo nuestro cuerpo sino también nuestras capacidades mentales.  Y por si fuera poco, los efectos de la preocupación o de la ansiedad permanecen mucho tiempo después que la amenaza o el peligro se ha ido.  No es de extrañar, pues, que a  Job le aconteciera todo lo que ya sabemos.

Proverbios 23:7:
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.

El ser humano es lo que piensa.  Nuestra vida de pensamiento determina lo que somos o lo que llegaremos a ser.  En otras palabras, uno se vuelve aquello que “mira”.  Cuando pensamos, nuestro cerebro construye una memoria de ese pensamiento.  Si la atención prestada al pensamiento es momentánea, la memoria construida será débil y nuestro cerebro la desechará a corto plazo mientras dormimos.  Si nuestra atención es enfocada, la memoria permanecerá y se hará más fuerte cada vez que se use.  Es así como se forman las fortalezas de que habla 2 Corintios 10:5.  Una fortaleza es un pensamiento que ha sido fortificado a lo largo del tiempo.  Esas fortalezas son las que llegan a determinar nuestra manera de pensar, nuestro modo particular de ver la vida, es decir, nuestra “manera de ser”.  Para decirlo con una frase del Dr. Wierwille, “Los patrones de pensamiento determinan mi corazón”.  Es así como de tanto pensar que ya no hay nadie digno de confianza, yo llegaré a ser una persona desconfiada.  La desconfianza será uno de los lentes a través de los cuales yo mire la vida; será una de mis actitudes ante cualquier hecho o realidad que me toque vivir.

Jeremías 6:19:
Oye, tierra:  He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.

Los pensamientos también generan realidades físicas.  No necesariamente de inmediato –como una varita mágica− pero sí finalmente, con el tiempo.  La realidad que tengo hoy es el resultado de toda una vida pensando, positiva y negativamente.  Lo que incluimos en nuestra visión –nuestra visión interna− es la dirección en la cual tendemos a ir.  Donde la mente va, el hombre sigue.  De los pensamientos negativos surgirán realidades negativas y de los pensamientos positivos surgirán realidades positivas. Cada vez que un individuo tiene un pensamiento o una forma crónica y prolongada de pensar, esa persona está en proceso de generar una realidad.  Consciente o inconscientemente, tendremos el fruto de nuestros pensamientos.  ¿Qué hacer entonces?  La respuesta es Filipenses 4:8.

Filipenses 4:8:
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

¿Se refiere acaso este versículo al pensamiento positivo tal como lo enseña y practica mucha gente hoy en día?  Definitivamente ¡no!  Lo que  los llamados pensadores positivos hacen, o pretenden hacer, es negar lo que esté sucediendo para reemplazarlo con una imagen mental más placentera sin llegar a tomar ninguna acción responsable. Por ejemplo, si alguien tiene una herida en la frente probablemente le dirán: “Tu frente está bien.  Esa herida no es más que una ilusión. Piensa que tu frente está curada.  Imagina que tu frente está en perfectas condiciones”.  Este tipo de actitud lo que  hace es desconectar a la persona de la realidad pudiendo causar desorientación, confusión, enfermedad y problemas aún mayores.

En la Biblia Amplificada, la frase “En esto pensad” se lee:  [Medita, reflexiona, considera]; ten la mente llena de; [mide, pesa]; [toma en cuenta, observa] estas cosas; [fija, establece, clava] tu mente [pensamiento, memoria, deseos, intenciones, intelecto] en ellas.  Lo que Dios nos plantea en Filipenses 4:8 podríamos llamarlo entonces como “enfoque positivo”.  Dios nos pide que enfoquemos nuestra vida de pensamiento en todo aquello que esté alineado con la belleza y perfección de Su Palabra.

Filipenses 4:8 está en modo imperativo; es un mandamiento.  ¿Nos mandaría Dios a hacer algo para lo cual no nos haya capacitado?

Si consideramos el ámbito natural, veremos que Dios dotó tanto nuestro cuerpo (cerebro) como nuestra alma (mente) para que seamos capaces de tomar control de nuestra vida de pensamiento.  Nuestro cerebro fue diseñado de manera tal que existe un punto en que la información recibida –sea que provenga del mundo exterior o de nuestro  mundo interior (memoria)− es mantenida durante un corto período de tiempo hasta que cada persona, por su libre albedrío, decide si la acepta o la rechaza, si la analiza o no.  ¿Y dónde está el libre albedrío?  Está, según nos dice el Seminario I, en la categoría del alma, específicamente en la mente.  Por cierto, ¿sabían ustedes que los científicos creen haber identificado un código genético para el libre albedrío?  El profesor David Suzuki, un genetista de la Universidad de Columbia, sostiene que los genes realmente importantes de nuestro cuerpo no son los que nos dicen qué hacer, sino los que nos dan la habilidad para cambiar de conducta en respuesta al medio ambiente.  Así pues, en lo que respecta a las categorías de cuerpo y alma, no tenemos excusa.

1 Tesalonicenses 5:19:
No apaguéis el espíritu.

Otro efecto de los pensamientos negativos es que apagan o extinguen el poder de Dios, es decir, impiden la manifestación del don de espíritu santo.   En la Biblia en inglés, la palabra “apagar” es “quench”, que significa desconectar, aislar, extinguir.  Los pensamientos negativos nos desconectan, nos aíslan de Dios de manera abrupta, brusca e indigna.  Los pensamientos negativos extinguen el fuego del espíritu santo, impiden la manifestación del don; anulan nuestra fuente de ayuda y poder.

Nuestro adversario tratará siempre de contaminar nuestro pensamiento con sus dardos de fuego para anular el poder que está en nosotros.  Su meta es que nos enfoquemos en todo lo que es falso, en todo lo deshonesto, en todo lo injusto, en todo lo impuro, en lo que no es de buen nombre, en lo que no tiene ninguna virtud ni nada digno de alabar.  Él trabaja para distraernos, para desenfocarnos de la verdad de la Palabra y, en consecuencia, vencernos.

Cuandoquiera que reconozcas que un  pensamiento es negativo, ¡dale la voz de alto!  En tus manos está tomar la ruta tóxica −acumular todas las evidencias negativas pasadas y presentes relacionadas con una persona o con una situación− o, por el contrario, tomar la ruta de la acción positiva −pensar cuál acción está disponible hacer para la gloria de Dios.    ¿Y cuando no sea posible tomar ninguna acción?

1 Pedro 5:7
echando toda vuestra ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de vosotros.

Cuando ninguna acción esté disponible de tu parte, pues simplemente le presentas el asunto a Dios y echas toda ansiedad o preocupación sobre Él, sea por tu persona, por tu familia, por otros, por la iglesia, por el presente, por el futuro.  Tú dejas todo cuanto está fuera de tu control a la sabia disposición de Dios porque Él cuida de ti.  Luego, reenfocas tu mente.  Fijas, estableces tus pensamientos en la grandeza de Dios y de Su Palabra.

¿Sabías que la preocupación, además de dañina para nuestra salud, es también pecado?    Sí, ¡pecado! Preocuparse es tan pecado como robar porque en Filipenses 4:6 tenemos un mandato que dice: “por nada estéis afanosos”. El Dr. Wierwille, en “El Estilo de Vida de Un Creyente”,  lo expresa así:  “Éticamente es incorrecto preocuparse por cosas que están más allá de nuestro control.”  Las preocupaciones son pecaminosas porque surgen de la incredulidad y de la desconfianza para con Dios.  Adicionalmente, al torturar y distraer nuestras mentes, nos inhabilitan para cumplir con nuestros deberes y obstruyen nuestro gozo en el servicio para El Altísimo.

Romanos 8:37:
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquél que nos amó.

Hemos sido diseñados para ser más que vencedores.  La competencia, como hemos visto, comienza con los procesos de pensamiento.  Ser más que vencedor requiere no permitir que nuestros pensamientos corran desbocados.  ¿Cómo? Comprometiéndonos a interactuar responsablemente con cada uno de ellos.  Nuestro trabajo consiste en revisar cada pensamiento (“pensar en lo que estoy pensando”) y reconocer el punto en que se desvía de la verdad de la Palabra para luego llevarlo cautivo al pensamiento de Cristo.    No se lleva cautivo algo preguntándole si quiere ir.  Llevar cautivo involucra la aplicación de fuerza pues hay algo que se resiste.

Una actitud mental fuerte se construye de la misma manera como se gana fuerza física: repitiendo.  Trabajar con pesas fortalece el cuerpo.  Trabajar con los pensamientos fortalece la mente.  La manera de fortalecer el enfoque positivo es ejercitándolo.  Y lo bueno es que contrariamente al ejercicio físico, cuando lo practique en exceso ¡no se levantará adolorido al día siguiente!  ¿Y cómo me ejercito?  Preste atención a lo que piensa.  Cómo nos sentimos  respecto a la vida depende de dónde ponemos nuestra atención, sobre qué nos enfocamos.  Escoja enfocarse en lo que esté de acuerdo con los pensamientos de Dios.   Ante cualquier información negativa, decida si hay alguna la acción correctiva que pueda tomar y mientras la lleva a cabo, regrese al enfoque sobre lo positivo.  Rechace todos aquellos pensamientos que interfieran con la voluntad de Dios para su vida.

El enfoque positivo de Filipenses 4:8 nos capacita para ser más que vencedores.  Al mantener nuestros pensamientos en lo que es verdadero, en lo que es justo, amable o digno de alabar, los intentos del adversario por nublar nuestro pensar se ven frustrados, pudiendo así nosotros recibir de Dios lo que Él quiere energizar en nosotros.

Hacer de Romanos 8:37 una realidad depende de cada uno de nosotros.  Ya Dios hizo Su parte.  Nos dio un cerebro y una mente diseñados para ello, nos dio poder espiritual (Cristo en nosotros), y nos dio Su Palabra que nos permite hacer conexión con ese poder.  Soy yo quien decide permitir, día tras día, momento a momento, que sea lo negativo de las personas, lo negativo de los lugares, lo negativo de las cosas y de las situaciones −los oscuros desiertos de este mundo− lo que domine mi lógica, o que sea lo positivo –los florecientes jardines de la gracia de Dios –lo que prevalezca en mi mente.  Soy yo quien decide ¡ser más que vencedor!

 

 

De Música y Canciones

 Dice, (o canta*)Salmos 100:1

Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

*Tal vez deberíamos mas bien decir “canta” Salmos 100:1 pues según nos enseñó el Dr. Victor Paul Wierwille de acuerdo a sus investigaciones, los Salmos originalmente eran cantados.

¿De donde nos viene la música? ¿Y el canto?

Bueno, igual podríamos preguntar ¿de donde viene todo lo hermoso y lo sublime?

La música viene de Dios. Veamos varios ejemplos de músicos y uso de la música como alabanza a Dios en Su Palabra:

En Génesis encontramos el registro de Jubal,

Génesis 4:21
Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.

Y de Quenanías en

1ª Crónicas 15:22

Y Quenanías, principal de los levitas en la música, fue puesto para dirigir el canto, porque era entendido en ello.

Y Hemán y a Jedutún

1ª. Crónicas 16:42

Con ellos a Hemán y a Jedutún con trompetas y címbalos para los que tocaban, y con otros instrumentos de música de Dios;

Y otros:

1ª Crónicas 25:6-7

Y todos éstos estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban por disposición del rey. 7Y el número de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para Jehová, todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho.

2ª Crónicas 7:6

Y los sacerdotes desempeñaban su ministerio; también los levitas, con los instrumentos de música de Jehová, los cuales había hecho el rey David para alabar a Jehová porque su misericordia es para siempre, cuando David alababa por medio de ellos. Asimismo los sacerdotes tocaban trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en pie.

2ª Crónicas 34:12

Y estos hombres procedían con fidelidad en la obra; y eran sus mayordomos Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam de los hijos de Coat, para que activasen la obra; y de los levitas, todos los entendidos en instrumentos de música.

Nehemías 12:36

y sus hermanos Semaías, Azarael, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Judá y Hanani, con los instrumentos musicales de David varón de Dios; y el escriba Esdras delante de ellos.

Amós 6:5

Gorjean al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David;

Jueces 5:3
Oíd, reyes; escuchad, oh príncipes; Yo cantaré a Jehová, Cantaré salmos a Jehová, el Dios de Israel.

1ª. Crónicas 6:31
Estos son los que David puso sobre el servicio de canto en la casa de Jehová, después que el arca tuvo reposo,

1ª. Crónicas 15:27
Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino.

Josué 6:13
Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente.

1ª. Crónicas 15:16
Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría.

Levítico 23:24
Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.

Isaías 12:2
He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.

Hechos 16: 24 El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. 25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. 26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.

 

La música, entonces, “quizá la más sublime de las artes”, viene de Dios, y no fue un invento del hombre.

Ahora bien, según el diccionario de la lengua, la Música es: “Melodía y armonía, y las dos combinadas”

Según el mismo diccionario, veamos algunos otros conceptos:

Armonía: Unión y combinación de sonidos simultáneos y diferentes, pero acordes.

Acordes: Conjunto de tres o más sonidos diferentes combinados armónicamente

Y

Melodía: Parte de la música, que trata del tiempo con relación al canto, y de la elección y número de sones con que han de formarse en cada género de composición los períodos musicales, ya sobre un tono dado, ya modulando para que el canto agrade al oído.

Y ¿las canciones?

Canción: Composición en verso, que se canta, o hecha a propósito para que se pueda poner en música.

Es decir que una canción es un poema con música.

Y Poema: Obra en verso, o perteneciente por su género, aunque esté escrita en prosa, a la esfera de la poesía.

Y Poesía: Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa.

Y Verso: Palabra o conjunto de palabras sujetas a medida y cadencia, o solo a cadencia.

Y Prosa: Estructura o forma que toma naturalmente el lenguaje para expresar los conceptos, y no está sujeta, como el verso, a medida y cadencia determinadas.

Y Medida: Número o clase de sílabas de un verso.

Y Métrica: Arte que trata de la medida o estructura de los versos, de sus clases y de las distintas combinaciones que con ellos pueden formarse.

Y Ritmo: Grata y armoniosa combinación y sucesión de voces y cláusulas y de pausas y cortes en el lenguaje poético y prosaico.

Y Cadencia: Proporcionada y grata distribución o combinación de los acentos y de los cortes o pausas, así en la prosa como en el verso.

Y Rima (del latín rhythmus y éste del griego rythmós) es la repetición de una secuencia de fonemas o sonidos al final del verso a partir de la última vocal acentuada, incluida ésta.

Y Consonancia: Identidad de sonido en la terminación de dos palabras, desde la vocal que lleva el acento, aunque las demás letras no sean exactamente iguales en su figura.  (Sonrisa, Brisa)

Y Asonancia: Identidad de vocales en las terminaciones de dos palabras a contar desde la última acentuada, cualesquiera que sean las consonantes intermedias o las vocales no acentuadas de los diptongos. En los esdrújulos no se cuenta tampoco la sílaba penúltima.

Entonces: Si tomamos un poema en verso o en prosa y le ponemos música tendremos una canción. Y si hacemos lo otro, que sería tomar una melodía y ponerle letra, en verso o en prosa, igual  tendremos una canción.

Por ello al hablar de canciones debemos hablar de Poesía.

Veamos ahora algunos ejemplos de los conceptos enunciados:

Medida: Número o clase de sílabas de un verso.

Ej.:Coplas del amor viajero (Andrés Eloy Blanco)

 

Ya pasaste por mi casa,
a flor de ti la sonrisa…
Fuiste un ensueño de gasa;
fuiste una gasa en la brisa…

Acá tenemos una cuarteta (cuatro versos) de versos octosílabos (ocho sílabas por verso) de rima consonante, A-B-A-B

Veamos:

 

Ya pasaste por mi casa, (A)
a flor de ti la sonrisa… (B)
Fuiste un ensueño de gasa; (A)
fuiste una gasa en la brisa…(B)

La rima (del latín rhythmus y éste del griego rythmós) es la repetición de una secuencia de fonemas o sonidos al final del verso a partir de la última vocal acentuada, incluida ésta.)

La rima, junto con la métrica y la medida, dan ritmo al  poema. Por ello, para los músicos es mucho más sencillo poner música a un poema rimado pues ya este tiene “la música” que le confiere la rima, la medida y la métrica. (Medida: Número o clase de sílabas de un verso. Y Métrica: Arte que trata de la medida o estructura de los versos, de sus clases y de las distintas combinaciones que con ellos pueden formarse)

Veamos otra cuarteta del mismo poema de A.E. Blanco:

Te vi flotar en la bruma
que tu blancura aureola,
como un boceto de espuma
sobre un pedestal de ola.

Vemos como en esta segunda cuarteta, y en todas las que siguen en el poema, se repite el patrón de la cuarteta en octosílabos de rima consonante A-B-A-B

Otro ejemplo de rima consonante la podemos ver en este poema del Martín Fierro,

Cantor y gaucho (de José Hernández)

Aquí me pongo a cantar  (A)
Al compás de la vigüela,  (B)
Que el hombre que lo desvela  (B)
Una pena extraordinaria  (C)
Como la ave solitaria   (C)
Con el cantar se consuela.  (B)

Acá los octosílabos están en una sexteta, o sexteto, de rima consonante A-B-B-C-C-B, (la 2ª rima don la 3ª y la 6ª Y la 4ª con la 5ª)

Rima asonante:

Asonancia: Identidad de vocales en las terminaciones de dos palabras a contar desde la última acentuada, cualesquiera que sean las consonantes intermedias o las vocales no acentuadas de los diptongos.

Por ejemplo:

¡Ah caramba compañero

No lo puedo remediar

Que acabé diciendo en verso

Lo que empecé a conversar

(del Cantaclaro de Rómulo Gallegos)

 

Y existe el verso libre en donde no se cuida ni la rima ni la métrica:

Ej.:

Rima XXXIV (Gustavo Adolfo Becquer)

Cruza callada y son sus movimientos
silenciosa armonía;
suenan sus pasos y al sonar recuerdan
del himno alado la cadencia rítmica.

Los ojos entreabre, aquellos ojos
tan claros como el día,
y la tierra y el cielo, cuanto abarcan,
arden con nueva luz en sus pupilas.

Ríe, y su carcajada tiene notas
del agua fugitiva;
llora, y es cada lágrima un poema
de ternura infinita.

Ella tiene la luz, tiene el perfume,
el color y la línea,
la forma engendradora de deseos,
la expresión, fuente eterna de poesía.

¿Que es estúpida? ¡Bah! Mientras callando
guarde oscuro el enigma,
siempre valdrá lo que yo creo que calla
más que lo que cualquiera otra me diga.

 

Veamos ahora un recurso ineludible en la poesía, y por lo tanto en las canciones:

Las Figuras Literarias, o de Dicción: que son  recursos del lenguaje literario utilizados por el poeta para dar más belleza y una mejor expresión a sus palabras; es decir, el  poeta usa estos recursos para dar mayor expresividad a sus sentimientos y emociones íntimas.

La poesía no puede ser ajena a las figuras literarias pues dejaría de ser poesía para ser una mera descripción. La poesía no puede ser descriptiva. La poesía no puede ser obvia, pues la poesía no dice sino sugiere, susurra, induce, motiva.

Un ejemplo de lo que no es:

Tus ojos son negros

Tu boca es roja

Tienes un lunar en la cara

Que me aflige al verlo

(esto es una descripción)

Lo que si es:

Tus ojos dos paraparas,

Tu boca es una cayena

Y ese lunar de tu cara,

Es el luto de mi pena

(esto es un poema)

Usted bien puede escribir una hermosa carta de amor, pero una carta de amor no es un poema de amor.

Volvamos a ver unos versos de:

Coplas del amor viajero (de Andrés Eloy Blanco)

 

Ya pasaste por mi casa,
a flor de ti la sonrisa…
Fuiste un ensueño de gasa;
fuiste una gasa en la brisa…

 

Te vi flotar en la bruma
que tu blancura aureola,
como un boceto de espuma
sobre un pedestal de ola.

 

Yo, que he buscado el lucero
que a Belén lleva el camino,
preso por lazos de acero
al potro de mi destino,

 

Pensé: —En sus brazos, con Ella,
¡romperé, acero, tus lazos!
¿Para qué quiere una estrella*
quien tiene al cielo en los brazos?*

*Estos dos últimos versos son una hermosa y poderosa figura literaria que comunica un sentimiento que no se podría decir de otra o mejor forma. Por ello la poesía es entre otras cosas el arte de decir mucho con muy pocas palabras.

 

Pues… En solo un verso puede caber el universo.

Veamos, para ir cerrando, ahora una vieja canción que un poema en cuartetas, en versos dodecasílabos (12 sílabas) rimado, con hermosas figuras literarias, y por supuesto, con música:

 

Las Perlas de tu boca

(Eliseo Grenet)

 

Esas perlas que guardas con cuidado  (A)

En tan lindo estuche de peluche rojo   (B)

Me provocan nena linda en loco antojo(B)

De contarlas, beso a beso, enamorado(A)

 

Quiero verlas como chocan con tu risa(A)

Quiero verlas alegrar con ansia loca(B)

Para luego arrodillarme ante tu boca(B)

¡Ay! Pedirte de limosna una sonrisa. (A)

 

Veamos ahora un conocido himno cristiano:

 

Dulce Consuelo

En Jesucristo, Señor de paz  (A)

En horas negras de tempestad  (B)

Hallan las almas dulce solaz (A)

Grato consuelo, felicidad. (B)

 

Coro:

Gloria cantemos al Redentor (A)

Que por nosotros vino a morir (B)

Y que la gracia del Salvador (A)

Siempre proteja nuestro vivir (B)

 

En nuestras luchas, en el dolor (A)

A cada paso, su protección (B)

Cristo nos llena de su vigor (A)

Y da a liento al corazón (B)

 

Cuando luchamos llenos de fe (A)

Y no queremos desfallecer (B)

Cristo nos dice “Siempre tendréis (A)

Gracia divina, santo poder” (B)

(Tal vez quiera contar el número de sílabas para conocer la métrica usada.)

…Entonces, y para concluir, si quiere Ud. componer una canción o un himno de alabanza comience por escribir un poema, con todo lo que vimos que implica, tal vez rimado para darle ritmo desde el inicio, y luego póngale música.

Dios lo bendiga,

Antonio B.

Ojos para ver

1ª. de Corintios 16:14, nuestro tema del año 2009, dice: “…todas vuestras cosas sean hechas por amor”. Para poder hacer esto antes es necesario tener un corazón agradecido a Dios por su Palabra, por su Amor y por su Poder.

Salmos 138: 1 y 2 dice: Te alabaré con todo mi corazón; Delante de los [falsos] dioses te cantaré salmos.2Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.

Dios nos ha dado lo que Él engrandeció sobre todas las cosas: su Palabra. Si no hubiéramos recibido más nada de Su Altísimo, ya tendríamos lo máximo de Él: su Palabra que es su Voluntad.

 Romanos 5:8-10: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

¿quién puede ser capaz de entregar la vida de su único hijo… para salvar a su enemigo? Solo Dios, debido al gran amor con que nos ama. (¿Qué mayor prueba necesitamos del amor de Dios?)

 Hechos 1:8: pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el espíritu santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

 Jesucristo ascendió a los cielos, fue a sentarse a la diestra de su Padre; pero no nos dejó huérfanos ni indefensos ante satanás, sino que nos dejó el poder del espíritu santo para que le seamos testigos y deshagamos las obras del maligno en nuestras vidas y en las vidas de los que crean la Palabra. También eso le tenemos que agradecer a Dios en nuestros corazones.

 Leíamos en Romanos 5:8-10: Mas Dios muestra su amor… pero, ¿pero somos capaces de ver ese amor… o somos ciegos?

Según el diccionario, Ciego es un privado de la vista, y Vista es el sentido corporal con que se perciben los objetos por medio de la acción de la luz.

Que interesantes e importantes son estas definiciones, y si las meditamos un poco llegaremos a conclusiones no menos interesantes e importantes.

Hagámoslo:

Para poder ver un objeto, este debe ser iluminado para que la luz reflejada en él, y que llega a nuestros ojos, nos permita verlo, pues lo que llega hasta nuestros ojos no es el objeto mismo, sino la luz que este refleja. Por eso mismo, solo podemos ver los objetos que reflejan la luz. Dicen los astrónomos que no podemos ver los llamados “Agujeros negros”, no porque no existan ni porque no reciban luz, sino porque, al tragarse toda la luz que reciben, y no reflejar ninguna, se hacen invisibles. De joven leí una novela en la cual uno de los protagonistas lograba la invisibilidad por medio de pintar todo su cuerpo con una pintura tan negra que absorbía toda la luz que recibía, sin reflejar ninguna, y entonces se hacía invisible.

La Palabra tiene un buen ejemplo de alguien reflejando la luz de Dios en Juan el Bautista:

Juan 1:6-8:

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

 Solo tienen los hombres una forma de ver a Dios: reflejado en aquellos que son testigos de Él. Mientras nadie crea, será imposible ver a Dios pues solo es posible verle cuando un creyente refleja su luz. (por medio de la Palabra, del Amor y del Poder de Dios reflejados)

De manera que para poder ver un objeto debe haber: primero, una fuente de luz; luego el objeto que refleja la luz y por último unos ojos capaces de percibir esa luz que nos revela el objeto existente.

Sin embargo, podemos tener el sentido de la vista, puede existir el objeto, pero si no tenemos la luz que nos permita verlo, es como si estuviéramos ciegos.

De allí podríamos concluir que lo primero y más importante no es la vista, ni el objeto, sino la luz, que nos permite ver.

1a. Juan 1:5

Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

Sin Dios no hay luz, ni objetos, ni ojos que valgan; nada, solo tinieblas; con Dios hay Luz, claridad total, y con Él ninguna tiniebla es posible.

Entonces, lo primero no es la creación que podemos ver, ni los ojos con que la vemos, sino Dios que es Creador omnipotente y Luz reveladora.

Como corrobora Efesios 5:13,

Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.

[Luz: Agente físico que hace visibles los objetos (dice el DRAE)]

…todas las cosas, dice Efesios pueden ser vistas por medio de la luz que es Dios.

Iluminadas todas las cosas por la luz, nuestros ojos pueden verlas. No obstante hay una forma de no poder ver, a pesar de tener la luz, el objeto y también la vista, y es cuando cerramos nuestros ojos. Los ojos fueron hechos para ver, no para no ver. Pero cada quién escoge si quiere o no quiere hacerlo.

Veamos un caso en las escrituras:

Ezequiel 12:1:

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver y no ven, tienen oídos para oír y no oyen, porque son casa rebelde.

Rebelarse, que es negarse a ser obediente, es como teniendo ojos no querer abrirlos, y el que lo hace no puede ver, ni siquiera las cosas con las cuales tropieza, como dice

Proverbios 4:19:

El camino de los impíos es como la oscuridad; No saben en qué tropiezan.…

(Verso 18) Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto

 Solo un necio puede negarse a abrir los ojos y preferir caminar en la oscuridad. Por eso la rebeldía, negarse a obedecer a Dios, es necedad. 

 Deuteronomio 29:2:

Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra, 3las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes maravillas. 4Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.

Ellos miraron muchas cosas, pero vieron muy poco.

Dios no puede darle corazón entendido, ni ojos para ver, ni oídos para oír al que se niega a obedecer su voluntad, como podemos ver que estaba ocurriendo entre los versos 25 y 28 del mismo capítulo 29:

Y responderán: Por cuanto dejaron el pacto de Jehová el Dios de sus padres, que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto, 26y fueron y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos, dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían dado. 27Por tanto, se encendió la ira de Jehová contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro; 28y Jehová los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con grande indignación, y los arrojó a otra tierra, como hoy se ve.

 Es cierto que Dios es Luz y que da el entendimiento, pero solamente al que le obedece. ¿Puede acaso un maestro hacerle entender algo al alumno que se niega a estudiar y a seguir sus directrices y sus enseñanzas?

Isaías 44:18:

No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.

Hora bien, en algunas ocasiones está disponible cerrar los ojos, pero solo para no ver cosas malas:

Isaías 33:15:

El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho [soborno], el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; 16éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.

También se pueden cerrar los ojos por amor, como lo hace Dios para no ver nuestros errores:

Habacuc 1:13

Oh Jehová…muy limpio eres de ojos para ver el mal.

El amor, si bien ve mucho, a veces prefiere cerrar un ojo  y ver poco.

Hay quién cierra los ojos para no ver el mal, y hay quien los cierra para no ver el bien.

¿Le ha pasado alguna vez que pierde algo y solo entonces aprecia lo que tenía? Hay un dicho popular al respecto: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”

Los hombres lamentan, se quejan y lloran por su miseria, y si bien miserable es el que no tiene lo necesario, más miserable es aquel que no quiere ver lo que tiene. No hay mayor miseria que no querer ver aquello se tiene. ¿Cómo podrá alguien salir de semejante miseria?

Proverbios 13:23:

En el barbecho de los pobres hay mucho pan;  Mas se pierde por falta de juicio.

El barbecho es tierra buena,–tierra labrantía que no se siembra durante uno o más años, (DRAE)— tierra de labranza, cultivable, capaz de generar grandes cosechas; pero que no produce nada porque le falta el trabajo del que se niega a laborar.

Un ejemplo lo tenemos en el espíritu santo que tenemos y que tanto le costó a Dios, …Mas se desaprovecha por falta de juicio.

 En días pasados volví a visitar el liceo desde donde hace hoy 40 años salí como bachiller. Ese día tuve el privilegio de conocer a un joven brillante, excelente estudiante, que está a punto de graduarse y a quien mueven sus compañeros por todo el liceo en una silla de ruedas…pues le faltan los brazos y las piernas. No quiero decir más. El que tiene oídos para oír, oiga. Y el que tenga raciocinio, razone.

 En lugar de quejarnos, y lloriquear por lo que no tenemos, deberíamos abrir los ojos y ver, y entender todo lo magnífico que hemos recibido de Dios y que SÍ tenemos.

 Mateo 11:15

El que tiene oídos para oír, oiga. 16Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros, 17diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.

 Hay gente que nunca está contenta con nada y viven una constante amargura. No importa lo que Ud. les dé, nunca están conformes.  Que siempre piensan que se merecen más de lo que tienen. Que cuando reciben algo no lo agradecen, pues como dice el dicho Nada agradece quién piensa que todo se lo merece.

Nosotros, que nada merecíamos, lo tenemos todo. Y Dios nos lo dio todo como si no nos estuviera dando nada, porque así ama Dios. Porque así es el verdadero amor.

 Juan 9:39:

Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. 40Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? 41Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

 Recientemente vi una película bastante mala, pero entre el fango encontré una perla:

Una joven, en una concurrida calle de Nueva York, se acerca a un artesano ciego que fabricaba figuritas de hojalata y le pregunta cuanto vale una que le gustó; el artesano le hace una propuesta:

–Descríbame que está viendo a su alrededor y se la regalo.

–Nada en particular—le contesta la joven: gente caminando, árboles, pájaros, autobuses llenos de personas, lo normal.

El artesano ciego le contesta,

–¡Que hermoso! ¡Como me gustaría poder verlo!…

Lo que para una era algo habitual, normal y hasta aburrido, para el otro era algo muy hermoso.

 Sabemos que el diablo es astuto y que es mentiroso y padre de mentira (Juan 8:44)

Pero ¿Cómo logra engañar a alguien para llevarlo a cerrar sus ojos?

Tal vez podamos explicarlo con un ejemplo.

Imaginémonos esa misma Nueva York y tres personas diferentes:

Un niño de dos años, un neoyorquino y un turista japonés.

-El niño, con apenas dos años de edad no puede entender lo que ve, y no se impresiona, porque ignora que está en una de las ciudades más visitadas del orbe.

-El neoyorquino, está acostumbrado a ver a diario las maravillas arquitectónicas que le rodean y le son indiferentes.

-El turista japonés trata de ver lo máximo posible, y todo le impresiona, pero cuando le parece que lo ha visto todo, comienza a planificar otro destino en su viaje interminable de turista, pues no se satisface por mucho que vea y quizá lo único que lo mueve es poder ostentar el conocimiento de las cosas vistas.

Hebreos 5:11-14:

Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. 12Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. 13Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; 14pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

 Nosotros hemos visto y oído la Palabra que Dios engrandeció; hemos visto el Amor con el que solo Dios es capaz de amar y el Poder que solo Dios tiene y da a los que le reciben; entonces, no nos hagamos tardos para oír y ver, ni lerdos para andar …y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1b)

 Ahora, con el corazón lleno de gratitud por Dios abramos los ojos, leamos, y veamos, todo el amor que con que Dios nos ha amado; como lo podemos leer (¡Y Ver!) entre Efesios 1:3 y 2:1-19:

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 7en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 8que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 13En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.15Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, 16no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.

 

Permitamos, entonces,  que Dios nos bendiga y, con el corazón pleno de gratitud, hagamos todas las cosas con amor.

(antonio bonaccorso)

 

Comunicación (y Vida) Virtual.

Vivimos, dicen, en la era de las comunicaciones. ¿Es eso cierto? Los que lo afirman se basan en que ahora desde su computador personal o su teléfono portátil y en segundos UD.  puede comunicarse con otra persona en sus antípodas. Eso no es estrictamente cierto aunque lo parezca. Es cierto que su computador puede conectarse con otro similar del otro lado del mundo, pero de allí a que UD. esté en comunicación con otro ser humano hay mucha más distancia que la que físicamente los separa.
Me explico: Comunicación es el intercambio de mis ideas con las de otra persona, y si bien mi computador puede estar conectado con otro similar, no necesariamente mi cerebro y el de la otra persona están en comunicación.
Lo reto a que revise todo su correo electrónico, recibido y enviado, y dígame si no más del 85% de los mensajes son re-enviados; es decir, la persona recibe un correo, lo abre, se ríe o llora y si le parece lo suficientemente interesante, lo re-envía. Sin añadirle, sin incorporarle nada, y sin ni siquiera acompañarlo de una reflexión más profunda que el consabido “buenísimo” o un “que lindo”… ¿acerté?

Otra forma de “comunicación” la constituyen los “celulares” (¿Cómo pudo el mundo existir antes de ellos?) Con apretar UD. algunas teclas, ya se encuentra ¿comunicado? con otro feliz portador de un bicho similar; y bueno, hasta aquí, tenemos una conexión, pero ¿qué de la comunicación de ideas?
Veamos. El celular, dicen, viene a satisfacer la necesidad humana de más comunicación entre semejantes. Ahora me pregunto ¿por qué es más digno de comunicarse con UD.  la persona que está a kilómetros de distancia que el semejante que tiene a su lado? ¿O acaso no ha visto UD. a dos jóvenes sentados en una mesa de un Mac donald`s, accionando sendos celulares por medio de pulgares voladores, sin que se dirijan palabra entre ellos? La única forma de que esas dos personas tuvieran el interés y la oportunidad de “comunicarse” entre ambos es estando bien lejos el uno del otro. Entonces sí se hace interesante el contacto ¿pero de cerca? Eso nunca. Es muy aburrido. Claro que lo es, según ciertos patrones de la comunicación moderna.
Entonces ¿cuál es la era de las comunicaciones, cuál es el intercambio de ideas propias, cuál el acercamiento entre los seres humanos? NINGUNO. Las personas están cada día más alejadas de sus semejantes, más aisladas, más solas. Mientras creemos que nos estamos comunicando más, más nos alejamos del prójimo, y prójimo viene de próximo. Sí, ese que tenemos al lado y que ignoramos totalmente, y es ese prójimo el que dice la Biblia que debo amar como a mi mismo. Y, si el primer mandamiento de amar a Dios primero, ya no importa, el segundo, que es amar a mi prójimo, ya está en vías de extinción.

¿Se han preguntado alguna vez de donde salen tantos mensajes “buenísimos y lindos” en .ppt y similares que recibimos por centenares? ¿quién los genera, y qué sería de la Internet, y de las compañías que dan tales servicios, sin todos esos mensajes? Pues tendrían un movimiento o tráfico y por lo tanto ventas de cerca del 75% menor de las que tienen ¿vamos entendiendo? Esos mensajes son pre-fabricados para que la gente tenga cosas “lindas”, o “buenísimas” que re-enviar y así multiplicar el tráfico de mensajes por Internet y con ello las ganancias de las empresas que se dedican a ello.
No estaría nada mal que empezáramos a dejar un poco de lado tanta basura prefabricada y “linda” y nos dedicáramos a pensar un poco por nosotros mismos y pusiéramos en comunicación nuestros cerebros y corazones con los de nuestros semejantes.
Dios te bendiga.

(antonio bonaccorso)

 

¿Dios te bendiga, o Dios te bendice?

Estas dos expresiones las oímos comúnmente en nuestra Iglesia. Algunos usan la primera y otros la segunda ¿Cuál es la correcta? ¿La primera, la segunda, o ambas?

Ambas son correctas, pero es importante saber si estamos usando la correcta de acuerdo a lo que queremos decir y al conocimiento que tengamos de los que cada una significa; y precisamente por allí vamos a comenzar:

1.- Dios te bendice.

Los que utilizan este saludo, lo hacen amparándose en lo que dice Efesios 1:3:

Bendito sea el Dios y Padres de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

 

Si Dios nos bendijo, ya estamos bendecidos. Eso es un hecho innegable.

2.- Que Dios te bendiga.

Eso expresa un deseo, no es la declaración de un hecho innegable, como lo es Dios te bendice.

 Ahora bien, ¿Cuándo usamos tanto la primera como la segunda expresión? Regularmente las usamos para saludar, bien sea de bienvenida o de despedida.

Detengámonos acá.

¿Qué significa saludar Según el DRAE? ( Diccionario de la Real Academia Española)

Saludar. (Del lat. salutăre).Dirigir a alguien, al encontrarlo o despedirse de él, palabras corteses, interesándose por su salud o deseándosela.

Este parece ser el origen de la palabra saludar, pues al encontrar a alguien lo primero que le preguntamos es ¿cómo está la salud?

También, aunque ya en desuso, al saludar se usa la expresión “salud”, o “saludos”

Un saludo expresa, al encontrarnos, una pregunta “¿Cómo estás?”. Y al despedirnos, un deseo, al decir “Que estés bien”, “Que tengas un lindo día”, o “Buen viaje”

 En el caso que nos ocupa, “Que Dios te bendiga”, es un deseo, pero si ya Dios nos bendijo, ¿es lo correcto? ¿o mas bien deberíamos decir “Dios te bendijo”? Aunque esto último sigue siendo la declaración de un hecho, y no un deseo. 

Veamos, antes de seguir más adelante, que dice el Dr. Wierwille, en su libro “Ordena mis pasos en tu Palabra” acerca de Efesios 1:3: Bendito sea el Dios y Padres de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

Escribe el Dr. Wierwille:

…Dios te ha bendecido con cada bendición espiritual y te ha hecho completo en Cristo. Dios estaba en Cristo y Cristo estaba en ti. Dios en Cristo en ti te hace completo en él. Tú estas completo en él con cada bendición espiritual.

Colosenses 2:10 dice, además, “…que es la cabeza de todo principado y potestad”. Ahora, considera esto: Si Cristo es la cabeza de todo principado y potestad, y si tú estás completo en Cristo, ¿eres tú poderoso, más que un conquistador? Dios en Cristo en ti te da el poder de manifestar una vida más abundante porque tú estás sobre toda principado y potestad (Efesios 6:12)… 

Efectivamente Dios en Cristo en ti te da el poder, pero el poder dado por Dios es potencial, igual que la dinamita que, si bien tiene un gran poder potencial, este solo se activa cuando encendemos la mecha y la hacemos explotar.

El dunamis, la dinamita del espíritu santo que recibimos al renacer es el poder de Dios en Cristo en mí, pero si yo no lo activo, ese poder sigue como un cartucho explosivo que puedo manipular durante toda la vida, pero si no lo activo, es poder que nunca se manifestará.

 

Dios nos bendijo, no hay duda, pero esa bendición es potencial y no se verá manifestada a menos que yo crea que fui bendecido con toda bendición espiritual, (en el espíritu), que solo se hará efectiva cuando yo (yo, no Dios) la manifieste.

Es por ello que decimos “Que Dios te bendiga” que igual diríamos “Pueda Dios bendecirte” o “Permítele a Dios que manifieste en tu vida esa bendición que ya te dio”

 Dios, el Todopoderoso, se limitó a si mismo en nosotros y nunca actuará en nuestra vidas a menos que se lo permitamos; eso se llama “Libre Albedrío”, por medio del cual Yo decido si voy a creer y recibir, o si voy a dejar al poder de Dios como una dinamita sin encender.

 Veamos algunos ejemplos del deseo de Dios de que le permitamos manifestarse en nuestras vidas.

1ª. Tesalonicenses 3: 11 y12: Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija [no dice dirige, sino dirija, pueda dirigir, si se lo permitimos] nuestro camino a vosotros. 12Y el Señor os haga crecer [no dice os hace crecer, sino os pueda hacer crecer, si se lo permitimos]  y abundar en amor unos para con otros y para con todos. [Nosotros debemos decidir amarnos con el amor (que si bien es) de Dios, somos nosotros quienes decidimos manifestarlo]

 Veamos otro:

Efesios 3:16: para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

 Vean todo lo que Dios desea que le permitamos hacer en nuestras vidas. Pero ya Dios hizo su parte, y nos bendijo con toda bendición espiritual, pero no puede bendecirnos hasta el punto de hacer nuestro trabajo.

 Otro:

Colosenses 2:8: Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

 Nosotros debemos mirar, cuidar, que nadie nos engañe y hacer que Dios pueda manifestar las bendiciones, ya dadas por Él, en nuestras vidas.

 -.-

Que Dios te bendice es un hecho, pero solo si tú se lo permites, por eso mi deseo al saludar a alguien es decirle Que Dios te bendiga.

 Para finalizar, debo recordarles que nuestro padre en la Palabra, nunca usó, ni en sus escritos hallaremos, sino la expresión Que Dios te bendiga (del ingles God bless you, y no God blesses you)

 Por lo demás, hermanos míos, espero haber encendido la luz en este asunto y les deseo de todo corazón que Dios los bendiga.

antonio bonaccorso

 

La “Navidad”

 

  • ·        ¿De donde nos viene?

Según el DRAE: Navidad: Del latín, Nativitas, -Nativitatatis. Natividad [Nacimiento] de Nuestro Señor Jesucristo.

Sabemos, por las enseñanzas del Dr. Wierwille, que el Señor Jesucristo no nace, como lo dice la tradición en Diciembre, sino en Septiembre.  ¿De donde nos viene, pues, esa costumbre de celebrar su nacimiento en el último mes del año?

Pues, esta festividad se originó en la celebración primitiva del Solsticio de Invierno

El solsticio de invierno corresponde al instante en que la posición del sol en el cielo se encuentra a su mayor distancia angular al otro extremo del plano ecuatorial del observador. Dependiendo de la correspondencia con el calendario, el evento del solsticio de invierno tiene lugar entre el 20 de diciembre y el 23 de diciembre todos los años en el hemisferio norte,

Debido a que a medida que se acerca el fin de año los días se hacen más cortos y las noches más largas, los antiguos pensaban que de seguir esa tendencia de horas de sol cada vez menores y noches mas largas, se llegaría a un momento en que la noche nunca terminaría y el sol no volvería a salir, con las terribles consecuencias que eso traería.  Por ello, al pasar la noche más larga del año, en el solsticio de invierno, y cuando las horas de sol volvían a incrementarse, se consideraba que el sol ya no moriría y que, vencedor, volvía a nacer, y por ello se celebraba ese acontecimiento como el Nacimiento del Sol Invencible.

Pero ¿a que se debe ese fenómeno de noches más cortas o más largas?

La orbita de la Tierra alrededor del sol no es circular sino que tiene forma de Elipse (Curva cerrada, simétrica respecto de dos ejes perpendiculares entre sí)

De forma tal que la distancia entre el Sol y la Tierra varía mientras transcurre el año.

A esto hay que añadir que el eje imaginario sobre el cual rota La Tierra tiene una inclinación con respecto a plano de translación de 23º y 27’. Estas dos aspectos, la elíptica de la orbita terrestre y la inclinación del eje terrestre, determinan que la incidencia de los rayos solares sobre la superficie terrestre difiera durante todo el año y esto ocasiona las cuatro estaciones y como consecuencia las variaciones climáticas.

  • Las Saturnales

Para celebrar el solsticio de invierno, y con ello el re-nacimiento del Sol, el emperador romano Domiciano, que gobernó del 81 al 96 DC, instauró Las saturnales, fijándole una duración de 7 días; del 17 al 23 de diciembre, y se cerraba el 24 de Diciembre. Hasta el siglo IV de nuestra era, la figura de Cristo no fue oficialmente considerada persona divina. Aproximadamente, entre los años 354 y 360 se estableció la noche del 24-25 de Diciembre, en coincidencia con el día que los romanos festejaban el “Nacimiento del Sol invencible” y de esta manera, se cristianizó un culto popular, asimilando el solsticio de invierno al nacimiento de Cristo.

En el antiguo Egipto, durante el solsticio de invierno, la imagen del Sol, como niño recién nacido, era sacada del templo para ser adorada por las masas. Se lo representaba como a un niño recién nacido y con un disco solar en su cabeza.

Las Saturnales eran fiestas dedicadas al dios Saturno,  de ellas hallamos esta perla en Internet: En torno al solsticio de invierno los romanos celebraban una de sus fiestas más gratas, las Saturnales, en honor de Saturno, divinidad agrícola protectora de sembrados y garante de cosechas. Prestigiaba la memoria de este dios (que andando el tiempo habría de identificarse con el Crono helénico y el púnico Baal)

De manera que las Saturnales eran fiestas dedicadas nada más y nada menos que a Baal, el demonio.  Saturno además es el planeta que se relaciona con Satán.

Eran las saturnales verdaderas orgías, en donde el desenfreno, el libertinaje y las borracheras eran la norma a seguir (¿no se le parece un poco a nuestras fiestas navideñas?) se acostumbraba también darle regalos a los niños.

  • El espíritu de la Navidad.:

Desde hace algún tiempo se ha impuesto la costumbre de que, con el solsticio de invierno, el 21 de Diciembre, baja a La Tierra el espíritu de la navidad.

Cuenta una leyenda de los países escandinavos que un espíritu procedente de una lejana galaxia vino a la Tierra y se instaló en esa región del norte terrestre para repartir regalos, paz y amor en la temporada navideña.

Para entender mejor la actitud hacia esa costumbre leamos una carta tomada de Internet, que, como muchas por esta época, nos dicen que hacer para recibir el espíritu de la Navidad.

“…Bueno, me parece que lo que les copie, es lo más acertado, lo único es que nosotros nos regimos en mi casa, dependiendo de la hora que llega el invierno o la hora de inicio para ser mas exactos. El día anterior limpiamos bien la casa, hacemos la limpieza trimestral y no es que dejemos la casa impecable, pero si sacamos todo lo malo de nuestras vidas, la ropa que ya no usemos, las plantas que están mas de allá que de acá, todo lo que traiga malos recuerdos y malas vibraciones, ese cuadro que nos regalo pepito juan que no nos gusta pero que por compromiso, lo tenemos…. todo lo malo o lo que no nos guste, ya saben, ¡¡¡fuera!!!

el día 21, estamos casi todo el día en la cocina, se celebra casi como el 24, la familia reunida, esencia de mandarina (no me gusta para nada, por eso recuerdo mucho ese día) velitas… es como una fiesta pero sin regalos y espiritual, para dar las gracias, darle la bienvenida al espíritu y que se hospede en nuestras casas si así lo desea….

por la noche, cuando sabemos la hora, firmamos la carta de petición, lleva un encabezado, los primeros 7 deseos son por el mundo, por la gente que no puede pedir y el resto, hasta 21, por lo que queramos… , luego que firmemos la carta, abrimos las puertas … y lo recibimos con canciones, sacamos la comida y la ponemos en la mesa, cantamos, bailamos y todo eso… la carta se guarda para el año próximo y la carta que hemos guardado durante todo un año, la quemamos para que nuestro espíritu ¡¡¡no se confunda de deseos!!!!

Es una fiesta ritual muy bonita que se las aconsejo a todos, hay mucho por hablar de esta celebración, tips, trucos, cosas que hacen los demás y me gustaría que si saben de ella, aporten o nos digan como lo celebran ustedes, un saludo muy grande…”

Resumiendo de lo anterior, el ritual para atraer al tal espíritu incluye:

  1. Arreglar la casa
  2. Abrir puertas y ventanas
  3. Invitarlo a entrar
  4. Darle la bienvenida
  5. Pedirle regalos

Leamos ahora algunos versículos: 

Mateo 12:43-45:

Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. 44Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. 45Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

Si el hombre ha de guardar su mente de tales influencias espirituales, así mismo ha de hacer con su casa, y no permitir, mucho menos invitar a entrar en su morada a tales inmundicias.

2ª. Corintios 11:3 y 4: Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. 4Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis. 

Los cristianos son muy tolerantes  de cuanta basura el mundo les ofrece y el nombre de Jesús puede ser usado por otro para penetrar nuestras casas y  nuestras vidas. Hay otros Jesús, pues este es solo un nombre. (Jesús es Josué en el antiguo testamento y significa: Dios es salvación, Salvador)  Pero es en el nombre de Jesucristo, el ungido de Jehová, que hay poder desde lo alto. 

1a. Timoteo 2:5: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre

También hay otros espíritus y otros evangelios diferentes,  pero Pablo nos amonesta acerca de ellos.

Gálatas 1:6-9 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

De nadie debemos recibir doctrinas extrañas que nada tienen que ver con La Palabra de Verdad.

2ª. Juan 10 y 11: Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! 11Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras.  

 Para participar de las malas obras no necesariamente hay que hacerlas, basta con tolerarlas.

 …

 Y a esta reunión no podía faltar…

  • Santa Claus

Dicen que el espíritu de navidad se parece a Santa Claus

Pues bien, el referido individuo, recibe la bienvenida y las solicitudes de padres y  niños, baja del cielo, se mete en la casa, mientras todos duermen, o sueñan con él.

¿Quién fue San Nicolás? San Nicolás, no Santa Claus, se dice que fue un obispo turco nacido alrededor del año 280, al cual se le atribuían, entre otras cosas, el haber hecho algunos milagros relacionados con niños, el ser bondadoso con los pobres y el de hacerle regalos a los pequeños. Sin embargo San Nicolás fue borrado del santoral católico en 1969 por órdenes de Paulo VI por ser considerada muy dudosa su existencia y con ella los hechos que se le atribuían. 

El Santa Claus tiene, en cambio, otro origen: viene su imagen de un dios pagano vikingo: Odin.

Santa Claus apareció en los Estados Unidos, como lo conocemos hoy en día, a partir de unos anuncios publicitarios hechos para la Coca-Cola en el año 1931.

Pero esto no es lo importante, sino su nombre.

Hay quien dice que el nombre viene del holandés Sinterklass, un santo patrono de esas tierras equivalente a San Nicolás. Pero esto también ha sido refutado por historiadores que no hallan ninguna conexión entre el Sinterklass holandés y el Santa norteamericano.

Ahora bien, si Santa Claus aparece por primera vez en su imagen actual en los EEUU ¿por qué no se le llamó Saint Nicolas o Saint Claus; eso sería lo correcto puesto que en el idioma ingles santo se dice saint y no santa? Y si se quiso utilizar el idioma español ¿Por qué se le llamó Santa y no Santo? ¿Por qué un hombre tiene ese nombre femenino de Santa Claus? En todo caso debió llamarsele Santo Claus.

Un anagrama es la transposición de las letras de una palabra que resulta otra en palabra diferente. Por ejemplo Amor-Roma; Letras-Lastre; Frase-Fresa.

¿Sería muy difícil pensar que un anagrama de Santa es…Satán? Pues por allí viene la cosa. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. (2ª. Corintios 11:14)

De manera tal que el viejito pascuero, como le dicen los chilenos, personaje anhelado por los niños y en los hogares cristianos, ese viejo bonachón que no entra por la puerta sino, como ladrón, se cuela por la chimenea, ese ángel de luz, es en verdad personaje de las tinieblas. Si nos parece cosa extraña de creer, entonces desconocemos las artimañas astutas del diablo que, de forma fraudulenta, anhela ser adorado.

 

1ª. Corintios 10:20 y 21: Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. 21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

Es cosa sabida que, tristemente, hay más inclinación a copiar lo malo que lo bueno. Sirva de ejemplo el tal Halloween, costumbre venida de otras latitudes del cual ya se conoce su origen satánico. Como me dijera un conocido, “¿Por qué los que imitan Halloween no se copian más bien y celebran el día de acción de gracias?”

Es mandato bíblico no contaminarnos con las costumbres extrañas a nuestra naturaleza cristiana.

Levítico 18:24-30:En ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros, 25y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores. 26Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros 27(porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada); 28no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes de vosotros. 29Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren serán cortadas de entre su pueblo. 30Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios.

Cada creyente es responsable ante Dios de lo que lleva a su casa. Mantengamos la pureza de nuestra creencia tal como la recibimos.

1ª. Tesalonicenses5:20-24: No menospreciéis las profecías. 21Examinadlo todo; retened lo bueno. 22Absteneos de toda especie de mal.

23Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24Fiel es el que os llama,

 

Mateo 22:37 | Por: antonio bonaccorso

Mateo 22: 37, 38: Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.

El Dr. Wierwille nos enseñó que el primero y grande pecado es quebrantar ese primero y grande mandamiento; esto es, no amar a Dios; amar a algo o a alguien más de lo que amamos a Dios, o poner cualquier cosa por encima del Dios Altísimo.

Amarle, dice el mandamiento…con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

El amor a Dios no puede ser parcial. Debe ser íntegro, total, completo. No es un amor compartido, a medias o parcial.

Tampoco es poner algo por encima de Dios y ni siquiera al lado de Dios, para compartir Su grandeza. Nuestra entrega y fidelidad debe ser total.

Veamos un ejemplo de integridad: la salud debe ser total, para ser verdadera salud.

Según el diccionario (DRAE*) sano también significa entero. Una persona puede hacerse un examen y salir bien en todo; pero si uno solo de sus valores, la hemoglobina, por ejemplo, no está bien, entonces el médico aplicará el tratamiento correctivo a fin de subsanar ese detalle que, por ser uno, no es de despreciar pues afecta la salud integral del paciente.

Marcos 12:28 y 29:

Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? 29Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

Dios, al ser Uno, es todo. No es ½, ni siquiera 99,99%, es todo.

Tampoco es “Dios y la virgen”. Ni Dios y todos los santos. Los idolatras tienen muchos dioses porque, simplemente, no confían plenamente en ninguno de ellos. Los que adoran y veneran a los “santos” (los mismos ídolos) tienen uno para cada cosa y para cada grupo: que si el de los choferes, el de los carpinteros, el que consigue novio, el que ayuda en la pesca, etc.

Nosotros tenemos un solo Dios y a ese Dios le damos todo nuestro amor, toda nuestra confianza y, por tanto, nuestro servicio.

Mateo 6:24:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Los dos platillos de una balanza no pueden estar arriba al mismo tiempo: cuando uno sube el otro baja; cuando uno baja, el otro sube. Y todo lo que pongamos en un platillo de la balanza, se lo estaremos quitando al otro platillo. Igualmente no podemos servir a dos señores porque lo que sea que le demos a uno se lo estaremos negando al otro.

Acabamos de ver que Mateo 6:24 relaciona al servicio con el amor ¿y eso por qué? Pues porque el amor, para ser tal, debe manifestarse, y la manifestación del amor es dar, es servir, es sacrificar algo, o mucho si se requiere, por el ser amado.

El amor debe costar. El amor que no cuesta simplemente no es amor, por la sencilla razón de que lo que no cuesta no vale. Si algo realmente vale, cuesta; y mientras más vale más cuesta.

Cuando se ama, no se puede evitar manifestar el amor. Cuando de ama se sirve. Se puede servir sin amar, pero es imposible amar sin servir: no se puede amar y no manifestar ese amor.

Amamos a Dios y por ello le servimos. ¿Cuánto le amamos? Tanto como le servimos, esa es la medida, o más bien el medidor de nuestro amor. A Dios mucho le costó el habernos amado: le costó su hijo unigénito. (Juan 3:16) Por ello no es malo hacernos la pregunta de cuánto nos cuesta a nosotros el amor a Dios. Pues cuanto le amemos, tanto le serviremos.

Debemos notar y debe llamarnos la atención que el versículo que estamos tratando cierra con esta frase: No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Ahora bien, si lo opuesto del bien es el mal, lo opuesto de Dios debe ser el diablo. Pero no dice eso, sino que dice … No podéis servir a Dios y a las riquezas  ¿Por qué?

Para entender esto debemos ir al origen de todo, y en este caso el origen es Génesis, en el versículo 1 del capítulo 3. Pero antes de ir allí recordemos lo aprendido del Dr. Wierwille quien nos enseñó que el primer uso de una palabra en La Palabra determina o establece el patrón de esa palabra en toda la escritura. Recordando esa clave de investigación bíblica vayamos a

Génesis 3:1:

Pero la serpiente era astuta…

El diablo, la serpiente antigua, era y sigue siendo astuta. Esa es su naturaleza y su principal atributo y así lo vemos en toda la Biblia. Según el diccionario astuta es: hábil para engañar; y engañar es: Dar a la mentira apariencia de verdad. Y ese ¿no es acaso precisamente el trabajo de satán: dar a la mentira apariencia de verdad y a la verdad apariencia de mentira? (ver lo que hizo con Eva)

El diablo es padre de mentira, fue el primero en mentir; y es astuto, y como tal se esconde, no se presenta abiertamente; es el ladrón que hurta con engaño, con astucia.

Si Jesucristo hubiera dicho no podéis servir a Dios y al diablo, pues sería muy obvio que nadie quiere servir al diablo, pero ¿y servir las riquezas? Bueno, eso es algo que se puede considerar, discutir y hasta razonar porque todos quieren vivir bien. Hoy todos quieren ser millonarios, pues es algo “necesario” en esta sociedad de consumo en la cual estamos sumergidos. En cambio servir a Dios pareciera que no es tan prioritario.

Si sabemos leer: lo que se opone al amor, y al servicio a Dios, no es el amor al diablo (¡líbrenos Dios!) sino el amor a las riquezas. Ese es su escondite, la mascara que adopta el engañador para separarnos de una vida de amor y servicio al Dios Omnipotente, a nuestro Padre Celestial, merecedor de ser nuestro único Dios y el objeto de nuestro servicio.

Hoy, y cada día más, el amor a las riquezas pareciera ser el motor de la humanidad: todo se hace por dinero y sin esa motivación poco se hace.

Pero motivación es precisamente el quid de todo el asunto. Veamos:

Ud. ¿quiere estudiar medicina para sanar a las personas o para ganar dinero?

Ud. ¿quiere estudiar ingeniería civil para hacer casas o para ganar dinero?

Ud. ¿quiere estudiar educación para enseñar a las personas o para ganar dinero?

¿Cuál es su interés, su amor y su motor? ¿Servir a otros o servirse de los otros para obtener riquezas?

Acá vamos a detenernos un poco para hacerle notar algo: el versículo dice …servir a las riquezas, pero la gente lee …servirse de las riquezas, pero no es así: Ud. no se sirve de las riquezas: Ud. sirve a, es esclavo de, las riquezas. Eso, y no otra cosa es lo que dice.

Entonces volviendo a lo anterior ¿quiere la gente aprender una profesión para servir o para forrarse de dinero. Bueno, dirá alguien ¿no se pueden hacer las dos cosas? Y Jesucristo, no yo, le responde: No; no podéis servir a dos señores.

Nuestro Señor Jesucristo nos advierte sobre los dos amores que batallan en nuestras mentes: Amor a Dios versus amor al dinero.

Y no nos engañemos, el amor al dinero usa muchas caretas engañosas, difíciles de discernir.

Marcos 4:18 y 19:

Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, 19pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

…el engaño de las riquezas, dice Jesucristo. Ojo: Dice Jesucristo que las riquezas son un engaño. Sería bueno preguntarse cuantos, aun en el mundo cristiano, están de acuerdo con él. Muchos pensarán que el engañado es Cristo. Y es lógico que piensen así porque la serpiente es astuta y ha hecho muy bien su trabajo, pero no será porque Jesucristo no ha hecho el suyo. Pero la codicia es muy mala consejera y tiene muy mala vista para la verdad.

Veamos ¿Por qué Jesucristo llama a las riquezas engaño?

La Palabra de Dios lo dice en forma reiterada. Veamos algunos ejemplos:

Acabamos de leer lo que dice Marcos 4:19: el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. La Palabra de Dios que hizo los cielos y la tierra (2ª. Pedro 3:5) es ahogada y es hecha infructuosa por la codicia y el engaño de las riquezas. Infructuosa según el DRAE es Ineficaz, inútil para algún fin. La Palabra de Dios, poderosa para haber hecho los cielos y la tierra, se hace inútil para nosotros. Nosotros no tendremos frutos. ¿Podemos pensar en algo peor que eso? ¿Tendrán poder y serán engañosas la riqueza y la codicia si les permitimos entrar en nuestras vidas?

Otro ejemplo como advertencia lo tenemos en 1ª. Timoteo 6:10a: raíz de todos los males es el amor al dinero.

Todos, todos los males tienen su raíz, su origen, en el amor al dinero. Quizá nos parezca que algunos males no se originan allí, entonces hurguemos en esas raíces ocultas y veremos que allí están, calladas, escondidas, pero envenenando el árbol de nuestras vidas.

El versículo que antecede tiene mucho que aportar en este tema:

1ª. Timoteo 6:9  los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición.

Tentación: Instigación o estímulo que induce o persuade a una cosa mala (DRAE);

Lazo: Ardid o artificio engañoso; asechanza. (DRAE)

El mundo nos tienta, nos induce, hacia el ardid que no busca otra cosa que herirnos:

… porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

El fin de este engaño es doloroso y triste para el engañado y bien nos amonesta la Palabra a no caer en él.

Otro ejemplo en Eclesiastés 5:10: El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.

Amor al dinero, el afán de riquezas, es codicia, y de ésta decía Dante Alighieri que es tan malvada y  perversa, que jamás sacia su voraz apetito, y después de comer tiene más hambre que antes.

En la riqueza no hay satisfacción sino una terrible sensación de vacío que se hace mayor en la medida en que más trata de saciarse. Terrible y trágico destino el del codicioso, pues la codicia ciega, y enturbia el entendimiento.

Otro ejemplo en Lucas 12:15:

Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

El éxito de la vida no consiste en acumular bienes, aunque a oídos de un mundo engañado esto suene a locura. Una vida dedicada a la abundancia de bienes es una vida perdida, ¿o acaso esos bienes son capaces de trascender la tumba y son transferibles a la eternidad?

2ª. Corintios 4:18:

…no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Pongamos los ojos, y la vida, en lo que podemos llevar a la eternidad, que son las cosas invisibles. Y cuidémonos de no perder la vida engañados por la codicia de las cosas visibles.

Por otro lado, seamos honestos y respondámonos: ¿Cuáles son aquellas cosas que consideramos más sublimes y que más llegan a nuestros corazones? ¿no son acaso cosas hermosas que nada tienen que ver con el dinero? Por ejemplo: nuestro primer amor; el día de nuestro matrimonio; nuestro primer hijo, o nieto; nuestra graduación; o la de nuestros hijos; la visita de alguien a quien estimamos mucho.

En cambio la codicia de cosas materiales, no solo no da la satisfacción ofrecida, sino que nos hace peligrar.

Proverbios 1:19:

Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.

La codicia hace la vida inútil. En cambio:

Eclesiastés 7:12:

Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores.

El conocimiento y el dinero son escudo, pero la sabiduría es mayor que ambos porque da vida a los que se apropian de ella.

Los versículos de Proverbios y Eclesiastés son claros para quien quiera entenderlos: La codicia mata; la sabiduría da vida …escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. (Deuteronomio 30:19b)

La codicia, el afán por tener siempre más riquezas, es, en una sola palabra, egoísmo, ansias de posesión exclusiva.

Egoísmo, según el DRAE, es: Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

Lo opuesto de egoísmo es altruismo: que se define como diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio..

Veamos un ejemplo en lo que dice Pablo en 2ª. Corintios 12:15:

Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

El egoísta piensa y provee solo para si, aun a costa de los demás; el altruista piensa en los demás, aun a costa de su propio interés. ¿Cómo cual de ellos, diría Ud., es Cristo? Y nosotros, como seguidores de Cristo, cómo deberíamos actuar, si no en forma semejante al Señor que decimos amar, servir, seguir e imitar.

Filipenses 2:21:

Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.

¿Cómo debemos llamar a los que buscan lo suyo y no lo que es de Cristo? No creo que deberíamos llamarlos cristianos. Como decía el Dr. Wierwillw, si a una lata de pepinillos le ponemos la etiqueta de duraznos, eso no convierte a los pepinillos en duraznos, ¿o sí?

1ª. Corintios 10:24:

Ninguno busque su propio bien, sino el del otro...

Altruista fue Abel, como relata Génesis 4:4: Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas [dio lo mejor, no fue egoísta] Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda  (Dios ama al dador alegre y no se agrada del egoísta)

Hebreos 11:4:

Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas

Solo el altruista puede amar, servir y ofrendar lo mejor de sí a Dios y a su prójimo. El egoísta solo es capaz de amarse a si mismo.

Los Caines solo pueden responder de una forma ante los Abeles: con odio.

No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. (1ª. Juan 3:12)

Pareciera que desde entonces ese sigue siendo el mundo, dividido en Abeles y Caines; Bien y mal; Dios y satanás.

El egoísta justifica su egoísmo pensando que los demás son egoístas como él. Y prefiere perderlo todo antes que ceder un poco de lo que tiene. Triste condición la del egoísta.

En cambio el altruista disfruta dándose a si mismo en amoroso servicio del que necesita.

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. (Hechos 20:35) Como cristianos tenemos más gozo al dar que al recibir y ser así como nuestro Señor, quién se dio a sí mismo, en todo y para todos.

Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado [debemos imitar el ejemplo de nuestro Señor] 13Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. (Juan 15:12 y 13) Él la puso literalmente, nosotros debemos ponerla en sacrificio vivo, en servicio amoroso.

Ahora bien, ¿Qué es lo contrario de codicia? Contentamiento, ¿y que es el contentamiento? El DRAE lo define muy claramente: Contentamiento: satisfacción.

Contentamiento NO es pasar necesidades; todo lo contrario: es necesidades suplidas.  Y ¿Quién establece donde termina la necesidad y comienza la codicia?: Pues, Usted mismo por medio de una relación franca, abierta y honesta con su Padre Celestial.

Veamos esto en Proverbios 30:7-9:

Dos cosas te he demandado;

No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí;

No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario;

No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?

O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.

Es un andar en equilibrio y honesto para con Dios.

Deuteronomio nos exhorta a cuidarnos mucho, cuidando nuestra memoria:

Deuteronomio 8:11-20:

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 15que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; 16que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; 17y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. 18Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. 19Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. 20Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.

Una vez prosperados y que nos hemos olvidado que es Jehová Dios quién nos prosperó, el próximo paso, o traspié,  es servir a otros dioses (comenzando por el dios-yo).

La prosperidad de Dios, no solo está disponible, sino que es el deseo fervoroso de Dios que seamos prosperados en todas las cosas (3ª. Juan 2). Pero la prosperidad debe ser vista bajo la luz de Su Santa Palabra. La prosperidad es fruto de nuestra espiritualidad y no de nuestra materialidad.

Veamos unos ejemplos de la prosperidad que viene de Dios para que la disfrutemos:

Proverbios 10:22:

La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.

Y a quién dará Dios su bendición sino a aquellos que lo ponen primero y de día y de noche lo buscan para darle la gloria que se merece.

La prosperidad del mundo añade tristeza, pues el mundo no da nada sino a cambio de algo aun mayor.

Juan 15:7:

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

He allí, delante de nuestros ojos, la verdadera receta del éxito. ¿Qué estamos esperando para empezar a practicarla?

Proverbios 22:4:

Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

No dice pobreza, dice riquezas, honra y vida…pero como resultado de un andar en humildad y en respeto reverente hacia el único Dios que es capaz de prosperarnos enteramente, pero … buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:33)

El dinero no es un fin, sino un medio. Es como el mar: si Ud. va para una isla en un barco, el mar es el medio a navegar para alcanzar esa isla.

El agua hace flotar ese barco, pero también es capaz de hundirlo si logra penetrarlo.

Así es el dinero, como el agua que hace flotar las naves y nos sirve de medio para alcanzar un destino. Pero que también nos puede hundir si le permitimos que el amor a él nos penetre y nos haga naufragar.

1ª. Timoteo 6:6-10:

Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 7porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 9Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Seamos impermeables, calafateados con la Palabra de Dios y jamás seremos tragados en ese mar de destrucción y perdición, sino que tendremos una vida plena de prosperidad y de bendiciones que solo puede venir del Padre de las luces, como dice

Santiago 1:16-18:

Amados hermanos míos, no erréis. 17Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

Solo Dios Prospera.

Permitámosle que nos prospere a todos, para la Gloria de Su Santo Nombre. Amén.

(DRAE*) Diccionario de la Real academia Española

 

 

Esfuérzate en La Gracia | Por: antonio bonaccorso

Nuestro tema para el año 2007 es 2ª. Timoteo 2:1: Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.

Antes de entender como hacer para esforzarnos en la gracia, comencemos por definir

I Que es la Gracia

Gracia es aquello que se recibe, o se requiere, sin haber hecho ningún mérito para obtenerlo; por lo tanto es un favor, un regalo, un don.

No hay manera de ganar la gracia. Por eso precisamente es gracia, por inmerecida. Si se mereciera ya no sería gracia sino pago, premio, retribución o remuneración por un servicio prestado o por una obra cumplida.

Romanos 11:6:

Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

El salario que recibimos periódicamente, no es un regalo; es el pago o la retribución por el trabajo realizado durante ese período…porque el obrero es digno de su salario. (Lucas 10:7b)

El obrero es digno, tiene derecho, se ha ganado su salario. Cuando se le paga por su trabajo no es un favor o regalo que se le otorga, sino una deuda que se le paga por lo que ha trabajado.

Romanos 4:4:

…al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda.

Simón el mago, en el libro de Hechos, trató de adquirir con dinero aquello que solo se podía, y se puede, recibir por gracia: el don de Dios.

Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. (Hechos 8:18-20)

Favor y gracia son sinónimos, por ello cuando pedimos algo “por favor” lo estamos solicitando como una gracia; es decir, la persona que nos pudiera favorecer, no tiene por qué hacerlo, pues nada hemos hecho que la obligue. Por ello, si decide complacernos, es por gracia. Y ante el favor recibido ¿que decimos? “Gracias”; es decir, te agradezco el favor; pues sé que es una gracia, ya que no lo merecía.

Gracia y premio.

Por todo lo anterior, no debemos confundir estos dos términos, pues el premio se gana, no así lo que es obtenido por gracia o favor, que no puede ser ganado, ni perdido. Ni tampoco nos puede ser solicitado de vuelta una vez que lo hemos recibido. En cambio un premio nos puede ser retirado si no se sigue cumpliendo con aquello que nos permitió ganarlo. Por ejemplo: Si fuéramos jugadores de fútbol y ganásemos este año un campeonato de ese deporte, obtendríamos el premio en disputa. Ahora bien, si queremos conservar ese galardón, el año próximo, nos veremos obligados a ganar nuevamente, de lo contrario perderemos el trofeo que será adjudicado al nuevo campeón.

En el caso de la gracia no es así, pues quien regala pierde todo derecho sobre lo regalado, y no puede exigir que este le sea devuelto, pues el obsequio pasa a ser de la propiedad del obsequiado.

Como dice Romanos 11:29:

Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.

Todos los dones de Dios, al ser gracia, no pueden ser revocados. No así los premios que, como vimos, sí pueden perderse.

2Juan 8:

Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.

Los galardones o premios que ganamos en nuestro trabajo diario en la obra del Señor, pueden perderse de no mantenernos fieles a esa obra.

Habiendo entendido lo precedente, ahora debemos fortalecernos en aquello recibido por la gracia de Dios y que obtuvimos por medio de Jesucristo, el Salvador, el victorioso sobre la muerte.

2 Timoteo 2:1:

Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.

La palabra esfuérzate (endunomou) tiene la misma raíz que la palabra que se usa en Efesios 6:10: fortaleceos en el Señor. Y esa raíz es dunamis, poder inherente.

Esfuérzate en la gracia es un mandamiento del Señor. Fortalecerse, hacerse poderoso en la gracia requiere un trabajo personal, individual. Es un mandamiento, un encargo particular que cada creyente, por si mismo, y en esta era de gracia, debe cumplir.

Y ¿Cómo nos hacemos fuertes en la gracia? Empezando por conocerla. Entendiendo que es un don de Dios. Comprendiendo que para nosotros es gratis pues Dios en Cristo Jesús ya hizo el trabajo cuando pagó el alto precio de nuestra redención. Sabiendo que ahora es nuestro derecho, y que ya nadie puede arrebatárnoslo; a menos que por nuestra ignorancia, miedo o debilidad lo consintamos.

Debemos aprender de aquellos que fueron fuertes en la gracia, que no se conformaron con recibir el regalo, sino que se ejercitaron y trabajaron mucho con todo lo recibido.

Y ¿Cómo se recibe la gracia? Como recibimos todo lo demás, por creencia. Y ¿Cómo se desaprovecha? Por incredulidad. Hebreos 4:2: Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe [creencia] en los que la oyeron.

II Por qué la Gracia

¿Por qué la gracia está disponible? La gracia está disponible por la presciencia de Dios.

Por ejemplo, nosotros, los que hemos creído en su hijo Jesucristo y le hemos hecho nuestro Señor y Salvador, hemos recibido su gracia, pues Él en su presciencia sabía que íbamos a creer. Por ello nos llama sus escogidos …según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.(Efesios 1:4)

Si Dios nos hubiera escogido arbitrariamente, eso sería acepción de personas pero …Dios no hace acepción de personas.(Hechos 10:34) sino que Dios Omnipotente, en su presciencia, sabía que su gracia para con nosotros no sería en vano, y que íbamos a creer y a recibir su regalo. De esa manera ahora somos sus escogidos: aquellos que Dios sabía que creerían y recibirían su gracia.

La gracia según el hombre, se basa en sus cinco sentidos. Veamos esto en Génesis 39:1-4:

Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. 2Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. 3Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. 4Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía.

Potifar vio el andar de José, y “Así halló José gracia en sus ojos”

El hombre, para conceder una gracia, se lleva por sus cinco sentidos, pues no tiene otra fuente de información. Lo que tiene delante de sus ojos le genera alguna suerte de simpatía gratuita hacia el favorecido, quién, como decimos en Venezuela, “le cayó en gracia”; y eso debe considerarse como acepción de personas.

Pero no ocurre así con Dios

…porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 1ª. Samuel 16:7b.

En el citado pasaje, antes de que David fuera ungido como rey de Israel, Samuel vió al futuro monarca en Eliab, hijo de Isaí. Pues el profeta fue guiado por sus cinco sentidos y por como él pensaba que debía lucir el rey de su nación. Pero solo Dios puede ver lo que hay en el corazón de un hombre. Solo Dios tiene la presciencia que le permite hacer lo correcto, pues solo Jehová, y solo él, tiene presciencia. Dios sabía de antemano que David haría lo que él quería que hiciese, como declara, refiriéndose a él en Hechos 13:22b: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.

Veamos ahora algunos otros ejemplos de algunas personas que creyeron y recibieron la gracia de Dios.

Génesis 6:5-8: Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

En aquel tiempo, el único hombre que creyó Su Palabra, fue Noé; y a éste Jehová Dios dio su Gracia, pues Noé haría todo…conforme a…lo que Dios le mandó. (Génesis 6:22)

De María, la madre de Jesús, dice la escritura en Lucas 1:30: Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

María halló gracia ante Dios, no por lo que hubiera hecho, sino por lo que estaba por hacer: creerle a Dios y ser la madre del Unigénito.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. (Lucas 1:38)

Pablo, en el camino a Damasco, recibió la gracia de Dios y no precisamente por su conducta previa a ese momento, pues hasta entonces había perseguido e hizo gran daño a la Iglesia de Cristo, pero halló gracia ante los ojos de Dios.

1ª. Corintios15:9 y 10: Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

Dios, en su presciencia sabía que, una vez convertido Pablo, haría las cosas más grandes por, y en, la administración de la era de gracia.

Todos ellos, Noé, María y Pablo, y tantos otros, recibieron la gracia de Dios, pues Él, en su presciencia, siempre supo que éstos creerían, recibirían y actuarían de acuerdo a Su voluntad. Así que Dios da la gracia por su presciencia y, por ello, su gracia no depende de lo hecho, sino de lo por hacer. Esto fue gracia de parte de Dios y humildad de parte de todos ellos.

Proverbios 3:34:

Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

¿Quiénes son los humildes sino aquellos que al conocer la voluntad de Dios obedecen y la cumplen?

Ahora veamos

III La Justicia

Según el hombre, justicia es, entre otras cosas, conjunto de virtudes que hacen bueno a quien las tiene. (DRAE-Diccionario de la Real Academia Española)

Es decir, un hombre es justo, o digno, o bueno, cuando actúa correcta y virtuosamente.

Otra definición interesante del DRAE es aquella que dice que justo es aquel que vive según la ley de Dios.

Y esto lo vemos en Deuteronomio 6:24-25:

Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy. 25Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.

Según la ley mosaica, para ser justo, para ser considerado digno o bueno, se debían poner por obra los mandamientos de la Ley de Dios. De manera que los que no cumplían la ley eran condenados y no así quienes la cumplían.

Igual sucede en nuestros sistemas de justicia: cuando se quebranta la ley se puede ser condenado, y la transgresión supone un castigo de acuerdo al delito cometido.

Por otra parte, y según la gracia de Dios, Justicia es la justificación dada por Dios mediante la cual una persona está ante Dios sin ninguna conciencia de pecado, culpa o condenación… y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8 y 9)

De manera que somos justos porque Dios nos regaló esa justicia como un don, como una gracia.

Sabiendo lo que es Gracia y lo que es Justicia, veamos ahora como podemos ser

IV Justificados por Gracia

Según la ley dada a Moisés, la justicia se buscaba por medio de las obras; pero no así según la gracia, el regalo, de Dios. Ésta gracia vino con Jesucristo, por medio de su obra completa.

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. (Juan 1:17)

De forma tal que ahora, en esta administración, está disponible lograr la justicia, no por nuestras propias buenas obras, sino por la obra perfecta de Dios, completada por Jesucristo.

Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Ahora, por gracia, por medio del creer, y no del actuar, fuimos hechos justos pues,,,al que no conoció pecado, [Jesucristo] por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2ª. de Corintios 5:21b)

Vivimos bajo la mejor administración desde la caída del hombre.

Ni la administración patriarcal, ni la ley, ni aun la administración de Cristo, fueron superiores a ésta administración de gracia; pues todas aquellas fueron el preámbulo y la preparación para esta maravillosa era, en la cual la justicia de Dios, es un regalo de Él, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, Salvador y Redentor.

Podría decirse entonces que por ser ésta la administración de gracia, esa gracia de Dios es algo nuevo y reciente, más no es así: la gracia ha sido desde que Dios ha sido.

En el antiguo testamento, no solo Noé hallo gracia, sino todo aquel que le creyó a Dios. Entre ellos destaca nuestro padre en la creencia, Abraham.

Gálatas 3:6 y 7:

Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

Abraham halló gracia ante Dios:

¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. (Romanos 4:1-3)

y en Santiago 2:23:

Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

¡Qué hermosa y estrecha relación hubo entre Dios y su amigo, el creyente Abraham! Él creyó en lo que su amigo Dios le dijo. Y ¿qué de nosotros? ¿le creemos a nuestro Padre Celestial, al menos tanto como le creemos a nuestro mejor amigo? ¿o como le creíamos a nuestros padres terrenales, que solo buscaban nuestro bien? Más vale que así sea. Bien dice Hebreos 11:6 que sin creencia es imposible agradar a Dios. Reflexionemos un poco en ello ¿se agradaría Ud. en alguien que no crea lo que Ud. dice? Pienso que no.

La religión, lejos de acercarnos a Dios, más bien nos aleja de Él. Pues por medio de preceptos religiosos …tales como no manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres) es imposible ganar la justicia que solo por medio de Cristo podemos lograr.

El hombre religioso, por más que trate de lograr justicia por medio de sus obras, es incapaz de lograrlo. Por muy piadosas que las obras del hombre parezcan, es imposible obtener por medio de ellas aquella justicia que solo está disponible por la gracia de Dios.

Ya Jesucristo hizo la obra completa que ganó para nosotros la gracia, que desde él, y por medio de él, se hace disponible.

Pablo, en Romanos 4:2 y 3 dice eso mismo en cuanto a sus hermanos israelitas, quienes andaban aun tras la justicia de las obras, cuando ya la gracia estaba disponible: Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. 2Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, [quieren hacer lo que Dios dice] pero no conforme a ciencia [son ignorantes, no conocen Su Voluntad]. 3Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios.

Triste cosa es andar detrás de lo que ya no está disponible; y eso hacen, precisamente, los millones de cristianos que aun pretender alcanzar el agrado de Dios viviendo bajo una ley que, por haber cumplido su tiempo, ya nada puede lograr, y, por falta de conocimiento, desprecian los logros de Jesucristo al tratar de establecer sus propios logros.

Gálatas 3:10: Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 11Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; 12y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Y en

Romanos 10:5-10: Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. 6Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); 7o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). 8Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

¡Que fácil es todo para aquellos que se atreven a creer y a recibir ese maravilloso regalo!

Pensemos tan solo cuántos vivieron y trabajaron, Cristo a la cabeza de todos ellos, para que nosotros disfrutáramos esta vida abundante de gracia:

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación… 12A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.

(1ª. Pedro1:10 y 12). Lo que fue un anhelo para otros, hoy es una tremenda y maravillosa realidad para nosotros.

Pero el diablo ha hecho bien su trabajo. La primera referencia que se hace del adversario está en Génesis 3:1: Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho. Sabemos que la primera referencia que se hace de algo, o de alguien, en la escritura, establece el patrón, que luego veremos repetido en toda la Biblia. El diablo es astuto (Astuto: …hábil para engañar …o para lograr artificiosamente cualquier fin. DRAE) El diablo fue derrotado, pero aun su fin no ha llegado, y, en su astucia, por medio de engaño y de miedo, a logrado arrebatarle al cristiano aquello que Cristo ganó para los hijos de Dios: El regalo de la gracia.

Dios, Jesucristo y santos hombres trabajaron para que recibiéramos esa gracia. Satanás, con su astucia, ha logrado engañarnos y quitarnos lo que es nuestro. ¿Por cuánto tiempo? Por todo el tiempo que se lo permitamos. Y más tiempo transcurrirá mientras más el cristiano se empeñe en vivir bajo la ley.

Gálatas 5:4: De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

Es realmente terrible que aquellos que se llaman a si mismos cristianos se desliguen de Cristo por tratar de justificarse por las obras.

La expresión “seguir las pisadas de Cristo” que hallamos en 1ª. de Pedro 2:21: Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas, ha sido malentendida. Debemos seguir sus pisadas, sin duda alguna, pero no las pisadas que llevan a la cruz, para volver a hacer lo que Cristo hizo (como si pudiéramos) sino las que salen del sepulcro; aquellas pisadas del Cristo resucitado, del Cristo victorioso. Gracias a quien el milagro de Pentecostés, el derramamiento del espíritu santo sobre los creyentes, iniciando la gran administración de la Gracia, fue posible. Ahora debemos andar como más que vencedores, como los que todo lo pueden, como los victoriosos herederos de Dios, coherederos con Cristo, y embajadores en lugar de él. Como dice en el verso 24 del mismo capítulo de 1ª.de Pedro: quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Nosotros resucitamos con él para vivir a la justicia y para vivir una vida abundante y saludable.

Las nuestras son pisadas de super-conquistadores, pisadas de embajadores plenipotenciarios, sobre quienes las tinieblas de este mundo no tienen ningún poder.

Entonces dejemos a un lado el yugo de la ley, y vivamos en libertad esta vida de Gracia …sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo. (Gálatas 2:16)

Pues…

No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. (Gálatas 2:21)

Todo lo que Dios hizo, desde Génesis, hasta Pentecostés; todo aquello que santos hombres hablaron e hicieron; todo aquello que Cristo hizo, su vida y su muerte se hace inútil si el hombre se empeña en seguir tratando de ser justo, bueno, digno a los ojos de Dios de acuerdo al cumplir la ley y no de acuerdo a los que Cristo logró.

Gálatas 5:1: Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Si todo lo que hemos visto acerca de la ley es cierto, como lo es…Entonces, ¿para qué sirve la ley? Es la pregunta que surge en Gálatas 3:19, y allí mismo tenemos la respuesta …Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. 20Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.

O acaso ¿… la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. 22Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.(Gálatas 3:21 y 22)

La ley ni fue inútil, ni contraria a las promesas de Dios. La ley, en su momento, jugó su papel dentro del plan concebido por Dios para la redención del hombre, hasta que vino la fe, y estuvimos …confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24De manera que la ley ha sido nuestro ayo [Hombre encargado en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación, DRAE] para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.(Gálatas 3:23-26)

Gálatas es una epístola de corrección doctrinal al que no se adhiere a la revelación de Romanos; por ello vemos tanta corrección y redargución en dicha epístola.

Entonces, creamos La Palabra, rechacemos el yugo de esclavitud y las artimañas del adversario y vivamos firmes en libertad.

…porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. (Romanos 10:4)

 

 

Las Autoridades en la Iglesia | Por: antonio bonaccorso

Para entender mejor el tema de las autoridades superiores en la Iglesia, comencemos por donde el término se origina, leyendo lo que dice

Romanos 13:1-6:

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. 6Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.

Leamos también

1ª de Corintios 12:27 y 28:

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 28Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

El cuerpo de Cristo es La Iglesia, (Efesios 5:23: Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo…) Los creyentes somos el Cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular. Cada uno tiene una función como miembro de ese cuerpo, y el Dr. Wierwille nos enseñó que cada uno de nosotros debe funcionar dentro de ese cuerpo al máximo de la capacidad dada por Dios para que la vida espiritual de cada quien sea completamente plena.

No basta entonces ser miembros del cuerpo, que ya lo somos desde que confesamos Romanos 10:9; sino que además hay que ejercer las habilidades que Dios nos ha dado como miembros en particular para que haya provecho en la Iglesia.

Porque ¿cuál es el provecho si la habilidad dada por Dios no se ejerce? Un brazo es, sin duda, un miembro del cuerpo humano, pero ¿de que sirve un brazo si no ejerce las funciones de brazo para las cuales se hizo? y, en lugar de eso, cuelga inerte y se niega a moverse y a actuar como brazo. En vez de ser ayuda ¿no es más bien una molestia para el cuerpo?

El cuerpo de Cristo funcionará mejor en la medida que cada miembro ejerza su función en particular cuando actúa.

Nuestras habilidades espirituales dadas por Dios son charismata, funciones dadas por Dios. De manera que podemos llamar autoridades superiores a aquel liderazgo que, como tal, va adelante, dando ejemplo de servicio, de entrega y de sacrificio, y que sirve a la iglesia porque está operando las charismatas, las habilidades, las tareas y funciones que Dios ha establecido en la Iglesia para el funcionamiento de la misma de manera apropiada.

Ahora veamos lo que el mundo llama autoridades superiores, gobernantes o líderes.

Marcos 10:35

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. 36El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 37Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.

…en tu gloria, cuando gobiernes, queremos ser, uno tu mano derecha, y el otro la izquierda: queremos gobernar contigo.

Marcos 10:42:

Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad.

Los líderes del mundo ejercen señorío sobre sus gobernados, guiados o coordinados.

43Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 44y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos.

Cuando nos toque coordinar, no podemos enseñorearnos de aquellos a quienes debemos, más bien, servir. Y ¿como evitamos enseñorearnos sobre ellos? No es siendo condescendientes y dejándoles hacer lo que cada quien quiera, para así hacernos populares por permisivos; sino sirviéndoles, trabajando para ellos, y trabajando mucho más que ellos; haciéndoles sentirse servidos, ayudados, sostenidos por nosotros.

Lucas 22:27:

27Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas [pero, por el contrario] yo estoy entre vosotros como el que sirve.

El mayor, tradicionalmente en el mundo, se sienta a la mesa y quiere ser servido; más yo no , dice Jesucristo, yo estoy como el que sirve. Y precisamente eso le hizo ser el mayor, el más grande: que siendo el unigénito de Dios y pudiendo pedir ser servido, puso su vida en servicio de todos.

Luego de lavarles los pies en el evangelio de Juan les dice:

…Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. (Juan 13:13 y 14)

Si el Señor y Maestro sirvió a sus discípulos ¿soy yo más grande que él para esperar ser servido? No debo, más bien, seguir su ejemplo y tratar de ser el más grande en servicio. Eso es lo que se espera de un coordinador, al nivel que sea; y mientras mayor sea su nivel de responsabilidad, mayor deberá ser su entrega, su sacrificio, y con ello, su ministerio.

Mateo 16:24:

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo.

1ª Timoteo 3:1: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2Pero es necesario que el obispo sea irreprensible…

Hay exigencias, hay condiciones para el que anhela obispado. La negación del yo: el egoísmo, el yo primero… no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.(Filipenses 2:4)

Todos tenemos la habilidad dada por Dios para hacer eso; pero ¿tenemos también la renovación mental para lograr manifestar esas charismatas?

Cristo, un hombre como nosotros, lo hizo y ese es el ejemplo a imitar.

5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Jesucristo no blandió delante de nosotros el argumento de ser el unigénito de Dios Altísimo para exigir ser servido, sino que siendo libre se hizo siervo; siendo el más grande se hizo como el más pequeño.

9Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

He allí otro principio:

…cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido. Lucas 14:11

Entonces ¿Queremos ser los primeros? Pues, ¡a trabajar como el que más! ¡a servir a todos! a dar la vida en servicio por todos, a negarnos a nosotros mismos. Entonces seremos enaltecidos a los ojos de Dios.

Esa es la fórmula establecida por Dios, no por el mundo; el mundo practica lo opuesto. La fórmula que siguió Jesucristo es la que seguiremos también nosotros.

Marcos 10:45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

En el mundo gobernar es mandar; según Dios gobernar es servir. Un gobernante no está para ser servido sino para servir.

En la Iglesia, un coordinador no necesita decir que lo es; su trabajo proclama, hace evidente, su función de coordinador. Pero si un coordinado está trabajando más que su coordinador, entonces esas posiciones deberían permutarse. ¿Cómo va a ser que un coordinado trabaje más que quien le coordina? eso no cumple la fórmula de Dios. Por lo tanto no debería coordinar a aquel sino más bien ser coordinado por él.

El principio no lo inventó Jesucristo, sino Dios; y no lo hizo durante la época de los evangelios, sino desde siempre.

Proverbios 12:24

La mano de los diligentes señoreará;

Mas la negligencia será tributaria

Diligente: Cuidadoso, exacto y activo. Pronto, presto, ligero en el obrar.

Negligencia: Descuido, omisión. Falta de aplicación.

Entonces el que más trabaja será jefe, y el que menos será subalterno. Y eso lo vemos a diario. Porque ¿a quien pondría Ud. como jefe en un puesto de gran responsabilidad? ¿al que se esfuerza y trabaja más, o al que menos? Obvio, al que ha demostrado con su trabajo que le puede ser confiada una responsabilidad mayor. El hombre esforzado se abre camino, y camino amplio, de muchos frutos.

Proverbios 18:16:

La dádiva del hombre le ensancha el camino

Y le lleva delante de los grandes.

Mientras más duro trabaje un creyente, más le veremos en posiciones de liderazgo. Y es que líder, es el que va a la cabeza, el que enseña el camino, el que guía, el que dirige.

Para entender lo que significa líder, imaginémonos un hilo colocado a lo largo sobre una mesa. Trate de mover el hilo empujándolo por uno de los extremos desde atrás y no lo logrará. Luego trate de moverlo, arrastrándolo desde adelante y verá como sí lo consigue.

Así es el líder: el que va adelante, el que arrastra con su ejemplo a los demás.

 

Dos Señores | Por: antonio bonaccorso

Los que practican el paracaidismo usan dos artefactos para frenar su caída libre: el paracaídas principal, y otro de reserva; este último, como es lógico, por si el primero falla; porque puede fallar. Es decir no es cien por ciento seguro y confiable.

Esto me recuerda a cuando la gente dice Dios y la Virgen. Y uno se pregunta, si el primero, Dios, es confiable, ¿para qué el segundo personaje? Simplemente por la misma razón del paracaídas auxiliar: por si el primero falla.

Los romanos, politeístas ellos, no confiaban en un solo dios y por eso tenían muchas divinidades. Lo curioso es que solo tenían un emperador. Es decir, el emperador, hombre con sus limitaciones, pero nada tonto, no compartía sus ventajas con otros mortales; pero sus dioses, seres celestiales, sí debían aceptar el reparto de sus privilegios. Curiosidades de la estupidez de los impíos.

Los cristianos, al menos los del primer siglo de la Iglesia, solo tenían un Dios, por la sencilla razón de que no necesitaban otro, y a Él, solo a Él, adoraban, glorificaban y obedecían.

Desde el antiguo testamento encontramos al único Dios verdadero.

Deuteronomio 6:4 y 5:

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

Todo el corazón, el alma y las fuerzas dedicadas a amar a un solo Dios. Es decir, el amor a Dios nunca podrá ser un amor compartido con otros dioses, dedicándole a cada uno de ellos una cuota-parte del corazón, el alma y las fuerzas. Ni teniendo varios corazones; como dice aquella vieja canción venezolana…”si Ud. tiene dos hijas, yo tengo dos corazones…”

Josué lo declaró de forma clara y radical al pueblo que claudicaba entre varios amores:

Josué 24:19:

… No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso.

Celo, según el DRAE, (Diccionario de la Real Academia Española) es el recelo que alguien tiene de que cualquier afecto, pueda ser alcanzado por otro.

Al igual que una mujer casada, en su sano juicio, no acepta compartir el amor de su esposo con otra mujer, así Dios no acepta que nuestro amor se divida entre Él y otros dioses. Es él, y solo ÉL.

Asimismo lo vemos en Santiago 4:4 y 5

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Jesucristo también nos dice que es imposible servir a dos señores (amos).

… porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mateo 6:24)

Simplemente no podemos amar y servir al Dios Omnipotente, y simultáneamente amar y servir a aquello el mundo sirve, ama y venera: las riquezas.

Acá hay algo, que si lo meditamos, llama mucho la atención; y es que leemos servir a las riquezas pero de una manera u otra hemos entendido lo opuesto, es decir que las riquezas nos van a servir a nosotros. La mayoría de la gente entiende y piensa que es bueno ser rico porque las riquezas van a estar al servicio de ellos, y serán para su deleite y disfrute; pero lo que dice la escritura es que el hombre, si no se dedica a servir a Dios, entonces se dedicará a servir a las riquezas. (He allí las dos alternativas disponibles). La gente está convencida de que la riqueza da libertad, pero la escritura dice lo contrario, dice que esclaviza; dice que el hombre se somete a si mismo a la esclavitud de servir a las riquezas (¿todavía quiere Ud. ser rico?)

Es por eso que Jesucristo llama engaño a las riquezas que ofrece este mundo.

Marcos 4:19:…pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Si somos cristianos, y como tales le creemos a Cristo, pues entonces deberemos creer lo que él dice en cuanto a que las riquezas son un engaño. En el mismo versículo tenemos otra palabra interesante: codicia. (Afán excesivo de riquezas, según el DRAE)

Dante Alighieri dijo que “La codicia es de naturaleza tan malvada y perversa, que jamás sacia su voraz apetito, y después de comer tiene más hambre que antes”

Hay un dicho que reza que la codicia es como el agua salada que mientras más se toma más sed produce.

Séneca escribió: El que tiene mucho desea más, lo cual demuestra que no tiene bastante; pero el que tiene bastante ha llegado a un punto que el rico no llega jamás.”

Alguien dijo alguna vez:

Se es pobre, no por tener poco, sino por desear mucho; se tiene todo lo que se quiere, cuando no se quiere sino lo que puede bastar.

Jesucristo declaró en el evangelio de Lucas 12:15:

… les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

(Acá la palabra avaricia es la misma que se usa para codicia, pleonexia.(4124) y significa literalmente querer tener mucho)

Si Jesucristo nos advierte, mirad y guardaos, deberíamos reaccionar como cuando leemos en un frasco, cuidado-veneno. Debemos cuidarnos de la codicia pues ésta, al igual que un tóxico, quita la vida. Como lo dice Proverbios 1:19: Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, La cual quita la vida de sus poseedores.

Y Jesucristo vino para que tengamos vida, no para que la perdamos.

La Palabra de Dios nos enseña que la razón para tener mucho, es compartir.

Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra. (2ª. Corintios 9:8)

El que codicia quiere siempre más; pero la pregunta que el codicioso evita hacerse es ¿cuánto es suficiente? o ¿cuándo hay que parar? Lamentablemente nunca están satisfechos; no importa lo que hayan logrado, quieren más, porque lo que logran no les satisface, no les basta, pues el mucho tener lo que único que aumenta es la codicia, las ganas de tener aun más.

Es una carrera sin meta, sin final. Es un horizonte que nunca se alcanza.

¿Estamos empezando a entender lo del engaño de las riquezas del que habla Jesucristo? pues, más nos vale, pues la vida misma se nos puede escurrir por allí.

Veamos como Pablo resuelve el asunto de una forma divina, y por ello sabia y sencilla:

1ª Timoteo 6:6-7:

Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;

(Contentamiento según el DRAE, es satisfacción. Y contento, es satisfecho)

7porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

Trabajar toda la vida, invertir toda la existencia ¿para al final no llevarnos nada de todo para lo cual vivimos? No parece un buen negocio, sino más bien el desperdicio de toda una vida.

Dios quiere que disfrutemos la vida abundante y para ello nos suple todo lo que nos falta, pero sin descuidar la vida eterna para la cual nos estamos preparando ahora e invirtiendo en ella.

1ª Timoteo 6: 17-19:

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 18Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; 19atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.

En forma resumida y concluyente podemos leer en la misma epístola,

1ª Timoteo 6:8

Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos (satisfechos) con esto.

Como dice Proverbios 30:8 y 9:

Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera:

8Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas;

Manténme del pan necesario; 9No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.

Ni mucho ni poco, porque ambos extremos son dañinos; sino lo suficiente en todas las cosas.

No podemos aumentar nuestros ingresos a voluntad, pero sí está disponible controlar nuestras ganas de tener siempre más. Controlemos esas necesidades superfluas y liberémonos de la esclavitud de la codicia.

Al final, en el mínimo común denominador, todo se resume en querer tener más

que los demás, porque siempre nuestro entorno es lo que calibra nuestra riqueza o pobreza. Veamos por qué.

Si Ud. viviera en el lugar más pobre del planeta y tuviera el estándar de vida que tiene ahora, seguramente se consideraría a si mismo como una persona rica; y así sería considerado por los demás.

Sin embargo, si viviera Ud. en un ciudad de super-multi-millonarios y tuviera su estándar de vida actual, entonces se consideraría a si mismo como pobre.

Entonces ¿Qué determina la condición de pobre o de rico según el mundo? Lo que Ud. no tiene y los demás si; o lo que los demás no tienen y Ud si. De eso se trata todo. De manera que Ud. será juzgado, sometido y esclavizado por su entorno, y no por lo que realmente es o necesita.

Y hablando de esclavitud, esclavos nacimos; pero ahora, desde que renacimos, como creyentes, hemos cambiado de amo.

Romanos 6:16-18:

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? 17Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

Y en Hechos 26:18:

para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Nacimos bajo el señorío del dios de este mundo, pero fuimos comprados por otro Señor. Ahora, pues, somos sus siervos; y si logramos librarnos del viejo amo fue porque Jesucristo pagó con su sangre por nuestras vidas y por nuestra libertad.

1ª Corintios 7:23

Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.

Es el hombre al que se hace esclavo, bien sea del pecado o de la justicia. Nosotros, ahora somos siervos de Jesucristo. Y no hay mayor libertad disponible.

Entonces, en cuanto a nuestra prosperidad ¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Acaso Dios no quiere que prosperemos? ¡Claro que si lo quiere, y con gran deseo! O no dice 3ª Juan 2: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Así como prospera nuestra alma, seremos prosperados por Dios; entonces, ocupémonos en que nuestra alma prospere y dejemos que Dios nos prospere en todas las otras cosas. Busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas nos serán añadidas (Mateo 6:33)

Y, ojo, no dice buscad a Dios primero y después buscad lo demás. No, dice busquemos a Dios primero, y lo demás será añadido por Él.

Si Ud. se encuentra en la acera un billete de alta denominación no se pondrá triste ¿verdad? Y ¿que de cuando se encuentra lo que Dios engrandeció sobre todas las cosas junto con su nombre?

Salmos 119:162:

Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos.

Regocijémonos en Dios y Su Palabra y no nos dejemos deslumbrar por sueños pasajeros; ni por todas esas cosas con las que día a día, y bajo la forma de moda, gustos, tendencias, tecnologías y otras sandeces, el mundo pretende obligarnos a seguir sus patrones.

Ahora bien, las cosas que nos regocijan de Dios, solo las veremos en Su Palabra; pero el mundo nos va a querer encarrilar por su vía y con sus métodos y de acuerdo a sus patrones. Y a veces lo logrará, porque los cristianos juzgamos muchas cosas según La Palabra, pero es triste ver que cuando se trata de bienestar, algunos prefieren reconocer y guiarse por los estándares del mundo y no según Dios. Pero no será porque no hayamos sido amonestados por Él.

Como ejemplo, el Libro de Proverbios tiene mucha de la sabiduría de Dios para nosotros en cuanto a tantos aspectos de la vida, y entre ellos, no se descuida la prosperidad:

Proverbios 1:1,2 y 4

Los proverbios de Salomón…2 Para entender sabiduría y doctrina, 4 Para dar sagacidad a los simples, Y a los jóvenes inteligencia y cordura.

Veamos que nos dice del afán por enriquecerse de prisa:

Proverbios 28:20:

El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.

¿Quién no quiere ser millonario? Y si es de la noche a la mañana, pues mejor. Pero… ojo; porque …Los bienes que se adquieren de prisa al principio, No serán al final bendecidos. Proverbios 20:21

Un proverbio popular dice: Rico y de repente, no puede ser sanamente.

1ª Timoteo 6:9 y 10: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo [engaño, trampa], y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

…muchos dolores no parece ser una recompensa muy buena para los que buscan más bien mucho bienestar y mucha comodidad.

El mundo ofrece y promete prosperidad, pero la prosperidad del impío, del necio.

Proverbios 1:32:

Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder.

Entonces ¿es que hay que ser pobres para Dios? No, ¿quién ha dicho eso? Dios quiere que no nos falte nada; que vivamos una vida en abundancia, pero con una riqueza que sea bendita por Él y que no nos cueste sacrificar lo que el mundo sacrifica por codicia: la familia, la salud, la tranquilidad, la alegría de vivir.

Además, si somos honestos debemos reconocer que las cosas más sublimes, las que más amamos y que más bendicen nuestras vidas no son precisamente las que hemos adquirido con dinero. Entonces ¿por qué empeñarnos en adquirir cosas compradas cuando no son esas las que al final, más nos van a bendecir?

Proverbios 10:22:

La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.

Dios quiere bendecirnos desde todo punto de vista, incluido el financiero. Pero no a costa de tristezas y de muchos dolores, como leímos en 1ª. de Timoteo. Sino que…Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová. (Proverbios 22:4)

Humildad ante su Palabra, humildad ante su consejo; siguiendo sus preceptos y sus formulas para el éxito, no las del mundo. Ese mundo fraudulento que nos promete riquezas a cambio de algunas concesiones de nuestra integridad y de nuestra moral cristiana. Y ¿para qué? Para perder la vida mientras buscamos conquistarla.

Mateo 16:24-26:

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Jesucristo vino para darnos vida, no a medias, no con mezquindad, sino plenamente, en abundancia, porque ese es el corazón del Padre. Sigamos su consejo y permitamos que Dios nos bendiga y nos prospere superabundantemente en todos los sentidos.

 

Andar en Amor | Por: María Esther Guevara

Antes de invertir tiempo en cualquier cosa, deberíamos asegurarnos de si es importante o no para nuestras vidas. Y eso es lo que haremos con nuestro tema de hoy.

1 Corintios 13:1-3:

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.

Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, nada soy.

De acuerdo a esto, por muy magnífico que sea lo que yo haga, si lo hago sin amor no vale nada. Puedo realizar el mayor descubrimiento científico, puedo donar todas mis posesiones para una obra social o religiosa, puedo incluso llegar a morir por una buena causa, pero si no es con amor en vano será. Lo que sea que haga resultará “inútil, infructuoso, sin efecto, falto de solidez”. No tendrá provecho genuino para mi.

Del amor depende todo cuanto nosotros podamos hacer como cristianos. El amor es como el palo donde usted cuelga los ganchos con su ropa. Si el palo se cae o no está, los ganchos se vuelven inútiles, no pueden cumplir con su función.

Tan importante es el amor para la cristiandad que cuando uno de los fariseos le preguntó a Jesús cuál era el gran mandamiento de la ley, veamos lo que Jesús respondió.

Mateo 22:37-39:

Jesús les dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

Este es el primero y grande mandamiento.

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Finalmente, en el 40, Jesús dijo el por qué.

Versículo 40:

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

En esos dos mandamientos están contenidos todos los demás de la Biblia.

Más adelante, en las epístolas, Dios nos reitera lo que vimos en Mateo.

2 Juan 6:

Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.

“Que andéis en amor” … Para poder “andar en amor” es necesario saber primero qué es el amor, así como para poder andar en bicicleta primero debo saber qué es una bicicleta, sus características, cómo funciona.

¿Cómo definimos nosotros el “amor”? Una de las definiciones que nos da el diccionario es “intensa afección por otra persona basada en lazos familiares o personales, a menudo derivada de una atracción sexual”. La frase “basada en” de entrada supone que nosotros amamos condicionados a algo, es decir, amamos a una persona (o decimos que la amamos) cuando esa persona cumple con un requisito o una condición puestos por nosotros antes de que podamos amarla. ¿Cuántas veces hemos escuchado decir, o lo hemos dicho nosotros mismos, “te amo porque eres bello (o bella)”, “te amo porque me haces sentir importante”, “te amo porque te portas muy bien conmigo”. El amor humano no sólo es condicional sino también mercurial; está basado en sentimientos y emociones que pueden cambiar de un momento a otro. Es como el mercurio del termómetro que sube o baja dependiendo de la temperatura. Fijémonos, por ejemplo, en cómo la tasa de divorcios aumenta día a día porque los esposos cuando enfrentan dificultades o cuando su pareja deja de llenar los requisitos establecidos, simplemente dicen “se acabó”. Se “desenamoran” o, como dice la canción, “se les gastó el amor de tanto usarlo”. Aquellos votos de “hasta que la muerte nos separe” parece que no se referían a la muerte física de uno de los dos sino a la muerte del amor de uno por el otro.

Pero, ¿cómo define Dios el “amor”? ¿qué piensa El sobre el “amor”?

1 Juan 4:8:

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

Cuando Dios dice que El es amor, no nos está diciendo que en nuestra forma limitada de amor humano lo podemos encontrar a El. Lo que 1 Juan 4:8 realmente significa es que es Dios quien define el amor. El amor forma parte de la esencia, de la propia naturaleza de Dios. Así como no hay palabras para definir a Dios tampoco hay palabras para definir el amor, el amor verdadero, el amor de Dios, el amor “ágape”. Dios y el amor son uno, son inseparables. No se trata de que Dios tiene amor sino de que El ES amor. En el principio Dios estaba completamente solo y anhelaba tener alguien a quien amar. Por eso, El decidió crear todas las cosas, lo cual incluía al hombre, con la intención de que esos hombres a su vez lo amaran a El y se amaran unos a otros. Fue Dios, pues, quien originó el amor.

Quiere decir entonces que para conocer el amor verdadero, amor ágape, es necesario conocer al que es amor, a quien lo originó. Es imposible amar verdaderamente si no conozco al Dios verdadero. Conociendo a Dios, conozco lo que es el amor. ¿Y cómo conocemos a Dios? Igual como se conoce a una persona: estableciendo una relación personal con ella. En el caso de Dios esa relación comienza cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro señor y salvador. Sin embargo, ése es sólo el inicio de la relación, el primer contacto. Luego, es necesario profundizar la relación . ¿No es así con la gente? Hay que pasar tiempo con ellas, prestando atención a lo que dicen para saber cómo piensan. Igualmente, a Dios llegamos a conocerlo prestándole atención a Su Palabra. Quien no conoce la Palabra no puede estar seguro de lo que es amor.

Juan 3:16:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Según este versículo, una de las características del amor de Dios es el dar. Sin embargo, lo que Dios dio no fue un simple presente envuelto en papel de regalo, sino que Dios sacrificó a Su único hijo para que cualquiera que crea en él no pase la eternidad separado de El (de Dios). Lo que Dios dio no fue porque le sobraba, porque ya no le servía o porque no le gustaba. ¡Por el contrario! Dios dio lo mejor, lo único que tenía. Nuestra salvación le costó mucho a Dios. Así de inmenso es su amor por nosotros. El amor siempre tiene un propósito: ver a la otra persona bendecida. Dios no estuvo bendecido hasta vernos libres del pecado. Si yo amo, estaré feliz sólo si la otra persona lo está. Eso requiere de un esfuerzo; me va a costar algo. El amor que no cuesta nada no es amor.

1 Juan 4:10:

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

Aquí podemos ver que el amor verdadero toma la iniciativa, no espera ser amado primero; eso sería “dejarse amar”. Dios tomó la iniciativa: podemos amarLo a El porque El nos amó primero, desde antes de la fundación del mundo. Dios quería ser amado y amó primero: dio, sacrificó. El amor debe manifestarse en el mundo de los sentidos porque el amor no consiste en palabras sino en hechos. Debe hacerse visible. Dios amó y manifestó ese amor en algo concreto: enviando a Su hijo como pago por nuestros pecados. Todo lo que tenemos (vida, salud, alimento) es producto del amor de Dios. Si Dios es así, ¿cómo nos amamos nosotros? Si quiero ser amado, deberé primero amar. Es el principio de dar y recibir. Eso fue lo que hizo Dios: dio razones para ser amado. Dios “se hizo amar”, lo cual es muy diferente a “dejarse amar”. El amor no es dame; es toma. No pide; da. Como dice Proverbios 27:5: “Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto”. Porque, ¿qué beneficio hay en que me amen y yo no lo sepa? Es preferible que me reprendan ya que así por lo menos recibo la corrección. El amor vive más de lo que recibe que de lo que da.

Otro gran versículo sobre el amor de Dios está en Romanos 5.

Romanos 5:6-8:

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Esto nos muestra cómo Dios no le puso condición a Su amor por nosotros. El no dijo: “tan pronto como tú limpies tu conducta, yo te amaré”, ni tampoco “Yo sacrificaré a Mi hijo si tú prometes amarme”. Aquí encontramos justamente lo opuesto: Dios decidió enviar a Su hijo a morir por nosotros cuando aún éramos pecadores, indignos de ser amados. No tuvimos primero que limpiarnos ni prometerle algo a Dios para que pudiésemos experimentar Su amor. El decidió hacer todo y darlo todo cuando menos lo merecíamos, antes de que nosotros ni siquiera nos diésemos cuenta de que necesitábamos Su amor. No había nada que amar cuando Dios tomó esa decisión. Aún hoy, el peor de los hombres tiene disponible el amor de Dios porque El no nos ama “debido a” sino “a pesar de”. Sin embargo, ¿en cuántas personas se hace nulo el amor de Dios? Y eso sucede sólo porque ellos no lo han aceptado. Aun así, de todas maneras Dios amó.

Podemos decir entonces que el amor de Dios es muy diferente al amor humano: no depende de sentimientos o emociones, no es por merecerlo, requiere de un esfuerzo. Es amor en la mente renovada en manifestación.

Veamos ahora lo qué “Andar” significa: 1) Ir de un lado a otro dando pasos y 2) Obrar, proceder. Ambas definiciones comunican muy bien lo que Dios espera de nosotros pues el andar involucra varios aspectos.

En primer lugar, “andar” requiere de una capacitación previa. Es así en lo físico y también en lo espiritual. Nosotros caminamos sobre dos extremidades porque hemos sido capacitados para ello. En esto del amor, Dios nos capacita cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro señor y salvador. En ese momento ocurre lo que dice Romanos 5:5.

Romanos 5:5:

Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Para el hombre natural es imposible amar con el amor de Dios. Sería como pretender que una computadora lea un disco compacto sin que tenga la unidad lectora instalada. Sin embargo, los que somos hijos de Dios ya fuimos equipados para operar a ese nivel. Ahora bien, “andar” no es algo automático. Andar es un proceso y como tal requiere de un desarrollo. Ese desarrollo va a depender de dos elementos claves: nutrición y ejercitación. Volviendo al andar físico, vemos que un niño no nace caminando; él nace capacitado para caminar pero sólo si recibe una nutrición y una ejercitación apropiadas logrará desarrollar esa capacidad. De la misma manera, para “andar en amor” no es suficiente haber renacido del espíritu de Dios. Eso nos da el potencial. Pero ese amor no se manifestará a menos que alimentemos nuestra mente con la Palabra de Dios y la guardemos en nuestros corazones al punto de que la pongamos en práctica diariamente.

El segundo aspecto del andar es la nutrición.

Jeremías 15:16:

Fueron halladas tus palabras, y yo las comí;…

“Comer” significa “masticar y desmenuzar el alimento en la boca y pasarlo al estómago”. Masticar y desmenuzar. No es tragar entero. Cuando comemos, si tragamos entero, sin masticar bien, nuestro organismo no será capaz de absorber debidamente los nutrientes de los alimentos ingeridos. Lo mismo ocurre cuando estudiamos la Palabra de Dios. Es necesario “desmenuzar” lo que leemos si en verdad queremos nutrir nuestras mentes.

1 Corintios 13:4-7:

Versículo 4:

el amor es sufrido …

– resistente, aguantador, tolerante

– perdura (continúa firme, sigue sin rendirse) por mucho tiempo

– paciente (soporta sin alterarse), sabe esperar, resiste las adversidades

es benigno …

– afable, benévolo, suave, apacible

– no causa daño

– activamente beneficioso, no se queda en no hacer daño sino que va más allá, hace cosas para beneficiar al ser amado

no tiene envidia …

– no siente tristeza o pena por el bien ajeno

– no hierve de celos por lo que otros sean o posean

no es jactancioso …

– no se alaba a sí mismo en forma desordenada y presuntuosa por lo que es, sabe o tiene

no se envanece …

– no se muestra altivo o altanero

– no tiene un elevado concepto de sí mismo con menosprecio de los demás

Versículo 5:

no hace nada indebido …

– no es rudo, descortés o mal educado

– no actúa inapropiadamente porque se para firme en la Verdad, inclusive si ello significa no permitir que el error pase sin confrontarlo (quien ama corrige pues no quiere que su amado reciba ningún daño)

no busca lo suyo …

– no se concentra sólo en sus propios asuntos sino que se ocupa de los deseos y necesidades del ser amado y está dispuesto a alterar sus propios planes para beneficiar a la otra persona

– empatiza: se pone en lugar del otro y hace con él como le gustaría que hicieran con sí mismo

La empatía es una clave para comunicar la Palabra de Dios. Tomemos por ejemplo una estación de radio, puede transmitir todo el día pero sólo la oirán quienes la sintonicen. Asimismo, es necesario ponerse en la misma frecuencia de la persona a quien vamos a ministrar la Palabra pues de lo contrario estaremos hablando la Verdad pero sin dirigirla a la necesidad en particular.

no se irrita …

– es paciente y benévolo con aquellos que actúan incorrectamente o con quienes lo tratan mal (no hay mérito en amar sólo a quienes nos aman; eso es “dejarse amar”)

no guarda rencor …

– no lleva cuenta del daño que le hayan hecho; no presta atención al agravio sufrido

– perdona y olvida

Versículo 6:

No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad …

– no se regocija de la maldad sino cuando el bien y la verdad prevalecen en las vidas de aquellos a quienes ama

Versículo 7:

todo lo sufre …

– no se intimida, desanima o desalienta por nada

– cobra ánimo ante cualquier cosa que venga

todo lo cree …

– está siempre dispuesto a creer lo mejor de las otras personas

– elige ver sólo lo bueno, lo que es conforme a la Palabra de Dios, en un individuo o situación

todo lo espera …

– sus esperanzas de que las cosas sean como Dios dice no se marchitan bajo ninguna circunstancia

todo lo soporta …

– y resiste todo sin debilitarse

Finalmente, el tercer aspecto del andar es la ejercitación.

1 Timoteo 4:7:

… Ejércitate para la piedad; …

“Ejercitarse” significa “repetir muchos actos para adiestrarse en la ejecución de una cosa.”

En toda ejercitación se hace necesario determinar primero por dónde vamos a comenzar a ejercitarnos. Cuando uno emprende un entrenamiento físico, lo primero que hace es evaluar la condición en que está para decidir conjuntamente con el entrenador cuál será el programa de entrenamiento: cuáles partes del cuerpo va a fortalecer primero. ¿Por qué? Si acometemos todo de una vez corremos el riesgo de dispersarnos o de agotarnos demasiado pronto. Eso mismo aplica para el andar espiritual. Es paso a paso; por eso es un “andar (caminar)”. Por ejemplo, puede que yo en los músculos de “no guarda rencor” y “no se irrita” esté muy bien, pero el “todo lo cree” y el “no busca lo suyo” están francamente flácidos. Cada persona es un caso particular. Usted decide conjuntamente con Dios cuál será su programa. Una vez que defino lo que voy a trabajar, deberé resistir la presión que será aplicada sobre esos músculos. La resistencia que yo oponga a la presión ejercida será lo que produzca la fortaleza deseada. La presión en este andar en amor vendrá dada por la tentación a actuar de manera egoísta. El egoísmo es una forma de pensar que motiva a ocuparse siempre del bienestar propio sin considerar el bienestar o los intereses de los demás. La resistencia la ejerceré por medio de controlar mis emociones. ¿Cómo? Cambiando mis pensamientos y decidiendo actuar como dice Dios que actúa el amor. Es así: presión < resistencia = fortaleza. A medida que yo resista más veces esa presión, mis músculos espirituales se irán fortaleciendo más y más y me iré moviendo a mayores niveles del andar en amor.

Durante esta etapa de la ejercitación es necesario vigilar que el nivel de nutrición sea el adecuado. Debe haber un equilibrio entre la nutrición y la ejercitación porque si me nutro mucho y me ejercito poco, sólo conseguiré engordar y me pondré más pesado, y si hay mucha ejercitación y poca nutrición ocurrirá un debilitamiento.

Durante todo el proceso, debemos tener en mente que Satanás tratará por todos los medios de disuadirnos de que andemos en amor. El intentará convencernos de que nos ocupemos de lo nuestro solamente. ¿Cómo lo hará? Infundiéndonos miedo: miedo a no tener suficiente para nuestros gastos, miedo a no tener tiempo para lograr las propias metas, miedo a no hacerlo bien y pare usted de contar. Y es que la raíz de toda emoción negativa es el miedo ¿Por qué hace Satanás eso?

2 Timoteo 1:7:

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

El adversario conoce el poder que acompaña al andar en amor. Cuando un creyente decide (porque ya vimos que amar es una decisión, no un sentimiento) usar el poder sobrenatural de Cristo en él para pensar, decir y hacer como la Palabra dice con respecto a Dios y a su prójimo, el poder de Dios se pondrá de manifiesto en su vida y ese creyente será una amenaza para el reino de las tinieblas. Funciona así: el amor de Dios activa (energiza) la creencia y la creencia desencadena (suelta, libera) el poder de Dios en nosotros.

Nuestra primera responsabilidad es con Dios. A El no podemos abrazarlo ni besarlo, pero Dios se revela a sí mismo en Su Palabra. Por tanto, la única manera de mostrar que lo amamos es obedeciendo Su Palabra. Luego, con la gente, actuamos como Dios dice lo cual les muestra a ellos el gran amor de Dios. El amor es la marca distintiva del cristiano. Por eso, Jesús le dijo a sus discípulos: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35). Todos conocerían si ellos manifestaban el amor de Dios en sus mentes renovadas.

Y para concluir, una reflexión de autor desconocido:

La oración sin amor ………… te hace introvertido

el servicio sin amor ………… te hace egoísta

el éxito sin amor ………… te hace arrogante

el trabajo sin amor ………… te hace esclavo

el sacrificio sin amor ………… se convierte en tortura

la inteligencia sin amor ………… te hace perverso

la justicia sin amor ………… te hace implacable

la empatía sin amor ………… te hace hipócrita

la riqueza sin amor ………… te hace avaro

la pobreza sin amor ………… te hace envidioso

la belleza sin amor ………… te hace ridículo

la autoridad sin amor ………… te hace tirano

la sencillez sin amor ………… te quita valor

la ley sin amor ………… te vuelve inhumano

la fe sin amor ………… te hace fanático

LA VIDA SIN AMOR ………… NO TIENE SENTIDO

 

Sed, pues, imitadores de Dios | por: antonio bonaccorso

Si, como decía el tema del año 2005, los hombres nos tienen como servidores de Cristo es porque hacemos una cosa: ser imitadores de Dios. En la epístola a los efesios, la más grande revelación dada a la Iglesia, Pablo nos exhorta a imitar a Dios,

Efesios 5:1

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

 Si vemos el versículo en detalle notaremos una palabra que destaca entre dos comas que actúan como paréntesis: esa palabra es pues.

Pues, es una conjunción causal que denota causa, motivo o razón *(DRAE) y que, como conjunción, une lo que precede con lo que sigue. Lo que sigue a pues, es Sed imitadores de Dios, pero ¿Qué es lo anterior a dicha conjunción? Veamos.

Si leemos desde Efesios 4:17, para no alejarnos mucho del contexto inmediato, y llegamos hasta el verso 32,

Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27ni deis lugar al diablo. 28El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Vemos, entonces, toda una serie de amonestaciones cuya guía nos va a llevar finalmente a pedirnos que seamos, pues, (debido a lo que precede) imitadores de Dios. Es decir, allí, en los versos que preceden a Ef. 5:1 vemos el como de ser imitadores de Dios, como hijos amados. De manera que si cumplimos lo anterior seremos, pues, imitadores de Dios.

 Imitar

Imitar: Ejecutar una cosa a ejemplo o semejanza de otra; Parecerse, asemejarse una cosa a otra. *(DRAE)

 

Imitar es hacer. Imitar es un verbo, y como tal implica acción; imitar es ejecutar o hacer algo a semejanza de otra cosa que hemos escogido como patrón a imitar.

Santiago 1:22

…sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Ser hacedores de La Palabra, no es sino ser imitadores de Dios; o ser imitadores de Dios, no es sino hacer Su Palabra. Sencillo ¿verdad?

Las personas que se ganan la vida haciendo imitaciones, los imitadores profesionales,  para lograr hacer bien su trabajo, primero estudian mucho y muy bien al personaje a imitar; luego tratan de copiar su forma de hablar, de actuar y aun su apariencia física, hasta lograr asemejarse en todo a dicho personaje.

Ahora bien, si lo que se trata es de imitar a Dios ¿Cómo hacer para copiarle? Una foto de Él o un video reciente sería de mucha ayuda, pero no creo que podamos confiar en conseguir algo muy fiel al original, pero en el evangelio de Juan, cap. 1 verso 18 leemos:

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

No está disponible ver a Dios, sin embargo sí está disponible conocerle por medio de la Palabra encarnada: Jesucristo, el hijo de Dios.

Juan 14:8b:

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.

Y en Juan 6:38:

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y en Lucas 5:1

Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.

Ver y oír a Jesucristo era ver y oír a Dios, porque aquel siempre hizo la voluntad de éste y siempre habló Su Palabra.

Por eso, y hablando de la unidad de propósitos de El Padre y Su hijo, dice en Juan 10:30:

Yo y el Padre uno somos.

Ahora bien, nosotros como hijos de Dios, y embajadores en lugar de Cristo, también compartimos el privilegio y el deber de dar a conocer al Padre; pero para poder llegar a ser imitador del Padre de las Luces el hombre antes debe convertirse en su hijo, y esto solo puede lograrse a través del nuevo nacimiento. (Si aun no lo ha experimentado, no pierda más tiempo y corra a Romanos 10:9)

Dios es espíritu, como dice Juan 4:24, y solo sus hijos tenemos su imagen y su semejanza, espíritu santo; por ello, solo sus hijos podemos ser imitadores de Él.

Por otra parte ¿no imitan los hijos a sus padres, a quienes aman y admiran? Todo niño quiere ser como su papá; es un rasgo natural, innato de todo hijo, el querer ser como su padre, querer copiarlo en todo; cuánto no más  nosotros que tenemos por Padre al Creador de los cielos y de la tierra debemos procurar, con amor y admiración, imitar a nuestro Padre Celestial.

Por cierto que un niño no imita al padre ajeno. De la misma forma un cristiano no puede sino imitar a su propio Padre. Pero para ello antes debe conocerle, debe estar convencido de quien lo engendró y debe estar consciente de su linaje Real. Debe saberse y sentirse como lo que es: Hijo del Rey y coheredero con Cristo, el Príncipe de Paz. (Isaías 9:6)

Inspirado por Dios y convencido de lo anterior, el apóstol Pablo escribe en 1ª. de Corintios 11:1: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

Cristo, con su vida y con su palabra nos ha dado el ejemplo de cómo imitar a Dios.  Si le imitamos a él, a Pablo, y a todos los que hablan y viven La Palabra, seremos imitadores de Dios.

Haciendo un paréntesis, a veces hemos oído la expresión “yo no sigo a hombres”; quien tal cosa dice ¿se ha detenido a pensar que Cristo es un hombre? Tanto como si seguimos a Cristo, como si seguimos a cualquier hombre que siga a Cristo, estaremos siguiendo a Dios.

Hablando de si mismo dice Pablo en 1ª. Corintios 4:14-16:

No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. 15Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. 16Por tanto, [como padre, adquirí el derecho y] os ruego que me imitéis.

Pablo los (y nos) engendró por medio del evangelio y, como padre que da el mejor ejemplo, desea ser imitado por aquellos a quienes engendró.

Y es que un buen padre trabaja y se esfuerza en ser ejemplo para sus hijos y anhela (y  ruega, como Pablo) ser imitado por ellos.

Y es que imitar y dar ejemplo son dos caras de una misma moneda: aquel que da el ejemplo quiere ser imitado; y aquel que ve el buen ejemplo desea imitar lo que ve. Por ello tanto uno como el otro deben procurar con mucha diligencia dar lo mejor desde su lado.

Veamos algunas escrituras sobre imitar y ser ejemplo.

Juan 13:15

Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.[me imitéis]

Cristo enseñó como debe enseñarse: dando el ejemplo; y condenó la hipocresía de los fariseos cuando les dijo en Marcos 23:1:

 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 3Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.

Y Pablo no tiene complejos y habla con la autoridad que le da el hecho de vivir la verdad en:

Filipenses 3:17

Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.

2 Tesalonicenses 3:7

Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros.

2 Tesalonicenses 3:9

no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.

1 Tes 1:6 y 7:

Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, 7de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.

 

Como dijimos, repetimos: Imitar y dar ejemplo son dos aspectos de un mismo asunto. En el caso de pastores y pastoreados, coordinadores y coordinados: Los pastores deben esforzarse en ser el mejor ejemplo como seguidores y siervos de Cristo. Por su parte, los coordinados, deben esforzarse en imitar el andar, y el hablar, de quienes los coordinan.

(…daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.)

El Dr. Wierwille nos enseñó que “debemos ser condicionados por La Palabra y no por las circunstancias”. Esta premisa es vital en el logro de ser imitadores de Dios, pues muchas veces las circunstancias nos darán “razones” para no someternos a ser imitadores de Dios. Una “buena” razón es cuando somos ofendidos o agredidos por algún hermano, lo cual nos “justifica” para devolver mal por mal. Pero ¿acaso Dios es así? ¿Acaso Jesucristo encontró razones válidas para no actuar como Dios lo hubiera hecho?

1ª. de Pedro 2:19

Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. 20Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. 21Pues para esto fuisteis llamados;

Fuimos llamados para responder ante las circunstancias adversas como Cristo lo haría,

porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.

Cristo tuvo muchas ocasiones y excusas para responder de acuerdo a lo que recibía, (y vaya que recibió cosas malas) pero, siendo hijo de Dios respondió de la única forma que podía hacerlo: imitando a su Padre como hijo amado.

De igual forma nosotros hemos de responder ante las circunstancias, pues si respondemos como si no tuviéramos a Dios como Padre y a Cristo como ejemplo, entonces ¿para qué renacimos? Y más aun ¿para qué murió Cristo en lugar nuestro? Por el contrario nuestra vieja naturaleza fue crucificada con Cristo

Romanos 6:8

Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. 

Y no solo con él, sino para él; y no ya para ser siervos de nuestra vieja manera de vivir de la cual hemos de despojarnos, sino de aquel a quien hicimos Señor de nuestras vidas: de Cristo-Jesús.

Así que nada en que mi hermano me ofenda me autoriza a responderle de la misma manera, pues eso no me haría imitador de Cristo y de Dios. 

En cuanto a los coordinadores y coordinados, pastores y grey, Pedro nos dice en

1ª. de Pedro 5:3:

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

La coordinación no es por fuerza, ni la enseñanza es bajo amenaza o coacción, sino que en la posición de coordinadores hemos de enseñar con el ejemplo, con la Palabra vivida, día a día, circunstancia a circunstancia.

Hebreos 13:7: Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.

Como pastores, seremos ejemplo con nuestra conducta.

Como grey, imitaremos el andar de nuestros coordinadores.

Como Iglesia, cuidaremos de que coordinadores y coordinados hagan lo debido.

No hay ninguna duda de que el deseo del corazón de todos, y de cada uno, en la iglesia es seguir y obedecer el mandato divino de imitar a Dios y a la vez de ser ejemplo digno de imitar. Eso no es lo que se discute; pero si podemos discutir, y mucho, sobre nuestra determinación a hacer lo que debemos, a cumplir con nuestro deber, a hacer lo que estamos obligados a hacer.

Porque todos admiramos el ejemplo de la gente que sacrifica su bienestar y su comodidad por seguir el llamado de Dios, pero ¿Cuántos estamos también dispuestos a obedecer ese mismo llamado que como hijos de Dios tenemos? ¿Qué nos impide seguir el mandato de Dios y el deseo sincero de nuestros corazones? Tal vez una sola cosa, resumida en una mala palabra: pereza.

Hebreos 6:10-12:

Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. 11Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, 12a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

no…perezosos, sino imitadores. (sino: conjunción adversativa con que se contrapone a un concepto negativo otro afirmativo. *DRAE) es decir si no somos imitadores somos perezosos; y si sucumbimos a la pereza, una y otra vez, nunca seremos imitadores de Dios; y no son los perezosos sino los imitadores de Dios aquellos a quienes el Padre alaba.

Así que no nos limitemos a admirar a los que lo hacen, sino preguntémonos como deshacernos de esa pereza que nos impide ser imitadores de Dios. Y encontraremos que la respuesta a esa pregunta está implícita en ella misma: se deja la pereza haciendo lo que Dios haría: Imitando a Dios en cada ocasión. No hay otra forma.

3ª. de Juan 11:

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

No hay un tercer camino, solo dos: imitar lo malo o lo bueno. Imitamos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, o imitamos al padre de mentira que nos engaña al decirnos que no somos capaces de hacer la Palabra de Dios.

Imitadores somos. De quien lo somos lo determina nuestro andar.

2ª. de  Timoteo 2:13 dice:

Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.

Hay algo que el Todopoderoso no puede hacer: Él no se puede negar a si mismo.

Él es luz, no puede ser tinieblas, Él es bueno, no hay maldad en Él.  Si vamos a ser imitadores de Dios, pues entonces, no nos neguemos a nosotros mismos. No neguemos su espíritu en nosotros, no neguemos el poder de nuestra naturaleza divina, no neguemos nuestro linaje.

…porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1ª. de Pedro 1:16)

Seamos, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

*(DRAE)Diccionario de la Real Academia Española

La oración Creyente | por: antonio bonaccorso

La Palabra de Dios revelada a los hombres, la Biblia, nos amonesta en cuanto a la importancia de la oración del creyente.

 Jesucristo en el evangelio de Mateo exhorta a orar al Padre por las cosas que son necesarias:

 Mateo 7:8 y 9

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Es así como Dios nos garantiza en su Palabra que nuestras oraciones siempre serán respondidas, pues, el corazón de nuestro Padre que está en los cielos es darnos buenas cosas, siempre.

Sin embargo, sucede que a veces pareciera que esto no funciona; y es que para que funcione debemos entender que además de orar, hay requisitos que no podemos descuidar: uno de ellos es que la oración ha de ser oración creyente, pues como dice Jesucristo en Mateo 21:22

…todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

He allí, pues, el primer requisito: creencia.

Pero, hagamos una pausa y meditemos un poco sobre lo que significa creencia.

Si Ud. me dice que me espera a cenar, yo puedo creer o no creer lo que Ud. me ha dicho. Es decir, puedo darle crédito a sus palabras o no hacerlo. Aunque esto parezca simple, no lo es; y queremos llamar la atención en que para que haya creencia antes debe haber una propuesta o una promesa o una declaración que debe ser creída.

Esto exactamente es lo que aplica con Dios: a Él hay que creerle lo que Él ha declarado; lo que Su Altísimo nos ha prometido. Y es que a veces sucede que decimos que le estamos creyendo a Dios por algo, cuando Dios no ha hablado, y quien sí lo ha hecho es nuestro deseo de recibir, o, más aun, nuestra codicia. Quizá con un ejemplo nos hagamos entender: Supongamos que nos gusta algo, un auto determinado por ejemplo, y comenzamos a “creerle a Dios” por obtener ese vehículo. Ahora bien, según lo que hemos visto, para creerle a Dios por algo, antes Dios debe haber hablado, debe haberlo prometido, y la pregunta es ¿En algún momento o en alguna parte me prometió Dios ese carro en particular? ¿No habrá sucedido que mi anhelo me indujo a pensar que mi puro deseo ya comprometía a Dios a darme específicamente ese algo objeto de mi anhelo?

Insistimos, creerle a alguien implica que previamente alguien haya hecho una declaración, y entonces le creo a fin de recibir lo prometido; pero deben cumplirse las dos condiciones: primero la promesa y luego la confianza en esa promesa. 

Tenemos un buen ejemplo de esto en la epístola a los Romanos:

Romanos 4:20 y 21:

Tampoco dudó [Abraham], por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido. 

Para que Abraham pudiera creer, y posteriormente recibir, antes debió recibir la promesa, y entonces creer, y así fue exactamente como ocurrió. Con toda seguridad Abraham deseó durante muchos años a ese niño, pero para él no estuvo disponible sino hasta que Dios se lo prometió.

Si recordamos los cinco requisitos para recibir algo de Dios: el primero, es saber qué está disponible y esto sólo lo sabemos cuando conocemos lo que Dios ha prometido en su Palabra. Entonces podemos dar; el segundo paso: creer, o más bien creerle a Dios lo que Él ha prometido o hecho disponible por medio de su promesa escrita en su Palabra. Así funciona, porque así lo estableció Dios.

De manera que, podríamos creer y orar hasta reventarnos por aquellas cosas que no están disponibles y jamás las recibiríamos. Ud. sabe que esa es la ley.

En la primera de Juan, también podemos leerlo muy claramente.

1ª. de Juan 5:14 y 15

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, [lo que Él dice en su Palabra] él nos oye. 15Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

“Pedir alguna cosa conforme a su voluntad” según dice la escritura, es creerle a Dios por lo que Él ya ha hecho disponible.  

En Santiago 1, Dios nos re-confirma que orar con creencia por lo que Él ha prometido, es requerido para poder recibir:

Santiago 1:6

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 8El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

Y en Santiago 5:16b

La oración eficaz del justo puede mucho.

Oración eficaz es aquella que se eleva siguiendo los estándares establecidos por el Padre de las luces en su maravillosa Palabra de Verdad.

 

Establecida la base, comencemos ahora a edificar en la oración creyente.

A veces escuchamos oraciones como la que sigue:

“Padre, te doy gracias porque protejas mi vida y me llenes de tus bendiciones…”

Según la gramática, esta oración está expresada en un modo subjuntivo. De acuerdo al Diccionario de la Real Academia, El modo subjuntivo es aquel “que expresa la acción del verbo con significación de duda, posibilidad o deseo, y se llama subjuntivo porque dicho modo se usa en oraciones subordinadas. (Oración que depende de otra)

Por otra parte, una oración gramatical en modo indicativo es aquella en la que no se implica la duda, posibilidad o deseo sino en la que se da como real la acción del verbo (Modo indicativo: El que enuncia la acción del verbo como real. D.R.A.E.)

Si empleamos como ejemplo la misma oración a Dios, ésta debería construirse en modo indicativo de la siguiente manera:

“Padre, te doy gracias porque proteges mi vida y me llenas de tus bendiciones…”

Ese es el modo indicativo en donde se da como un hecho la voluntad buena de Dios y no implica ni duda, ni posibilidad, ni deseo, sino más bien, pleno convencimiento.

De esta manera podemos y debemos orar: plenamente convencidos de que la voluntad de Dios para nosotros no es una posibilidad, sino un hecho sólido, firme y contundente.

El tesoro escondido | por: antonio bonaccorso

En el evangelio de Mateo encontramos un símil que nuestro Señor Jesucristo utiliza para enseñarnos como es el Reino de los Cielos. (El Reino de los Cielos fue aquel que Jesucristo vino a anunciar y del cual él mismo era el Rey). Nos dice nuestro Señor en Mateo 13:44 “…el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.”

En los tiempos cuando esto se escribió no existían los bancos tal como los conocemos ahora y la gente escondía su dinero en sitios diversos; asimismo cuando debía ausentarse por un tiempo indefinido, como para ir a otro país o para marchar a la guerra, escondía sus objetos de valor enterrándolos en algún sitio, en donde, eventualmente, al regresar de su jornada, los esperaba recuperar. Sucedía, no pocas veces, que la persona se ausentaba por mucho tiempo, o que simplemente no volvía a su lugar de origen y aquel tesoro se perdía, y esto sucedía a menos que alguien lo encontrara, y muchas veces no por casualidad, sino que, conocida la costumbre, algunos se dedicaban a buscar esos tesoros. Si tenían éxito en su búsqueda se apropiaban de él, luego de, como dice el versículo, comprar aquellas tierras para que así, legalmente todo lo que hubiera en ella, les perteneciera.

En el caso que nos ocupa, el tesoro encontrado fue tan magnifico que quién lo halló no dudó en vender todo lo que tenía para poder adquirir un tesoro muchas veces más grande que lo que tendría que pagar para conseguirlo.

Cuando tenemos algo que apreciamos mucho y que consideramos como un tesoro, dedicamos tiempo, esfuerzo, dinero y mucho interés para que aquello no se pierda. Igualmente cuando deseamos algo que consideramos precioso, pagamos lo que nos pidan, pues lo que nos importa es ser dueños de aquello. Un tesoro se cuida, se vigila, no se abandona, no se descuida, se piensa mucho en él y se guarda. Y esta ultima palabra, guardar, nos resulta familiar pues la hemos visto una y otra vez en nuestras Biblias. Recordemos un ejemplo y consideremos algunos aspectos importantes en cuanto a esta palabra.

1a. de Juan 5:3 dice

“…este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos”.

Juan nos dice que es amar a Dios: Amar a Dios no es sino guardar sus mandamientos. Muchas veces nos parece que guardar y hacer, son palabras sinónimas y si bien es cierto que son palabras que tienen mucha relación entre sí, como veremos, no son sinónimas. Leamos un solo versículo en donde esas dos palabras se usan: Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito.” Si Dios hubiera querido usar la misma palabra habría dicho para que hagas y hagas o para que guardes y guardes. Veamos otro ejemplo: Deuteronomio 7:12 “y por haber oído estos decretos, y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres”. Por supuesto que hay mucha relación entre guardar y hacer, pero Dios nos manda a guardar y no solo a hacer, pues solo podemos hacer de corazón, si antes guardamos. Guardar es, como veíamos, conservar, proteger, cuidar, y en el caso de las cosas que no se pueden palpar, como lo que sentimos, guardar es pensar mucho en lo que consideramos un tesoro, recordar y meditar mucho en aquello que consideramos valioso. Si Ud. se ha enamorado alguna vez estoy seguro de que jamás pensó en la persona amada, ¿Cierto?, ¡Falso! No hacia mas que pensar en esa persona. Igual cuando estamos planeando o trabajando en un nuevo proyecto que consideramos de gran trascendencia, y que nos entusiasma, pensamos mucho en él, y le dedicamos muchas horas de meditación; mientras algo mas nos interesa, mas pensamos en ello. ¿No es así?

Veamos otro ejemplo aun más concluyente y definitivo en cuanto al guardar, al cumplir y al amar.

Salmos 119:11

En mi corazón he guardado [meditado, pensado] tus dichos, [tu palabra, tu voluntad, lo que tu quieres de mí] para no pecar contra ti.

Cuando se piensa, o se medita, mucho en algo, esto pasa de la parte superficial de nuestro intelecto, a la parte mas profunda de nuestro ser, a la más íntima: el corazón. Vemos como este versículo, escrito siglos antes que el versículo que vimos en primera de Juan 5:3, está en perfecta armonía con este último. (Es hermoso ver como toda la escritura encaja como anillo al dedo, ¿no es así?)

Veamos otro versículo esta vez en el evangelio de Juan capítulo14 y versículo 21,

El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama. ¿Por qué no dice además que los pone por obra? Porque, finalmente, lo que uno termina por hacer es aquello que tiene en el corazón; la gente vive por lo que cree; no por lo que dice que cree, sino por las cosas que guarda en lo mas intimo de su corazón, que son las que realmente cree y las que al final hará, porque la ley es que se hace, o por lo menos se desea ardientemente hacer, lo que se tiene en el corazón. No es solo hacer, sino creer y amar lo que se está haciendo, porque a fin de cuentas, el mas sofisticado robot podría hacer lo que Dios dice. Pero eso no sería amar a Dios pues sería algo hecho mecánicamente, sin tenerlo en el corazón y sin poner en ello el corazón.

A estas alturas ya pareciera que Dios nos pide que guardemos su Palabra como se guarda un tesoro muy precioso, y así es. Pero si vamos a dedicar nuestra vida a guardar, para entonces vivir de acuerdo a Su Palabra, entonces es mejor que nos aseguremos que esa Palabra en verdad sea un tesoro. Quizá para nosotros no lo sea o tal vez no estemos completamente seguros de ello, pero veamos que dice Dios de su propia Palabra,

Salmos 138:2

Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.

El salmista dice que Dios engrandeció, magnificó, su Palabra por encima de todas las cosas, junto con su nombre, es decir junto con El mismo. ¿Que quiere decir esto? que si algo nos parece grandioso y magnifico, (el universo, por ejemplo, nadie negaría que el universo lo es, hay que ser muy tonto para negarlo), Dios es aun mas grande y magnifico que el universo, y que Su Palabra es igual de grande que Él. O dicho de otra forma La Palabra es tan grande como Dios es grande. La ultima vez que tuvimos una Biblia en las manos, ¿pensamos en ello? ¿pensamos en que entre nuestros dedos estaba la mas grande de las creaciones, solamente comparable a Dios Omnipotente, Eterno y Todopoderoso? Para Dios Su Palabra en un tesoro tan grande que El la guarda y la cumple al pié de la letra, y ni aun una jota ni una tilde ha dejado de cumplirse. Y Jesucristo, ¿que hay de él? Bueno, Jesucristo la guardó y la cumplió de tal modo que se le llamó la Palabra hecha carne, es decir la Biblia que se podía ver, la voluntad de Dios manifiesta y vivida de tal forma que podía ser percibida por los cinco sentidos: Jesucristo la Palabra, el Logos, el Verbo encarnado.

Pero volvamos a nuestro amigo que encontró el tesoro, ¿que hizo? Lo primero, luego de hallarlo, fue esconderlo, hubiera sido muy tonto dar gritos y hacer publico su hallazgo antes de hacerlo suyo legalmente, pues sus adversarios se lo habrían quitado. Esto nos debería recordar a la parábola del sembrador cuando la semilla cayó junto al camino y las aves la comieron (Satanás, nuestro adversario, viene enseguida y quita la Palabra que se sembró; él es el ladrón que viene para hurtar). Nuestro amigo esconde el tesoro y gozoso va y vende todo lo que tiene para poder comprar aquel campo. ¡Por supuesto! es cuestión de saber sumar y restar: si lo que tenía lo pudo vender en una cierta cantidad y con ello pudo comprar algo miles de veces mas valioso, entonces debía estar gozoso pues salió ganando en esa operación comercial.

Veamos otro ejemplo de alguien que encontró otro tesoro.

Salmos 119:162

Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos.

Me alegro cuando descubro tu Palabra como el que halla mucho botín. Si la Palabra no es un tesoro entonces este hombre está engañado y perdió su tiempo; y aquel otro perdió todo lo que vendió, pero si ambos tienen razón, y Ud. y yo sabemos que la tienen, entonces quien está perdiendo su vida es quien no haga lo mismo que ellos hicieron. Jesucristo dijo: quien pierda su vida por causa mía la hallará (Mateo 16:25). Sin embargo los hombres hoy pierden sus vidas por lo que el Señor Jesucristo llama el engaño de las riquezas (Marcos 4 :19). Detengámonos un poco aquí, ¿quien diría que las riquezas son un engaño? No el mundo por cierto. Todo el mundo, salvo muy, muy raras excepciones, lo único que quiere y para lo que vive es para hacerse rico, y le dicen que si Ud. no anda detrás de lo mismo entonces Ud. es un tonto. Sin embargo Jesucristo dice que ellos son los engañados; o ¿como llamaría Ud. al que anda detrás de un engaño? Y es que este, como todo engaño efectivo es sutil, y, para decirlo como es, este es el mas sutil, el mas efectivo y mas antiguo de los engaños.

1a. de Juan 2 :15-17 dice

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Si las cosas que mas deseamos son del mundo, materiales, nos van a defraudar. Pues, como dice el versículo, las cosas del mundo pasan, cambian, no permanecen. Hoy nos entusiasman, y mañana nos aburren. Hoy nos parecen necesarias, y aún imprescindibles, y mañana nos causan molestia. El mundo pareciera estar diseñado para eso, para tenernos siempre detrás de algo que nos atrae y nos motiva, pero luego de alcanzarlo ya no nos parece tan bueno y a veces nos parece que no era tan buena idea haberlo buscado.

Eclesiastés 6:7 y 9 dicen

Todo el trabajo del hombre es para su boca [cinco sentidos], y con todo su deseo no se sacia …Mas vale vista de ojos que deseo que pasa.

Luego que hemos deseado un bien material, al lograr tenerlo nos damos cuenta que mejor hubiera sido solo verlo con los ojos y desearlo que habernos esforzado por tenerlo, para luego entender que no era tan magnifico como pensábamos.

Veamos el contraste con las cosas espirituales a través de Romanos 10 :11,

Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado [defraudado en sus expectativas ].

El mundo nos invita, trata de seducirnos con el brillo pasajero de algún bien material que al final nos defraudará, sin embargo la escritura dice [Dios garantiza] que todo aquel que creyere en Dios y en su unigénito no será nunca defraudado. Por supuesto el Diablo nos hace creer que lo opuesto de lo que dice la Palabra es lo correcto, pero esa es, precisamente, su labor: hacer lucir lo bueno como malo y lo malo como bueno. No en vano la Palabra lo llama el engañador.

Isaías 5 :20 dice

¡Hay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

Esta es una excelente descripción de nuestro adversario, el engañador.

Entonces, concluimos que, nuestros tesoros, las cosas que mas anhelamos y guardamos, no pueden ser las del mundo, pues esas son engañosas, vanas y pasajeras.

2a. de Corintios 4 :18 dice,

No mirando nosotros las cosas que se ven [las que perciben y desean los cinco sentidos], sino las que no se ven [las espirituales]; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Eso sí es un verdadero tesoro, aquel que nunca pasará y que ni cambia con el tiempo, ni se deteriora con el uso, ni desaparece: el que es eterno.

Entonces, sí vale la pena hacer lo que hizo aquel buscador de tesoro, vender todo lo temporal para poder comprar lo eterno.

…Pero, un momento, ¿por qué vender lo temporal ? ¿por qué no tener las dos cosas? Porque un tesoro se ama y, por lo tanto, se sirve y Mateo 6 :24 dice

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.

En este versículo vemos por un lado como se ama a lo que se sirve y se sirve lo a que se ama, y por el otro que no se puede servir y amar a dos señores.

…No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Si Dios y el Diablo, son los dos señores antitéticos o antagónicos ¿por qué no dice no podéis servir a Dios y al Diablo? El Diablo, siendo como es, el gran engañador, no se presenta abiertamente. Muy pocos estarían dispuestos a servir, y mucho menos, a reconocer que sirven al Diablo, pero muchos admitirían, de buen grado y justificándose, que sí sirven a las riquezas.

¿Estamos diciendo acaso que las riquezas son del Diablo? No, pues grandes hombres de Dios fueron hombres muy acaudalados, como Salomón, o Abraham, o Job ; pero ellos no sirvieron sino al Dios verdadero. Ellos supieron poner a Dios primero, ellos buscaron primeramente el reino de Dios y su justicia y le sirvieron, y no sirvieron a las riquezas, pues es imposible servir y amar a dos señores. Y el que sirve a uno no puede sino aborrecer al otro.

El dinero cuando no es esclavo es amo. Y los hijos de Dios fueron hechos formados y creados para la gloria, el amor y el servicio del único Dios verdadero, el Dios y Padre de nuestro señor Jesucristo.

Si la Palabra de Dios es verdad, y nosotros sabemos que es verdad, entonces quien ama y sirve y vive para las riquezas, no puede amar, sino que aborrece a Dios.

El dios de este mundo no desea que amemos al Dios verdadero y no podemos negar que en la riqueza, y el amor a ella, tiene su mas poderoso aliado para apartar la mente y el corazón de los hombres del Dios Eterno y Verdadero.

La Biblia es definitiva al señalar que de el amor al dinero viene la tragedia de los hombres.

1a. de Timoteo 6 :10 dice

Porque raíz de todos los males es el amor al dinero.

Es posible que a alguien le parezca exagerado que todos los males se originen en el amor al dinero, pero la Palabra dice que todos los males tienen su raíz, su parte mas profunda y oculta en el amor y el servicio al dinero.

Las raíces de un árbol no se ven, pero son las responsables del sostén, la alimentación y la vida misma de ese árbol. Es posible que superficialmente no parezca que un mal ha sido originado por el amor a las riquezas, pero si profundizamos en él, descubriremos que es así. A veces el amor al dinero se disfraza con el amor a la fama, al prestigio, a los privilegios de una posición de éxito mundano, pero es que acaso ¿no se usa el dinero para obtener todo lo antes mencionado: fama, prestigio, posición? y ¿cuanto no hacen los hombres por lograr estas cosas ? Cosas escondidas, no solo en el mundo seglar, pero también en el clérigo o eclesiástico.

Por otro lado, decimos que amamos a Dios pero no siempre le servimos, y si no servimos a Dios, entonces ¿a quién estamos sirviendo? Veamos una prueba, ¿Haríamos por Dios los sacrificios, esfuerzos y trabajos que regularmente hacemos por obtener dinero ? Cada quién respóndase a si mismo. ¿Cuánto nos cuesta amar a Dios ?¿O es el amor a Dios el único amor que no nos cuesta nada ? Porque los demás amores que tenemos nos cuestan y a veces mucho. Por ejemplo: ¿Amamos a nuestro hijos? Sin duda y ¿cuanto nos cuesta amarlos? ¿Cuánto no hacemos por ellos ? ¿Amamos un deporte, una afición, una profesión, una carrera? ¿Cuánto nos cuesta ese amor ? ¿Ahora bien, cuanto nos cuesta amar a Dios?

Juan 3 :16 dice que

De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo, para que todo aquel que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna.

Ni siquiera el Dios Omnipotente escapa a esta ley: amar cuesta, y amar es servir. Y ¿cuanto nos ha servido Dios a nosotros y cuanto le ha costado el amor que nos tiene ? Medítelo un poco y verá que es así.

¿Es para nosotros la Palabra el mas grande tesoro ? ¿Es para nuestros corazones el amor a Dios el mas grande de los amores que nos lleva al mas grande de los servicios y entrega? Cada quién respóndase a sí mismo esa pregunta.

 

He aquí algunos versículos que hablan del amor al dinero o codicia.

Proverbios 1 :19

…la codicia … quita la vida de sus poseedores.

Proverbios 28 :20

El que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.

Y por ultimo, vemos como la verdadera riqueza es la que viene del Altísimo.

Proverbios 20 :21

La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella.

Busquemos el verdadero tesoro, vendamos los bienes vanos y compremos la verdad

Proverbios 23 :23 dice,

Compra la verdad y no la vendas.

No importa lo que te cueste, adquiere el campo de la verdad en donde está oculto el Tesoro de la Palabra de Dios. Y no lo vendas, no importa lo que el mundo te ofrezca a cambio, nunca, jamás lo vendas. Gasta lo vano y lo pasajero para adquirir lo útil y lo eterno.

¿Puede haber un mejor negocio? ¿Puede haber un gozo mayor?

3a. de Juan 2 | por: antonio bonaccorso

En el segundo versículo de la tercera epístola de Juan leemos algo que no es nuevo para nosotros :

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

En el versículo 1 podemos leer a quién dirige Juan la epístola :

El anciano (Juan) a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad.

Si Ud., amado lector, no responde al nombre de Gayo, no se afane, y ponga, en lugar de aquel nombre, el suyo.

Dios nos ama de verdad y en la verdad, y dice en Su Palabra que, porque nos ama, desea que seamos prosperados en ¿algunas ? no, en todas las cosas. El Dr. Wierwille nos enseño que Dios nunca quiso que el cristiano fuera abatido por la pobreza ni fracasado en algún aspecto de su vida, ni que estuviese lleno de frustraciones, temores y ansiedades.

El diccionario de la Real Academia de la lengua define prosperidad como “Éxito en lo que se emprende, sucede u ocurre. Curso favorable de las cosas” Es entonces, prosperidad, lo opuesto de fracaso o derrota. Nada mal, ¿no es así ? En griego la palabra para prosperar es Eudoomai y deriva de otras dos palabras Eu : buen y Odos : camino, de manera que prosperar es andar por el buen camino, el camino de victoria, de triunfo, y de bienestar. El deseo ferviente del corazón de Dios es que nos vaya bien en todas las cosas, que tengamos éxito, que prosperemos. Y para prosperar hay tres cosas que se requieren y que debemos hacer, y ellas son :

Primero, trabajar de corazón.

Trabajar sin flojera, usando bien nuestro tiempo, no desperdiciándolo, esforzándonos sin permitir que la pereza nos robe el gozo del trabajo. Siendo diligentes en nuestros trabajos.

El mundo enseña y predica que el trabajo es un castigo de Dios y que Él castigó a Adán con el trabajo y dividen incorrectamente aquello de que …con el sudor de tu rostro comerás el pan. Bien, es cierto que la Biblia lo dice, pero eso ocurre luego de la caída del hombre, no antes. Pero veamos que dice antes de que eso ocurriera en Génesis 2 :15 cuando Dios puso a Adán en el huerto del Edén.

Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén para que lo labrara y lo guardase.

Cuando Dios estableció todas las cosas maravillosas en el Edén, dio a Adán, entre las muchas bendiciones, la de trabajar labrando y guardando el huerto. Adán era, además del señor de la creación (Génesis 1 :28), el labrador y el guardián de aquel hermoso jardín, cuya belleza y esplendor no han podido ser repetidos.

Vemos, entonces, que el trabajo, no fue establecido como una maldición, sino por el contrario, como una maravillosa bendición para el hombre. Pero ¿hubo una consecuencia del pecado de Adán que afectó toda su vida, incluido su trabajo productivo ? ¡Por supuesto que la hubo ! Y desde ese momento el trabajo de Adán ya no tuvo el mismo rendimiento que antes de pecar, él tuvo que esforzarse aún mas en su diaria labor, pues la maldición conque su pecado maldijo la tierra, bajó el rendimiento de esta, produciéndole “espinos y cardos”, pero esa no era la primera voluntad de Dios, sino una consecuencia mas de la desobediencia de Adán : la vida entera cambió para él. Ya la vida no fue la misma ; pero nunca diríamos que la vida misma, por haber cambiado en su rendimiento y en su calidad, era maldita. Igual el trabajo, que bajó en su rendimiento en una forma impresionante, pero nunca representó, como se quiere hacer ver, una maldición.

Dios hizo, entonces, el trabajo como una bendición más de las muchas de que disfrutó Adán en el paraíso original.

Entonces el trabajo, poder trabajar, es una bendición, un privilegio.

De hecho para cualquier hombre de bien, el estar impedido físicamente para trabajar, no es motivo de satisfacción sino de pena y frustración.

Por eso cuando oigamos a un hombre sano quejándose del trabajo debemos recordarle cuantas personas impedidas desearían poder tener ese privilegio y no lo tienen.

Entonces ¿cual es el problema con el trabajo, y cual la condición que impone ? La Biblia lo dice muy claro en 2a. de Timoteo 2: 6,

El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.

Pero el hombre quiere gozar de los frutos del trabajo aun antes de trabajar y eso no está disponible. O, ¿le pagaría Ud. su quincena a un trabajador suyo antes de cumplirla, o una vez que la ha trabajado? O ¿pagaría Ud. por el servicio telefónico antes de usarlo? Ya sé que hay cosas que hay que pre-pagar pero en su mayoría la aplicación de esta modalidad es debida a la astucia de muchos que tratan de eludir el pago de un bien o de un servicio, pero lo normal es que demos nuestro esfuerzo, que trabajemos primero y que se nos pague después.

El mismo Dios, creador de los Cielos y de la Tierra, nos tuvo que amar primero y dar a Su hijo antes, para que, por medio de este, los hombres renaciéramos para poder ser, nosotros también, hijos suyos.

Así que para prosperar debemos no solo tener un trabajo, sino trabajar duro, de corazón. Tener una mina de oro no nos hace millonarios; trabajar la mina nos hace millonarios, y mientras más la trabajemos más beneficio nos dará.

Ud. como dueño de una mina no va al mercado y le dice a un vendedor de verdura, “Lléname una bolsa de comida, porque yo soy dueño de una mina”, pues el vendedor bien le podría decir, “Señor, realmente lo felicito por tener su mina y podrá llevarse cuanto quiera cuando me traiga algo del dinero que esa mina le produce, pero antes, nada.”

Hay que trabajar. En esto Dios es definitivo y categórico. Veamos 2a. de Tesalonicenses 3 :10

Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto : Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

¿Que pasa si alguien no come ? Se muere de hambre. Entonces ¿Dios quiere nuestra muerte ? No, Dios no quiere que muramos de hambre: Dios quiere que trabajemos, y si alguno, pudiendo hacerlo, teniendo la fuerza y la oportunidad para hacerlo, no lo hace, entonces que tampoco coma, pues el que come sin trabajar, se está comiendo, el trabajo, que es la vida, de otro. Y esto no es de cristianos: es de parásitos.

Y es que solo hay dos formas de obtener dinero, una lícita: el trabajo; la otra ilícita y de condenar: el robo.

En Efesios 4 :28 leemos,

El que hurtaba, no hurte mas, sino trabaje…[ no dice, … no hurte mas, sino pida prestado, ni dice juegue a ver si se gana el loto. Dice trabaje] haciendo con sus manos lo que es bueno para que tenga que compartir con el que padece necesidad.

Y esto de el que padece necesidad se refiere a la carencia de un creyente fiel que, en un momento determinado, no tiene para cubrir sus necesidades, y esto es algo que puede suceder, pero no en una forma crónica ni recurrente sino en un momento de dificultad o de baja creencia del hermano.

Decíamos que solo hay una forma lícita de ganar dinero, periódica, libre y lícitamente y esto es trabajar. Y ¿que hay del juego o las apuestas ? Pues, son otra forma de robo, lícita para algunas sociedades, pero ilícita para Dios porque en el juego de azar, podemos observar que : 1o. La ganancia de uno esta basada en la pérdida de los demás. 2o. No hay proporción entre la suma invertida y la suma “ganada” y 3o. Que cada vez que Ud. da su dinero debe recibir a cambio algo concreto y no una ilusión, que es lo que recibe todo el que juega, salvo algunas contadas excepciones que confirman la regla.

La otra cosa que es necesario hacer para prosperar, además de trabajar, es compartir abundantemente.

El diezmo no es un invento de esta Iglesia, el diezmo fue instituido por Dios, desde Génesis, cuando se lo enseñó a Abram quien fue bendecido por Melquisedec cuando venía de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que con él estaban…Y le dio Abram los diezmos de todo (Génesis 14 : 17 al 20)

Melquisedec le enseñó a Abram sobre el Mesías, y la Palabra nos enseña en Gálatas 6 :6 que El que es enseñado en la Palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.

¿En donde está Ud. siendo enseñado en la Palabra de Dios ? ¿En donde ha aprendido Ud. a presentarse aprobado delante de Dios dividiendo correctamente la Palabra de Dios? Pues allí debería estar diezmando y ofrendando, compartiendo abundantemente con alegría de corazón porque Dios ama al dador alegre.

Si alguien nos quiere criticar porque enseñamos esto, dejémoslo que critique, pues es a Dios a quien critican y no a nosotros, que cumplimos con lo que está escrito. Y si de ser radicales y claros se trata, veamos con qué denuedo y claridad escribe Pablo a los Corintios cuando les dice en 1a. de Corintios 9 :11

Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material ? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, cuanto mas nosotros.

(¿Qué otros participan en este derecho sobre nosotros? He aquí un ejemplo: El gobierno local o nacional decide aumentarnos los impuestos o cobrarnos un nuevo peaje por una autopista que aun no existe, y no nos pregunta antes, simplemente nos lo cobra y lo pagamos)

Malaquías dice que el hombre roba a Dios cuando retiene para sí los diezmos y ofrendas que son de Él. Y ¿podremos robar a Dios y prosperar ? ¡Imposible !

El tercer aspecto en nuestro andar prosperado, y no menos importante que los dos anteriores, de trabajar de corazón y compartir abundantemente, es vivir dentro de nuestros medios, es decir, no gastar lo que no tenemos, ni comprar lo que no podemos pagar.

Alguien dijo que hay dos formas de ser ricos: una es teniendo mucho dinero, la otra es teniendo pocas necesidades. O dicho de otra forma la verdadera riqueza consiste no en tener mucho dinero, sino en tener pocas o ninguna necesidad. Porque ¿de qué nos vale tener dinero y ser unos necesitados ? … Pero ¿se puede tener dinero y ser necesitados ? Claro, pues aunque su capital sea de 100 millones si su necesidad es de 120 millones ya está Ud. en deficit de 20 millones…es un necesitado. ¿No será mejor acaso no tener ninguna necesidad ? Medítelo y respóndase.

Ahora bien, el mundo tiene atajos cuando se trata de cumplir la Voluntad de Dios. El mundo “generosamente” nos da la posibilidad de tener algún bien aun sin tener el dinero para comprarlo, y esto a través del llamado crédito, o al pago por cuotas, es decir al endeudamiento, y la Biblia dice en Proverbios 22 :7b que

…el que toma prestado es siervo del que presta.

Y es que en los tiempos bíblicos, si Ud. le debía dinero a alguien y no podía pagarle entonces Ud. pasaba a ser esclavo de aquel hasta que le pagara todo lo que le debía, y si la cantidad era muy grande, como para ser pagada solo por Ud., entonces sus hijos también pasaban a servir al prestamista hasta que se saldara la deuda. (De hecho, cuando éramos esclavos del pecado Jesucristo pagó con su sangre por nuestra liberación)

Hoy en día Ud. no se convierte en esclavo al adquirir un compromiso o un crédito, pero por una deuda no solventada puede Ud. perder no solo el bien que no pudo pagar sino aun aquellos bienes que ya le pertenecen, como sus muebles y aun su propia casa. (Por otro lado, cuando Ud. le debe a alguien ¿se siente bien teniendo esa deuda ? ¿No se siente esclavizado por ella ?)

La palabra en Romanos 13 :8 es muy clara al sentenciar,

No debáis a nadie nada…

Así que, si no tenemos el dinero para adquirir algo, ahorremos y comprémoslo solo al tener el dinero completo (puede suceder en ese tiempo que nos demos cuenta de que realmente no es una verdadera necesidad)

Dios suple necesidades y ese es su compromiso. El hombre, ayudado por los medios, se inventa necesidades. Y se le convence de que Ud. necesita varios carros (aunque pueda manejar solo uno a la vez). Seamos prudentes y no caigamos en el engaño del mundo que quiere esclavizarnos y que, no pocas veces, usa para ello nuestra propia codicia, imprudencia o estupidez.

Así que, recapitulando, esta es la receta de la prosperidad: trabajemos de corazón, compartamos abundantemente y vivamos dentro de nuestros medios.

…Y que tengas salud…

Además de prosperidad, el otro deseo ferviente del corazón de Dios Todopoderoso es que, sus hijos, tengamos salud.

Proverbios, nos enseña en los versículos 5 al 8 del capítulo 3

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme [respeta] a Jehová, y apártate del mal ; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.

Una de las grandes necesidades del hombre es tener buena salud, porque ¿de que nos valdría conocer y guardar la palabra, para luego vivir enfermos ? Guardar Su Palabra, reconocerlo como nuestro Dios, respetarle y apartarnos del mal será la mejor medicina para nuestro cuerpo. Los romanos decían que un cuerpo sano da una mente sana, la Palabra enseña que solo podemos tener un cuerpo sano a través de la sanidad de una mente enseñada en la Palabra de Dios.

(Jehová) envió su Palabra, y los sanó dice Salmos 107 :20

Cada página de nuestras Biblias no es un montón de manchas de tinta negra sobre un papel blanco, cada una de las palabras de la Palabra de Dios es poderosa para librarnos de todo mal y para darnos una salud completa y duradera.

Y (Dios) dijo : Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti ; porque yo soy Jehová tu sanador. (Exodo 15 :26)

Es Dios nuestro doctor de familia, nuestro medico de cabecera, a quien permitimos, al guardar sus estatutos, que sea nuestro sanador. Y, si Dios nos sana, ¿quien será aquel que pueda enfermarnos ? ¡Nada ni nadie !

El sacrificio del cuerpo del Señor Jesucristo compró para nosotros salud integral ; como dice :

Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero…y por cuya herida fuisteis sanados. (1a. de Pedro 2 :24)

…así como prospera tu alma..

Todo lo anterior, prosperidad en todas las cosas y buena salud la tendremos así como nuestra alma prospera. Y ¿como prospera el alma ? El Dr. Wierwille nos enseñó que el alma del hombre no puede ser alimentada con comida física, sino con toda Palabra que sale de la boca de Dios. Para obtener prosperidad y salud antes debemos trabajar para prosperar nuestra alma, alimentando nuestra mente con toda Palabra que sale de la boca de Dios. Porque ¿será casualidad que el hombre mas prosperado de la historia humana haya sido también el mas sabio, el que mas conocía y entendía la Palabra de Dios ? No, no es casualidad: la prosperidad y la sabiduría del Rey Salomón iban de la mano.

Esto nos recuerda a las palabras del Señor Jesucristo cuando dijo en Mateo 6 :33

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y (entonces) todas estas cosas os serán añadidas.

Como hemos visto toda la receta de la prosperidad y la buena salud está en la Palabra de Dios, y que nuestra alma prospere es la condición necesaria para que esa salud y esa prosperidad sean nuestras, cumpliendo de esta forma con la voluntad de Dios que siempre es buena, agradable y perfecta.

Juan 10:10 Expandido | por: antonio bonaccorso

Juan 10:10 es un versículo de la escritura muy familiar para todos nosotros. De hecho, si algún versículo nunca olvidamos es precisamente Juan 10:10, pues este no es solamente el versículo fundamental del libro PPVA, de todos los libros del Dr. V.P.Wierwille y de nuestro Ministerio, sino que además debe ser el versículo fundamental de nuestras vidas. El Dr. Wierwille nos enseñó como ese versículo “cambió literalmente mi vida”. Y eso lo entendemos bien porque, gracias a Dios, y al Doctor, ese versículo cambió también las nuestras.

Cuando nuestro Señor Jesucristo hizo esa declaración tan maravillosa inspirada o respirada de su Padre, la vida en abundancia no estuvo disponible de inmediato. No fue sino hasta Pentecostés, ocurrido diez días después de su ascensión, que el espíritu santo de Dios se derramó sobre los que creyeron y esperaron la promesa de Jesucristo. Fue entonces, y solo entonces, con el cumplimiento de esa promesa que la vida abundante estuvo disponible, pero antes de Pentecostés fue una Profecía, un hecho por venir.

 

“El ladrón” al cual se refiere Jesucristo en Juan10:10 es, como ya todos sabemos, el diablo. Éste es llamado el diablo cuando su intervención es directa, como en Mateo 4 cuando tentó al Señor Jesucristo en el desierto. Se le llama Satán cuando interviene indirectamente a través de medios que están bajo su control, también se le llama el acusador, el destructor, el adversario, el tentador. Todos estos nombres se usan de acuerdo a su naturaleza o a la actividad que realiza y lo caracteriza en una situación determinada.

La palabra griega para ladrón es Kleptes, la cual nos debe resultar familiar por la palabra Cleptómano o Cleptomanía que es la enfermedad (espiritual por lo demás) por la cual una persona no puede evitar robar o más bien hurtar. Y es que hay una gran diferencia entre robar y hurtar. Robar es la acción que ejecuta aquel que se apropia de algo que no le pertenece por medio de violencia, o intimidación. En cambio el que hurta lo hace por medio de fraude o en secreto. De forma tal que el ladrón debería ser llamado mas bien “el hurtador”, el Kleptes, uno que roba por engaño. Juan 10:1 dice: “De cierto, de cierto os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte ese es ladrón y salteador”. Ladrón y salteador son las palabras griegas Kleptes y Lestai. Esta ultima palabra debe resultarnos familiar por haberla leído en el libro PPVA como los “duo lestai”, dos ladrones que fueron crucificados con Jesucristo.

Antes de seguir adelante es necesario establecer algo que nos ayudara a entender claramente como trabaja el ladrón y esto es que la base del hurto es la mentira. No puede haber hurto si antes no se establece como fundamento la mentira.

Jesucristo llamó al diablo “padre de mentira” el cual “no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira” (Juan 8:44). No puede haber una declaración más clara y determinante en cuanto a la naturaleza mentirosa del gran falsificador, el diablo. El Doctor nos enseñó como en Génesis el diablo a través de cinco pasos engañó a Eva. Es el primer registro que tenemos en las Escrituras de las actividades y el modo de operar del engañador.

Habiendo establecido que la base del hurto es la mentira seguimos adelante con Oseas 7:1. “mientras curaba yo a Israel, se descubrió la iniquidad de Efraín y las maldades de Samaria; porque hicieron engaño y entra el ladrón”. El ladrón solo puede “entrar” una vez que se establece el engaño y entonces tiene campo libre para desplegar su actividad.

Quizá con un ejemplo podamos entender aun mejor como se desarrolla el hurto. Supongamos que alguien a quien Ud. conoce va a su casa, y Ud. le recibe en su hogar y le brinda su hospitalidad. En un momento de distracción suya, su “amigo” toma alguna de sus pertenencias, un adorno por ejemplo y, sin que Ud. lo vea, se lo echa al bolsillo, después de lo cual da por concluida la visita y se retira llevando en su poder una pieza que probablemente Ud. no extrañara por un buen tiempo hasta que la busque en donde solía estar y ya no la encuentre.

Ahora bien, ¿Fue Ud. robado? Sin duda alguna. ¿Hubo violencia en ese robo? En lo absoluto. ¿Hubo engaño? ¡Claro! Entonces estamos en la presencia de un hurto. De haber conocido Ud. las intenciones de su visitante jamás lo habría recibido en su casa, y mucho menos le habría dado la oportunidad de hurtarle lo suyo. Pero ese ladrón primero lo engañó haciéndole creer que era alguien en quien se podía confiar y así pudo hurtarle. El salteador en cambio lo acecharía y en la oportunidad que considere más propicia y bajo amenaza o con violencia le despojaría de lo suyo.

El ladrón “no viene sino (o lo que es igual: solo viene) para hurtar y matar y destruir,” ese es su propósito SIEMPRE y para hacerlo debe antes establecer una base de falsedad desde donde pueda sustentar sus acciones. Tiene que engañar con mentiras y para el diablo esto no constituye mayor problema porque “cuando habla mentira, de suyo habla“. Ese es su campo de operaciones y esa su mayor habilidad.

Para nosotros como Cristianos y creyentes que creen, hay una sola verdad y esa es la Palabra de Dios, “santifícalos en tu verdad; tu Palabra es verdad”. (Juan 17:17). Si creemos que la Palabra de Dios es La Verdad entonces debemos ser muy celosos de que esa Verdad permanezca en nosotros, pues, de la misma forma que la luz no tiene comunión con las tinieblas, donde exista la verdad de la Palabra, allí no habrá mentira y el ladrón no podrá hurtar. Esto solo lo podremos lograr en la medida en que dividamos correctamente la Palabra de Verdad, pues entonces, y solo entonces, tendremos la verdadera Palabra de Dios. El Dr. Wierwille escribió en su libro “La Iglesia Nueva y Dinámica” que “Cuando dividimos incorrectamente la Palabra estamos trabajando para Satanás” y eso es lógico pues la Palabra de Dios incorrectamente dividida no es La Verdad, y si donde no hay luz solo puede haber tinieblas, en donde no hay verdad solo puede haber mentira. No en vano Dios nos dice que debemos ser DILIGENTES al dividir correctamente Su Palabra (2 Timoteo 2:15). Nunca la diligencia será excesiva si se trata de tener un conocimiento integro de la Palabra y la Voluntad de Dios. Dios siempre nos dice en Su Palabra que quiere que seamos sabios, no ignorantes de Su Palabra. Esa es Su Voluntad.

 

El diablo también viene para matar. Y eso es asesinar, sacrificar e implica un deleite en el acto de hacerlo. Este es otro de los deseos del diablo, asesinar, quitar la vida “él ha sido homicida desde el principio” (Juan 8:44). El es el autor de la muerte y no Dios, como enseñan muchos necios e ignorantes religiosos que dicen enseñar “la Palabra”. Dios es el autor de la vida. El nos quiere vivos hablando y enseñando y creyendo Su Palabra, y no nos quiere muertos para que seamos “otro pétalo de rosa en el cielo”. Esa es quizá la más grande mentira con la cual el diablo ha hurtado la salud y la vida de muchos Cristianos ignorantes de la exactitud y la integridad de la maravillosa Palabra de Dios. Es el diablo quien asesina a través de gente, de enfermedades, de accidentes, de desastres de la naturaleza (llamados por algunos “actos de Dios”), es el adversario quien le ha enseñado al mundo que la muerte es “la voluntad de Dios”. Nosotros conocemos la voluntad de Dios y en ella no hay muerte sino Vida y Vida en Abundancia para Sus hijos y para todos los que quieran “ser salvos y venir al conocimiento de la verdad”.

 

Por último y para completar su obra de maldad, el diablo también viene para destruir, y esa palabra, destruir, quiere decir arruinar, anular, deshacer, aniquilar, es algo que va mas allá de solo matar. El deseo del diablo es destruir la obra de Dios y de aquellos que creemos Su Palabra.

Mateo 2:13 nos da un ejemplo claro del significado de la palabra destruir… “Después que partieron ellos (los magos), e aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscara al niño para matarlo. (Apollumi: destruir-lo)”.

La intención del diablo de querer matar al niño al hijo de Dios, por medio de Herodes, no era tan solo asesinar a una criatura de poco mas de un año, sino destruir, aniquilar, anular el plan Divino de Redención del hombre que ese niño cumpliría. El diablo quería deshacer totalmente la obra que Dios completaría a través del Mesías, de esa simiente prometida desde Génesis 3:15, de El Salvador de Su Pueblo. En Mateo 12:14 encontramos otro ejemplo de la misma palabra y el mismo deseo del diablo. Luego que Jesucristo sanó al hombre de la mano seca, la cual le fue restaurada sana como la otra, “salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle“. No solo buscaban los fariseos quitarle la vida al Unigénito de Dios, sino destruir, arruinar por completo, su ministerio y el plan de Dios para salvar al hombre.

El Dr. Wierwille nos enseñó que la mayor destrucción que se puede hacer a alguien es quitarle la Palabra de Dios. El diablo nos quiere ignorantes, sin Palabra de Dios en nuestras mentes, nos quiere muertos y nos quiere destruidos; no solo a nosotros sino que también quiere destruir nuestra obra y anular los premios que Dios nos tiene. Segunda de Juan en el versículo 8 dice: “mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo sino que recibáis galardón completo”. “Perdáis” es perder por destrucción. El diablo trata de destruir nuestros premios, procura destruir lo que Dios nos ha prometido, y lo hace cuando se opone a nuestro trabajo en las cosas de Dios. Pero Jesucristo es nuestro Señor y es todo lo opuesto del diablo: No hurta, antes nos regala. El no mata, nos da vida. El no nos destruye, sino más bien nos edifica como su cuerpo, el cual somos nosotros. El vino para que tengamos Vida y para que la tengamos en Abundancia. Y esa vida es completa en todos los aspectos, es integra, es variada, es lo opuesto de la muerte, es TODA CLASE DE BENDICIONES.

Eso es lo que Dios preparó de antemano para Sus hijos y es eso lo que Jesucristo nos vino a traer.

Martín Lutero, El Reformador

Breve Biografía

El protagonista principal de la Reforma protestante fue Martin Lutero (1483-1546). Nació en Eisleben-Alemania en el seno de una familia frágilmente acomodada, pues su padre, de ser un simple minero llegó a ser un pequeño empresario de minas. Su educación en la familia y en la escuela fue rigurosa y rígida. Estudió artes y filosofía en la universidad de Erfurt e ingresó a los veintiún años en los agustinos. Poco después fue ordenado sacerdote (1507). Estudió y se doctoró en teología (1512) en la universidad de Wittemberg, de cuyo claustro sería profesor de “Lectura in Biblia” poco después de haber realizado un viaje a Roma (1510-1511) por orden de sus superiores. Entre 1513 y 1518 dio lecciones sobre los salmos, sobre las cartas de Pablo a los romanos, a los gálatas y a los hebreos, decisivas en la formación de su teología sobre la nulidad de la ley y de las obras humanas frente a la acción salvadora de la gracia de Dios. La certidumbre de que Dios no nos juzga por el balance de obras buenas y malas, sino que nos justifica a causa de nuestra fe, a causa de los méritos de Cristo, sin que dejemos de ser pecadores, proporcionaría a Lutero la raíz fundamental de su pensamiento. La exteriorización de esa afirmación se produciría con ocasión de la disputa sobre las indulgencias. Ya hemos considerado las críticas al Papado sobre la pingüe explotación de las indulgencias por parte de la Curia romana y sobre el poder que tenían de concederla los señores temporales en sus territorios. Lutero conocía las quejas y lamentaba el espectáculo nada edificante de las predicaciones de indulgencias especiales, como las que se desarrollaron en los arzobispados de Maguncia y Magdeburgo. La indulgencia especial concedida por León X al recién nombrado arzobispo Alberto de Brandeburgo tenía por objeto la financiación de la construcción de la basílica de San Pedro. Por su parte, el joven arzobispo tenía que pagar al Papado determinados derechos por la posesión del obispado. Los beneficios de la predicación se repartirían entre ambos. Contra todo ello se pronunció Lutero en sus 95 tesis. En sus lecciones sobre los salmos y la carta a los romanos ya se había ocupado críticamente de las indulgencias y poco después expuso sus ideas en el tratado “De indulgentiis”. El ataque de Lutero partía de posiciones teológicas, de su concepto de la justificación por la fe, que negaba la teoría de la reversibilidad de los méritos y de la comunión de los santos. Denunciaba asimismo Lutero las falsas seguridades de salvación ofrecidas por Roma a los compradores de indulgencias y la patrimonialización de un poder, el de conceder el perdón y administrar las indulgencias, que sólo pertenecía a Dios. En realidad, la disputa se redujo, en principio, a los ámbitos universitarios. No fue Lutero quien divulgó sus tesis, sino sus amigos y partidarios. La imprenta multiplicó en escasas semanas los efectos de un texto que no pretendía remover los cimientos de la Iglesia. El mismo Lutero escribió a raíz de su difusión y de su impacto que no deseaba que disputas académicas pusieran en duda su sumisión a la Iglesia de Roma y rechazó, de camino, que se le tachase de hereje. Pero Roma tomó partido por las tesis dominicas y tomistas opuestas al agustino y aceptó la acusación de herejía remitida a Roma (marzo 1518). En otoño Lutero fue convocado a una entrevista con el cardenal legado Cayetano para que se retractara, no ya de sus tesis sobre las indulgencias (que no constituían el verdadero problema), sino de sus ideas acerca del valor de los méritos de Cristo para la salvación, sobre la certidumbre que la fe otorgaba para la justificación y sobre la eliminación consiguiente de las mediaciones, es decir, de la comunión de los santos. La entrevista fracasó, Lutero no se desdijo y comenzó el desafío entre Roma y el fraile, entre los partidarios del fraile y los teólogos papales. En una disputa pública y académica posterior con Juan Eck, en Leipzig (1519), Lutero rechaza la primacía romana y la autoridad de los concilios, afirma el valor único de las Sagradas Escrituras como contenido de la fe, niega utilidad a la tradición dogmática y la existencia del purgatorio. Todo eso equivalía a proclamarse hereje y a romper con Roma, que le condenó, sin derecho a defenderse, con la bula “Exsurge Domine” (junio 1520). Pero Lutero no estaba solo. Paralelamente se produjo un debate similar en la sociedad alemana entre papistas, representados por las universidades de Lovaina y Colonia, y partidarios de Lutero, entre los que se encontraban algunos humanistas y profesores universitarios. El 3 de enero de 1521 Roma expidió otra bula excomulgatoria, “Decet Romanum Pontificem”, contra el hereje Lutero, a quien se convertía en un proscrito religioso, social y político. En esos años (1520 y 1521) se fue configurando el pensamiento de Lutero. En “El tratado sobre el Papado de Roma” sostiene que el Papa no tiene ninguna autoridad divina ni eclesial y es inútil en una Iglesia sin jerarquías. En “El manifiesto a la nobleza cristiana de la nación alemana” desarrolla la doctrina del sacerdocio universal (todo cristiano es sacerdote aunque no sea ministro de los sacramentos y La Palabra), afirma que las Escrituras son inteligibles para los creyentes, defiende el libre examen y el derecho de todo fiel cristiano de apelar al concilio. En “La cautividad babilónica de la. Iglesia” ataca el sistema sacramental, sólo acepta el bautismo y la comunión y niega la teoría escolástica de la transubstanciación. Excomulgado, Lutero fue confinado en el castillo de Wartburg. Allí meditó y escribió. Tradujo al alemán el “Nuevo Testamento”, que gracias a la imprenta conoció más de 350 ediciones durante su vida, y escribió un tratado que cambiaría la vida de los conventos alemanes, “Sobre los votos monásticos”. Lutero no sólo rompió con la Iglesia, también lo hizo con el Humanismo. Cierto es que la Reforma en sus comienzos fue deudora del Humanismo en su crítica radical de la escolástica, en su censura de las estructuras curiales y de la vida y la moral de los frailes, en su recurso a las fuentes clásicas. Pero Lutero rechazaba radicalmente las posiciones humanistas sobre la libertad humana. Mientras éstos, con Erasmo como portavoz, creen en la bondad natural del hombre, en el valor de sus actos positivos y en su posibilidad de cooperar con la obra divina, la antropología luterana, pesimista, maniquea y agustina, afirma, en cambio, la incapacidad del hombre, corrupto, indigno e inclinado sólo al mal, para colaborar en la obra de la salvación. Para dar ejemplo de la abolición radical del celibato en 1525 se casó con una monja, Catalina de Bora -monja cisterciense veinte años más joven que había abandonado el monasterio-, naciendo seis hijos de este enlace. En los siguientes años predicó su reforma por toda Alemania, organizó su Iglesia por ordenanzas de los príncipes alemanes y aseguró su triunfo en el pacto de Nüremberg de 1532, donde se concedía a la nueva religión el ejercicio público de su culto. La convocatoria del Concilio de Trento por el papa León X será contestada por Lutero con el escrito “Contra el Papado romano” al tiempo que iniciaba una predicación contra el papado por todo el territorio alemán. Tradujo al alemán la Biblia y la comentó. Escribió la “Exhortación a la paz”, el “Catecismo alemán”, la “Misa Alemana” y la “Kirchenpostille” entre otras obras. Cansado, con la salud muy debilitada -debido a una lesión en la artera coronaria- y en parte decepcionado, los últimos años de Lutero le trajeron enfrentamientos con sus seguidores. Sus energías se agotaron cuando viajó a Mansfeld para mediar en las disensiones entre los señores de la ciudad. La enfermedad del mal de la piedra le provocó el fallecimiento en Eisleben, en 1546. En su entierro Melanchton pronunciaría su brillante elogio fúnebre.
(Tomado de
www.artehistoria.com)

 

¿Sabía Ud. que …?

El primer libro de La Biblia escrito no es Génesis sino Job. Fue escrito por Moisés.

La primera epístola escrita a la Iglesia fue Tesalonicenses, escrita por Pablo.

La Biblia tiene 31.102 versículos 1.189 capítulos.

Los capítulos se usaron

Los versículos se usaron por primera vez en 1550.

El Antiguo Testamento, en su mayor parte, fue escrito en hebreo, excepto algunas porciones escritas en arameo. Los Evangelios y el Nuevo Testamento fueron escritos en griego.

Juan Gutemberg fue el inventor de la imprenta y el primer libro que publicó fue La Biblia en 1450.

Los primeros ejemplares de La Biblia completa en castellano aparecieron en 1569 en Basilea, Suiza. Su traducción fue obra de Casiodoro de Reina.

Revisada cuidadosamente por el brillante escritor Cipriano de Valera, fue impresa en 1602 en Amsterdam, Holanda.

En castellano, las traducciones modernas mas importantes de La Biblia son las de Reina-Valera, Nácar-Colunga, y Bover-Cantera.

La palabra Biblia significa libros. Proviene del griego biblión (libro) y su plural biblía ha sido tomado como un singular genérico.

La Vida Abundante, Hoy | por: antonio bonaccorso


Dijo el Señor Jesucristo en Juan 10:10: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir, yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”
Ahora les quiero citar algo que han escuchado muchos de ustedes; dice así: “este versículo cambió literalmente mi vida” ¿han leído u oído eso? Claro, esa frase fue tomada del libro Poder Para la Vida Abundante, que fue escrito por el doctor Víctor Paul Wierwille; la lectura continúa: “mi esposa y yo comenzamos en el Ministerio Cristiano afanándonos con las cosas de Dios”, esa palabra afanándonos en el original es plodding ahead  y quiere decir trabajando con ahínco, esforzándonos; de repente la traducción afanándonos nos da una idea así como de angustia, pero no, no es eso, es trabajando con ahínco con las cosas de Dios. Seguimos leyendo “pero, de un modo u otro, nosotros carecíamos de una vida abundante, entonces, en una cierta ocasión fui especialmente alertado cuando leí en la Palabra de Dios que Jesucristo dijo que él había venido para darnos vida abundante” y dice el doctor, “fui sorprendido sobremanera por este conocimiento”.

Es decir que un hombre que había andado muchos años en el camino de la investigación bíblica y que para el momento de  re-encontrarse con este versículo, había leído la Biblia quizá más de cien veces, súbitamente se halla con este versículo y dice que cambió literalmente su vida y que había sido sorprendido sobremanera por este nuevo conocimiento. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué fue lo que él vio que antes no había visto? Ya lo había leído muchas veces, y sin embargo repentinamente comprende algo que hizo de Juan 10:10 “la escritura fundamental de este libro”; y no solo de ese libro sino de todos los que él escribiera, en especial de los cinco libros de la serie de Estudios sobre  La Vida Abundante.
¿Qué fue lo que el doctor descubrió en Juan 10:10? Ese versículo ha estado allí, cerca de dos mil años y él prácticamente lo había leído durante toda su vida de creyente cristiano; sin embargo, vio ese versículo y percibió algo que hasta ese momento le estuvo oculto o más bien incomprendido.  ¿Que fue lo que percibió el doctor en Juan 10:10?.

Como hemos aprendido, Juan 10:10 compara en una forma realmente maravillosa, grandiosa, y quizá por primera vez en un solo versículo la bondad de Dios contra la maldad del diablo, Ud. dirá, bueno, pero eso lo sabe todo el mundo; pues no, eso lo lee todo el mundo, pero muy pocos lo comprenden, claro, el doctor también lo había leído muchas veces y sabía lo que decía, pero en ese momento pudo realmente comprenderlo mejor, y lo entendió en forma tal, que en base a ese versículo levantó una Iglesia, levantó un Ministerio a nivel mundial y todo gracias a que él entendió en ese momento el divino significado de ese versículo.
Vamos a seguir la cita: “a medida que miraban alrededor a las comunidades donde yo había servido, a los ministros con quienes  yo había trabajado, con frecuencia, la vida abundante no era evidente”. ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué estos ministros no tenían un Mercedes Benz en el garaje de sus palacios? No, quiere decir que estos ministros estaban siendo hurtados, matados y destruidos; ellos no tenían una vida abundante, porque donde no hay vida abundante está la parte “a” de Juan 10:10: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir”; y él había visto que esto estaba sucediendo, no entre los que rechazan a Dios, sino en el mundo llamado cristiano. El vio que eso sucedía en la Iglesia Cristiana en la cual él ministraba y que en la Iglesia Cristiana, que era donde más esa vida abundante debía manifestarse, era precisamente donde menos se evidenciaba. Si ese versículo ha estado allí durante dos mil años y las iglesias de hoy lo leen ¿Qué pasa que los cristianos no manifiestan por lo menos vida? esa fue la pregunta que se hizo el doctor, eso fue lo que él entendió en ese momento: que los cristianos deben manifestar una vida más que abundante.

Hoy en día muchas personas leen este versículo y lo siguen leyendo pero pocos lo entienden, y menos lo creen ¿Cuál es el problema? Sí, lo leemos, pero lo tomamos como una lectura habitual y sin trascendencia, y sin embargo, fíjense en el impacto que causó este versículo en la vida de un hombre que levantó un Ministerio a nivel mundial en base a ese solo versículo bien entendido.
Ahora, debemos preguntarnos:¿Hemos entendido nosotros realmente Juan 10:10? ¿Llegaremos alguna vez nosotros a entender la plenitud de ese versículo?  Sino estamos viendo una vida más abundante, lamentablemente aun no lo hemos entendido, aun no lo hemos creído.

Mateo capítulo 13, en el Versículo 58, nos cuenta de Jesucristo cuando fue a la tierra donde él se crió, Nazareth. Dice en el versículo 58 “que no hizo allí muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos.” El unigénito de Dios, que vino a deshacer las obras de satanás; Jesús el Ungido Hijo de Dios, con el poder de Dios, no logró, no pudo hacer allí muchos milagros, y ¿quién se lo impidió? pues, la incredulidad de ellos. La incredulidad de las personas que le conocían, sus vecinos de toda la vida, simplemente no creían en él.

Y ¿En el caso nuestro? pues nosotros conocemos la ley de la creencia, sabemos que creer es igual a recibir, sabemos que si creemos en las promesas de Dios las recibiremos y sin embargo, todavía tenemos problemas para manifestar esa vida en abundancia. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué anda mal con nosotros? ¿Qué está sucediendo?
La base de todo está allí precisamente, en la creencia. Lo que sucede es que, de una forma u otra, influidos por ese pasado religioso que todos arrastramos de las iglesias de la que venimos, no importa cuál, seguimos pensando, consciente o inconscientemente que todo lo que nos ocurre, bueno o malo, es de una u otra forma, la voluntad de Dios. La inmensa mayoría del mundo cristiano hoy piensa que lo que les sucede ocurre porque es la voluntad de Dios; y desde los altares nos repiten: “Dios da y Dios quita, Alabado sea Dios; Hermano, lo que le sucede es la volunta de Dios y usted se tiene que resignar.” Nosotros internamente seguimos pensando que aún las cosas malas que nos suceden tiene algo que ver con Dios o que Dios tiene algo que ver con ellas y nada puede estar más lejos de la verdad. A veces pensamos que Dios nos manda ciertas “pruebas” que no nos bendicen y no es raro ese pensamiento de “Dios, porqué me pasa esto”. Como si Dios tuviera algo que ver con ello. Bien, esa es la forma del viejo cristianismo que nosotros no deberíamos manifestar; es esa forma religiosa de pensar la que nos dice que las cosas que no son buenas vienen de Dios; sin embargo el doctor vio en la parte “a” de ese versículo quien viene para hurtar y matar y destruir es el ladrón, Satanás, y que Jesucristo vino para que tengamos vida, porque esa es la voluntad de Dios; de manera que las cosas malas no pueden venir de Dios, no tenemos porque aceptarlas y mucho menos resignarnos.

Hay otra frase del doctor en otro de sus libros que dice así: “Dios trae sólo bendiciones, parece tomar mucho crecimiento espiritual antes de que la gente llegue a aceptar el hecho de que Dios es bueno siempre.” Parece que no es tan sencillo como pensar “Bueno si, yo ya me hice cristiano y ahora entiendo que Dios es bueno siempre; perfecto lo entendí, no hay problema”. Pues no,  parece, dice el doctor, que toma mucho crecimiento espiritual para llegar al punto en que un cristiano, que una persona renacida, entienda y acepte que Dios es bueno siempre. Eso es lo que afecta nuestra creencia. A veces pensamos que las cosas malas pueden venir de Dios; pero el doctor nos dice allí algo de lo cual nosotros deberíamos estar siempre absolutamente seguros: que Dios es bueno siempre. Lo dice toda la Biblia: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él y cuando dice ningunas es ningunas, ni un lunar de sombras hay en Él.
Lo que sucede con el cristiano hoy en día (incluido muchos de nosotros, pues nos pasa más veces de las que quisiéramos) sigue pensando que, las cosas malas, Dios por lo menos las permite, Dios tiene algo que ver, y por ello nos tenemos que resignar.

Veamos el significado de resignarse: El diccionario de la lengua dice, “Resignarse.- Someterse a la voluntad de otro” Ahora bien, ¿a la voluntad de quién se supone que debemos estar sometidos nosotros? Como cristianos, como hijos del Padre, deberíamos estar sometidos a la voluntad de Dios. Y la Biblia, en Romanos12:2, nos habla de “la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Dice que es buena, es agradable y es perfecta. Entonces es agradable someterse a ella; no hay nada que sufrir. Entonces, todo lo que yo estoy manifestando en mi vida debería estar impregnado de esa voluntad de Dios, que siempre es buena, que siempre es agradable, que siempre es perfecta, y que nunca, jamás es mala para nada. Pura Vida Abundante. Esa es la Voluntad de Dios. Me “resigno” con entusiasmo “como el que halla un tesoro”.
De “resignarse”, también dice “Conformidad ante las adversidades”. Yo no sé si hay una palabra más usada en el mundo cristiano que eso de Resignación. La palabra no habla de resignarse en ninguna parte, sin embargo, ¿cuánto se usa comúnmente hoy en la iglesia cristiana del mundo? si, se sigue usando “-hermano, resígnese, acepte la voluntad de Dios”, yo, como hijo de Dios, estoy, no solo dispuesto a aceptar la voluntad de Dios, más que eso: estoy deseoso de recibir la voluntad de Dios todos los días; porque la Biblia dice que la voluntad de Dios es buena, es agradable y es perfecta; así que es maravilloso someterse a ella. Sin embargo no me someto, ni quiero someterme a ninguna otra voluntad que no tenga esas características de constante y eterna bondad y perfección. Nunca me someteré. Más bien, me resistiré; porque la Palabra de Dios lejos de decir resignarse, dice resistirse, y eso deberíamos hacer nosotros resistirnos, que es lo opuesto de resignarse, la Palabra dice: “
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7) resistid al adversario, resistidlo, y él huirá de nosotros; pero esto nosotros debemos creerlo y no debemos resignarnos al diablo y sus maldiciones, antes debemos resistirlo y correrá despavorido ante la presencia de un hijo de Dios sometido a la voluntad del Padre y solo a la de Él.

Por todo esto vamos a tener que entender  Juan 10:10, vamos a tener que volver a Juan 10:10; hay que trabajarlo, y re-leerlo, y volver a los libros del doctor, y volver a  trabajarlos, hasta que entendamos y nos convenzamos en nuestras mentes que las cosas buenas viene de, y solo de Dios, porque entonces, en ese momento las vamos  a recibir, no antes.

Dice Deuteronomio Capítulo 10, Versículo 12: “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; 13que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?…” ¿dice que te vaya regular, o dice para que los problemas te venzan, o te resignes ante ellos? No, dice para que tengas  prosperidad,  esa es una promesa de Dios.

Pero dirá el cristiano “-Bueno, es que yo hago las cosas como Dios dice y no tengo prosperidad” Entonces, que está diciendo ¿que Dios miente? Adórnelo si quiere pero eso está diciendo. Y ¿No será más bien que yo no he creído sus promesas? Pues eso, precisamente, eso es. No podemos cuestionar la Palabra de Dios y decir que estamos creyendo, si yo estoy creyendo lo que Dios dice, lo debo estar recibiendo, pues esa es la promesa, entonces hay que edificar creencia en nuestras mentes, pues la Palabra ha sido siempre la Verdad, sigue siendo verdad, y siempre lo será aunque nadie la crea, aunque nadie la vea, aunque nadie la manifieste. La Palabra de Dios es verdad. La Palabra de Dios ES.

En el mismo libro de Deuteronomio, en el capítulo 29, hay grandiosas, hermosas promesas de Dios, pero hay que creer para poder recibirlas. Esa es la ley. ¿Cuál ley? la más grande en la Palabra de Dios: la ley de la creencia. Creer es igual a recibir. Pues ¿Quién puede recibir algo si antes no lo cree? Nadie. O acaso ¿puede usted ir a la oficina de correos a retirar un regalo que le enviaron si antes no cree que se lo enviaron? No es ni siquiera sencillo de entender, es simple.

Deuteronomio, 29:9 dice:  “Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis”. Pero, entonces, ¿Qué es lo que pasa conmigo? ¿Qué está fallando? Pues algo debe de estar fallando. Y si creemos que Dios no falla, si las leyes de Dios no fallan, si las leyes de Dios se cumplen, debería estar recibiendo lo que Dios dice. Debo recibir, si estoy creyendo. Pero hay otra cosa que le impide al cristiano de hoy en día creer, que le impide recibir de Dios y es que piensa, que a lo mejor (o a lo peor) hay alguna cosa que Dios quiere que nosotros padezcamos, alguna prueba puesta por Dios que nos exige sufrir un poco. ¿No han oído eso? “Hay que sufrir para perfeccionarnos” y toda esa basura, ¿Dónde dice eso, que un padre hace que su hijo sufra para que sea mejor hijo? ¿qué padre quiere ver a su hijo sufriendo? ¿qué padre quiere ver a su hijo diciendo –“pero papá ¿por qué me haces esto?” cuando usted castiga a su hijo, que es correcto que lo corrija, como dice la Palabra,  usted le dice –“te estoy castigando, te estoy corrigiendo por esta razón” y le explica, porque Ud. quiere que aprenda y corrija; sin embargo, los cristianos de hoy, sufren y no saben por qué están sufriendo y le echan la culpa a Dios; y Dios es quien siempre recibe las culpas de nuestra incredulidad, y eso ocurre porque hemos sido religiosamente enseñados que las cosas malas pueden venir de Dios,  lo cual hace del diablo un tremendo desocupado y desempleado porque si Dios hace las cosas buenas y Dios hace las cosas malas, ¿qué hace el diablo?… La Palabra nos advierte que no debemos ignorar sus maquinaciones: sus trampas, sus trucos.

 


Entonces ¿Qué es lo que nos ha impedido, recibir más de Dios? Simplemente que no hemos entendido que la voluntad de Dios es que seamos prosperados  en todas las cosas y  que Dios es bueno siempre y que de Dios no debemos esperar, ni pensar, ni vamos a recibir un ápice de cosas malas? Ese es el gran éxito del diablo, hacerle pensar a la gente que las cosas malas vienen de Dios y “hay que aceptarlas, porque ¿quién se puede oponer a la voluntad de Dios? Nadie”. Y por eso el creyente incrédulo las acepta con resignación, y eso es del diablo, es diabólico.

Nosotros reclamamos nuestros derechos filiales pues esa era la idea de Dios cuando hizo los Cielos y la Tierra, tener hijos, tener  una familia, y que esa familia disfrutara una vida más abundante; acaso ¿no es eso lo que quiere un buen padre de familia? ¿no es eso de lo que se siente orgulloso un padre? Un padre se complace en decir algo así como:-“mis hijos, todos están bien, todos están casados, todos estudiaron, todos trabajan, todos son prosperados” O ¿No se siente complacido un padre cuando sus hijos prosperan? Ustedes, que son padres, díganlo. Ustedes no son mejores que Dios, yo no soy mejor que Dios, y esa es mi voluntad para mis hijos. Bueno, esa misma, y aun más, es la voluntad de Dios para nosotros: Él quiere que prosperemos en todo, así que mejor creamos eso y no aceptemos nada malo, porque lo malo no viene de Dios, nunca.

En otro libro que ustedes también conocen “La Biblia me lo dice”, en la página 38, el doctor hace una gran declaración. El dice: “…las personas piensan que tienen que luchar para llegar a ser buenas para que Dios las pueda bendecir” Repito, “las personas piensan que tienen que luchar para llegar hacer buenas para que Dios las pueda bendecir”. El doctor dice “Yo le aseguro que Dios nunca los bendecirá debido a lo bueno que usted sea sino más bien a causa de la creencia que usted tenga”. ¿Qué tal? Pues así es: Dios nunca lo va a bendecir a usted porque usted sea San Francisco de Asís, y no peque. ¡No pecar está muy bien! Pero para recibir de Dios necesariamente hay que creer, porque Dios lo va a bendecir a usted, no por lo bien que usted se porte, no por lo bueno que usted sea, sino por la creencia  que usted tenga. No debería sorprendernos. Jesucristo dijo momentos antes de resucitar a Lázaro: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces si no creemos, aunque nos portemos bien, no veremos la gloria de Dios. Ahora bien ¿acaso estoy diciendo yo que hacer las cosas bien está mal, que hacer buenas obras está mal? No, para nada, no estoy diciendo eso. Pero de la misma forma que las buenas obras no ganan salvación, tampoco sustituyen a la ley de la creencia, la más grande de la creación. Las buenas obras no nos hicieron salvos y no nos hacen recibir nada de Dios, porque todo lo que usted recibe de Dios, es por creencia. Entonces dirá Ud. ¿alguien que sea malo también puede recibir…? ¡Claro! porque esa, es la ley, la ley de la creencia, la más grande de la creación. ¿Por qué prosperan los incrédulos? Porque aplican la ley, que no fue hecha para ellos, pero la usan, claro limitadamente pues no tienen acceso a todo lo que nosotros como hijos tenemos, pero la aplican.

Claro que hay que ser bueno pero eso no basta, hay que creer las promesas de Dios, y entonces las vamos a recibir. ¿Se acuerdan lo que aprendimos en el seminario? qué está disponible, cómo recibirlo, ¿se acuerdan  cuál es el cómo de recibir…? Creer; es creer.  Y por supuesto, el diablo no quiere que nosotros sepamos estas cosas. Como dijimos la salvación no se gana por obras, tampoco las bendiciones se reciben por obra si no por creencia. ¿No somos salvos por creer Romanos 10:9? Sin creencia no hubiésemos podido recibir salvación. Sin creencia no podemos recibir absolutamente nada de Dios. Usted, puede discutir todo lo que quiera con Dios y pensar que Dios tuvo que haber hecho las leyes del Universo y de la vida de otra forma, a nuestra manera, pero eso no va a cambiar a Dios.  Usted va a tener que cambiar; yo voy a tener que cambiar; porque si Dios tuviera que complacer la voluntad de cada uno de nosotros ¿qué Dios sería ese? ¿que palabra de Dios sería esa? Una es la ley, y nosotros debemos cambiar nuestras mentes y aceptar la ley de la creencia y someternos a ella pues establecida es por Dios.

Entonces, estemos claros: Dios nos va a bendecir por la creencia que tengamos. Esa es una idea religiosa que yo me porto bien, y todo me va bien. Eso solo no basta; sino que además yo creo, y todo me va bien porque Dios hace llover sobre justos e injustos y el sol sale para justos e injustos. ¿No es así? Eso es amor. Si yo fuera Dios los malos no recibieran nada. Pero Dios no es así. Gracias a Dios… Porque Dios tiene sus leyes. No es justo según los hombres, pero es justo según la ley de Dios. Así es como Dios lo ve y lo establece. Por otro lado si solo los buenos fueran los que reciben de Dios, ¿Para quién es el arrepentimiento?¿Para los que nunca pecan? Como dijo Jesucristo en Marcos 2:17 “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” Y todos, tanto justos como pecadores, deben creer. Esa es la ley, pues entonces “verán la gloria de Dios”.

Hebreos, Capítulo 11- Versículo 6.- Dice, “Pero sin fe, sin creencia, es imposible agradar a Dios”. ¿Cómo vamos a agradar a Dios? Con creencia; no hay otra forma de agradar a Dios. Dice, “ Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. O es que acaso Ud. se agrada de los que no confían en Ud. y los acosa para bendecirlos? No, antes deben creer. Así que si usted no tiene creencia, usted no va a agradar a Dios no va a recibir de Dios, y punto.

Vamos a ver un ejemplo de esto en el libro de Job ¿Sabían ustedes que el libro de Job fue la primera revelación dada? Job fue el primer libro que se escribió y fue Moisés quien lo escribió y lo hizo antes de escribir Génesis; y en el libro de Job tenemos tan claramente magnificada y ejemplificada la bondad de Dios contra la maldad del diablo, y precisamente, eso es lo primero que Dios quiere que sepamos, que Él es bueno, y que de Él podemos esperar todo lo bueno, que el diablo es malo, que de él no podemos esperar nada bueno; y si Job es la primera revelación, debe ser porque Dios quiere que sepamos eso, ante todo. No que lo ignoremos.

Vamos a ver la historia de un buen hombre. Leamos Job: Capítulo 1, Versículo 1: “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” ¿Puede usted ser mejor que Job? Muy difícilmente. Este era un hombre perfecto y recto, sin tachas, impecable, apartado del mal, recto, y eso es lo primero que Dios quiere que sepamos: que Dios era un hombre intachable. Sin embargo, usted ve la historia de Job, y ve que en un solo día, en solo unas pocas horas, pierde a sus diez hijos, pierde toda su hacienda, y sólo le queda la vida, porque hasta la salud la pierde. Y nos preguntaremos: ¿cómo le puede pasar esto a un buen hombre? ¿Cómo es posible que Dios permita que le pase esto a un buen hombre? Cuántas veces no escuchamos esta frase ante algo similar: “¿Cómo Dios pudo permitirlo?”

En Job Capítulo 3, Versículo 25, tenemos la respuesta. ¿Era Job un buen hombre? ¡claro que lo era, difícilmente hubiera podido ser mejor, era tan perfecto como se puede ser! Pero veamos ahora la causa de por qué le sucedió todo eso a un hombre recto: Job 3-25 dice: “Porque el temor que me espantaba me ha venido y me ha acontecido lo que yo temía” Job confiesa que le vino lo que temió, ahora bien ¿Era bueno que Job fuera un hombre recto y perfecto y temeroso de Dios, respetuoso de Dios? ¡Claro que era bueno! Pero qué pasó con Job, tuvo miedo, y entonces, el diablo le hizo daño. Porque fue satanás quien lo hirió de toda forma posible sin tocar su vida; si usted lee el libro de Job verá que fue satanás quien lo dañó en esa forma terrible, no Dios. Entonces  está muy bien que seamos rectos y perfectos delante de Dios pero sin miedos, con la creencia imperturbable de que Dios es bueno siempre. Pero Job tenía un gran miedo. Si leemos Job 1-5; veremos que: “Acontecía que habiendo pasado en turno los días de convite, Job enviaba y los  santificaba”; -esto a sus hijos-, “y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos” -de sus hijos- “Porque decía Job: quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra  Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días”. Job tenía miedo de que sus hijos estuvieran blasfemando contra Dios. Y Job recibió el fruto de su miedo, de su creencia, porque es una ley: recibes lo que crees. Y Dios tendría que haber cambiado todas sus leyes, para que esto no sucediera y no lo hizo. No lo hizo por Job que era un hombre recto y perfecto; y ¿lo va a hacer por mí? No. Yo tengo que cambiar. Y debo creer que Dios es bueno, siempre. Y que Dios me va a bendecir porque yo creo en Él. Y creo en la prosperidad que Él me va a dar. Y no dudo, y no tengo miedo. El diablo le dice a Dios acerca de Job: “tú lo cercaste, pusiste una cerca alrededor de él y todo lo que él hace prospera,” y era verdad. Pero una vez que Job tuvo miedo esa cerca empezó a derrumbarse y el diablo pudo meter sus sucias pezuñas por ahí, y pudo hacerle daño como le hizo. ¿Ven como tenemos que cuidar nuestro pensamientos, nuestras creencias, y aun nuestras palabras? porque el diablo, como dice la Palabra, anda como león rugiente alrededor de esa cerca buscando a quien devorar  y ruge para que nosotros tengamos miedo y para que por nuestro miedo se abran huecos en esa cerca, en esa muralla que tenemos alrededor y entonces nos puede hacer daño.

Éste es un ejemplo de cómo Job, un buen hombre, dejó de creer y tuvo consecuencias. Entonces, ¿puede pasar lo malo a la gente buena? Claro, por supuesto que sí. Ya lo vimos ¿Por qué? Por su creencia, o más bien por su incredulidad; y Dios no puede hacer nada para evitarlo, Dios permite eso, tiene que permitirlo porque Dios no puede quebrantar sus propias leyes, que Él estableció para nuestro beneficio. O es que acaso un legislador de la república ¿no debe cumplir las leyes de la republica que el mismo ha hecho?

Ahora reflexionemos un poco sobre la pregunta que la gente se hace: ¿Por qué Dios lo permite? Le contestaré con otra pregunta: Supónganse que yo no amo a Dios. ¿Por qué Dios lo permite? ¿Por qué Dios debería permitir que yo no lo amara? Es más: hay gente que aborrece a Dios, que levanta su voz y blasfema contra Dios. ¿Por qué Dios lo permite? Porque la gente tiene libre albedrío, tiene la libertad de amar o no amar a Dios y Él quiere que yo lo ame por la libertad que tengo de hacerlo y no porque Él me obliga a amarlo, porque eso no sería amor. Dios nos dice cuál es su Palabra, pero no nos obliga a hacerla. Porque ¿cuál sería el amor? Dios tiene que permitir que yo decida amarlo o no, Dios no puede hacer nada para obligarme a amarlo, esa es la permisión de Dios, la permisividad de Dios: que Él no puede hacer nada en contra de mi voluntad.  Porque es mi creencia lo que determina lo que voy a recibir, no Dios. Esa es la ley. ¿No me cree? Lea la Biblia.

Ahora bien, Si yo digo que estoy creyendo y no estoy recibiendo, si yo digo que esto es mentira, entonces todo es mentira, Dios miente y mejor nos olvidarnos de todo, hagamos como los epicúreos: comamos y bebamos que mañana moriremos. Pero no es mentira, y yo debo buscar el error en mí no en Dios. Dios es perfecto, Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en Él.

 

Lo otro que ocurre es que la conciencia de algún pecado pasado, o que no nos sentimos lo suficientemente buenos como para merecer las bendiciones de Dios, nos impide recibir. (Más religión). Pero si Jesucristo me limpió del pecado y yo lo creo, ¿cómo puedo seguir viviendo condenado, sintiéndome culpable por pecados que ya no existen, pues Cristo los limpió cuando renací. Y ¿los que he cometido después de haber renacido? dice 1ª. de Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” entonces, le confieso al Padre mi comunión rota y enseguida vuelvo a estar en comunión con Él. Entonces tampoco esa es una excusa para no recibir el fruto de la obra de Jesucristo, para lo que él vino, para que yo tenga una vida más abundante. No hay ningún pecado pasado por el cual yo tenga que pagar, Jesucristo pagó por todos, ya yo estoy limpio, me puedo presentar delante Dios sin ninguna conciencia de culpa, pecado, mancha, condenación, y creer para recibir sus bendiciones, sintiéndome digno de ellas.


En Marcos, Capítulo 9. Versículo 23, leemos; “Jesús le dijo: si puedes qué creer, al que cree todo le es posible”. Qué más queremos. Si entendemos eso, al que cree todo le es posible y si todas las cosas que yo necesito están disponibles, entonces todas son posibles de recibir, si YO soy capaz de creer. Porque si puedes creer, al que cree todo le es posible. ¿Recuerdan la historia de Naaman el sirio?, Está en segunda de Reyes capítulo 5 empezando el relato en el versículo 1; y dice que Naaman era un general sirio muy valeroso pero leproso. Y Naaman fue al hombre de Dios para que éste lo sanara, lo limpiara de la lepra. Y el hombre de Dios le dijo, es más, le mando a decir,  ni siquiera le dijo personalmente, anda al Jordán y te zambulles siete veces y serás limpio. Y Naamá, creyó, aunque no a la primera pero finalmente creyó, y fue limpio de su lepra. Y Naaman e
ra sirio, no hebreo, pero CREYÓ y recibió.

Pienso que entonces podemos entender que fue lo que vio el doctor en Juan 10:10, entendemos por qué ese versículo cambió su vida, cambió la vida de un hombre de Dios, no la de un impío, no la vida de un hombre que nunca había leído la Palabra sino la de un hombre metido de pies y cabeza en la Biblia, en la Palabra de Dios. Sin embargo, leyó ese versículo y entendió de una vez y para siempre que de Dios viene todo lo bueno, y que quien hurta, mata y destruye es satanás, es el ladrón, el diablo. Y en base a ese único versículo estableció todo su ministerio, todos sus libros; esa fue la Palabra que Dios le enseñó como nunca antes le había sido enseñada. Si lo creemos o no, es problema de cada uno de nosotros; pero es mejor que lo creamos pues estamos a un pensamiento de la vida más abundante.

Muchas veces yo pienso, bueno, yo quizá podría pertenecer a otra Iglesia, y he ido a otra Iglesia, me han invitado, y yo he ido, pero no encuentro Juan 10:10 en ninguna otra Iglesia. Y veo programas de televisión y no encuentro a Juan 10:10, y escucho programas de radio y no veo a Juan 10:10, y hablo con cristianos de otras Iglesias y no veo a Juan 10:10. ¿Saben qué es lo que veo? Duda, preguntas, ¿por qué Dios permitió tal cosa?; y veo tragedias y veo preguntas sin respuestas, o a lo sumo, la respuesta que pueden tener es un no sé y una resignación. Yo no podría pertenecer a otra Iglesia. ¿Podría Ud.? Alguien me dijo alguna vez: “yo estoy en otra Iglesia que igual que ustedes leen la Biblia”. Bien, ¿Y? Con la Biblia hasta hacen magia los brujos, con la Biblia se han hecho y aun hacen cantidad de barbaridades. Leer la Biblia, cualquiera puede hacerlo; eso, no quiere decir nada; creerle a Dios, eso es el todo del hombre; ¿Cuál es la diferencia de nuestra Iglesia con cualquier otra Iglesia? JUAN 10:10, pues creemos fundamentalmente QUE DIOS ES BUENO SIEMPRE; esa fue la diferencia que hizo que el doctor buscara y trabajara la Palabra de Dios para encontrar esa vida abundante que Juan 10:10 prometía. Y esa es la diferencia. Por eso, debemos insistir en la vida abundante; y enseñar Juan 10:10. Les digo a ustedes coordinadores de Iglesia, nosotros coordinadores de Iglesia, nosotros creyentes, personas que hablamos Su Palabra, debemos decirle a nuestros vecinos “–oye, Dios tiene vida abundante para ti”.  Y esa es la verdad, y debemos enseñarle que si lo creen, todo les es posible. Eso debemos hacer.

Salmo 34. En el versículo 4 dice: “busqué a Jehová y Él me oyó y me libró de todos mis temores. ¿Dice mis problemas? No, dice mis temores; Dios me libró con su Palabra de toda mi creencia negativa, ¿y qué pasó con los problemas? Se resolvieron solos. Dios ni siquiera tuvo que tocarlos porque es una ley. Cuando yo creo positivamente ya los problemas desaparecen, se solucionan. ¿Por qué no dice ahí que Dios me libró de mis problemas? porque lo que causa mis problemas y de mi derrota es mi creencia negativa, mis temores, mis miedos, igual que vimos con Job. El diablo no puede, ni necesita, tocarnos; con hacernos creer negativos, nos hará recibir negativos, porque es una Ley. El miedo es  aceite en el piso del creyente, y el diablo, extiende su aceite de creencia negativa . ¿Tiene que tumbarnos? ¿Tiene que empujarnos? No, lo que tiene que hacer es hacernos caminar sobre ese aceite… y ahí vamos…. Así es cómo funciona. El miedo es aceite donde nosotros pisamos. El miedo es arena en la maquinaria de la vida; ¿recuerdan esa frase? Eso es.

La creencia está en el corazón, con el corazón que se cree dice Romanos 10:10. Y  sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida, dice Proverbios 4:23 y la vida es vida en abundancia,  la vida está allí, pues, en nuestra creencia.

La vida más abundante encaja con toda la Palabra de Dios. Ustedes verán a Juan 10:10 en formas diferentes en toda la Palabra de Dios. Aunque en ese versículo lo tenemos todo  condensado y declarado por el Señor Jesucristo.

Esfesios 1:19. Dice “ y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos” no dice dudamos, dice los que creemos, pues allí, y entonces, se manifiesta el Poder de Dios y de Su Fuerza, según nuestra creencia. Allí es donde se manifiesta el Poder maravilloso de Dios. ¿No te han dicho que si creyeres verás la Gloria de Dios? Esto es el poder de Dios manifestado.

Leamos Marcos Cap.5 vers. 35: “Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? 36Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.” La niña del principal de la sinagoga, luego de su agonía, acababa de morir, estaba muerta, sin vida. Sin embargo, Jesús le dijo: “No tengas miedo, cree solamente”. No importa lo que veamos, si la Palabra de Dios nos dice cree, entonces creemos, no importa lo absurdo que pueda parecer (como en el caso de una niña muerta que, según la ciencia del hombre ¿qué más se puede hacer? Pero Dios hace caminos en donde no los hay, para Dios no hay nada imposible) Y por la creencia de ese padre, gracias a que él no tuvo miedo sino que creyó lo que Jesús le decía, esa niña le fue devuelta de entre los muertos. Vemos entonces, El Poder de la Creencia (así con mayúsculas), vemos lo que la creencia puede hacer; si solamente somos capaces, si tan solo nos atrevemos a creer, veremos maravillas como ésta ocurrir delante de nuestros ojos. ¿Quién dice que estas maravillas eran para hace dos mil años? bueno, algunos cristianos sinceros, pero sinceramente equivocados. El poder de Dios no cambia, el poder de Dios no se disminuye con los años, no envejece hasta desaparecer, son los hombres, con su incredulidad, los que limitan al Omnipotente, que no puede hacer nada por aquellos que no confían el Él, que no se agrada con nuestra incredulidad, y que, muy a pesar suyo, porque nos ama, no puede hacer nada en contra de nuestra creencia. Pues bien, esas maravillas son para hoy, en este mismo día y momento, si yo soy capaz de creer.

Mateo 21:22 dice: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” Dice creyendo, no dice dudando, ni cuestionando, ni fabricándonos excusas para racionalizar nuestra incredulidad. Dice creyendo. Pero veces pensamos que la sola oración es sustituto de la creencia. No es así, la oración nunca sustituye a la creencia y tampoco puede. Si, es importante, vital, imprescindible, orarle al Padre, pero con una oración creyente. Hay quien dice: “Lo más importante es orar”, pero no es lo único que La Palabra de Dios dice. Se requiere oración creyente. Las cosas no suceden si yo oro sin creencia…”pues todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”

En Lucas Capítulo 17 verso 5 los discípulos le piden al Señor “Auméntanos la fe. 6Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.”…  Ellos le piden: “auméntanos la creencia”… y fíjense lo que les responde Jesucristo: si tuvieseis fe como un grano de mostaza… ¿Saben de qué tamaño es un grano de mostaza? Muy pequeño, tendrá un milímetro de diámetro aproximadamente. Jesús lo que les estaba diciendo era “ustedes no tienen fe, ni siquiera del tamaño de un grano de mostaza, porque si la tuvieran, le dirían a este sicómoro, pásate de aquí para allá, y se pasaría”. En el mismo relato registrado en Mateo 17:20 Jesucristo agrega “y nada os será imposible” si tenemos fe, creencia, del tamaño de un grano de mostaza.

Ahora bien, yo quiero recibir de Dios sus maravillosas promesas y quiero creer ¿cómo hago para tener creencia? Pues bien: voy a la Palabra de Dios, leo la Palabra de Dios, estudio la Palabra de Dios, y la creo, porque en qué otro sitio tengo yo referencia de los hombres que creyeron. ¿En el periódico? ¿En el noticiero? ¿en la última página del periódico local, la de sucesos? La última página del periódico es buena para los que quieran ejemplo de los que no creyeron; ahí se abunda en casos de incredulidad o creencia negativa, miedo y los consecuentes dramas y tragedias. El único sitio que edifica creencia en mí es La Palabra De Dios.

Uds. han leído Hebreos 11, el Hall de la fama de los Creyentes, todo lo que pudieron hacer aquellos hombres y mujeres que le creyeron a Dios. El único sitio donde voy a edificar creencia es en la Palabra de Dios, en la lectura diaria, en el estudio, y todos sabemos que simple lectura no es estudio, el estudio requiere tiempo, disciplina y constancia. Si no es así nos sorprenderán diciendo, como hacen muchos que dicen leerla, que hay un versículo que… “yo lo leí una vez que dice… cómo es que dice… espérate… espérate…eso:  Dios dice ayúdate que yo te ayudaré” y Dios nunca ha dicho eso, eso no está en la Biblia. ¿Cuántas cosas se dicen que están en la Palabra de Dios y no están? Y sin embargo como bíblicas han sido enseñadas. A nosotros nadie nos va a  engañar si tenemos la Palabra de Dios correctamente dividida, y la leemos y la estudiamos. Pero debemos ser diligentes. La palabra dice que en lo que requiere diligencia, no perezosos, y yo tengo que tener disciplina en mi vida y pasearme un poco por todo lo que hicieron esos grandes hombres que creyeron, ellos levantaron muertos, sanaron enfermos, dieron vista a los ciegos, etc. Yo tengo que meter mi cabeza un poco más en la Palabra de Dios y olvidarme un poco de las malas noticias del mundo porque esas no van a edificar creencia en mí, esas lo que van es a causar en mi es creencia negativa, derrota, ruina y muerte. Yo no digo que no lean el periódico, digo que si tienen que leerlo, sean sabios y ni siquiera pongan los ojos en lo que daña y envenena el alma. No nos interesa la obra del diablo. Y eso es lo que hacen los noticieros, con sus malas noticias: exaltan la obra del diablo, no la de Dios. Y en lugar de decir “¡Miren lo que hizo el diablo!” Es mejor comentar… “Oye, viste lo que hizo Eliseo, o lo que hizo Elías o lo que hizo Moisés o lo que hizo David…” Esas son las buenas nuevas, las que edifican mi creencia en la Palabra de Dios. Como la edificó en aquellos verdaderos super-heroes que se atrevieron a creer Su Palabra y hoy podemos, miles de años después, leer y saber de ellos y su creencia en el Padre.

Hay otra frase del doctor que dice “Nuestra prosperidad y salud dependen de cuan renovadas estén nuestras mentes a lo que dice la Palabra de Dios”. Mi prosperidad y mi salud dependen de cuanto yo crea que Dios quiere que yo sea prosperado y que tenga salud. ¿Recuerdan  3ra. de Juan 2? Entonces Dios, es bueno y su bondad es para ser manifestada. Eso es maravilloso, pues de qué vale un Dios bueno pero “del servicio secreto”, para que nadie sepa que es bueno. No, Dios es Bueno y Él quiere que todo el mundo lo sepa, Él quiere que su bondad sea manifestada y proclamada. Seguimos leyendo lo que dice el doctor Wierwille: “El Diablo nunca está satisfecho hasta reducir al hombre a la más completa ruina. La voluntad de Dios es siempre abundancia para su pueblo creyente. La voluntad de Dios es una abundancia de prosperidad y bendiciones ilimitadas para sus hijos”. Bien, entonces sí podemos decir con confianza y entusiasmo: Hágase la voluntad de Dios.

La voluntad de Dios es una abundancia de prosperidad y bendiciones ilimitadas para sus hijos. Esa es la voluntad de Dios, eso es Juan 10:10, Jesucristo vino para que tengamos vida, y para que la tengamos en abundancia.  Nosotros tenemos que creerlo; nosotros tenemos que reclamarlo; nosotros tenemos que enseñarlo. No son solo las buenas obras, (que están muy bien) pero es la creencia lo que nos permite recibir esas bendiciones de Dios. No hay ningún pecado por el cual yo tenga que pagar, Jesucristo pagó por todo. No hay ninguna excusa para que yo no manifieste una vida más abundante hoy.
Volvamos a Juan 10:10 en nuestras mentes y vivamos así una vida más que abundante.

 

El Manual | por: antonio bonaccorso

Somos hombres y mujeres libres viviendo en un país libre. Gracias a Dios por ello. Pero si quisiéramos ingresar, por ejemplo, a un club social, una universidad o a un equipo de basket-ball, nuestra libertad no nos permitiría ser admitidos a alguno de estos sitios sin sujetarnos a las reglas que, sin duda, encontraríamos en cada uno de ellos. En el club social lo primero que recibiríamos serían los estatutos que nos indican las reglas que como socios debemos cumplir para ser admitidos y, por supuesto, una vez admitidos, la trasgresión de esas reglas nos traería como consecuencia la exclusión de dicha institución. En el caso de la universidad recibiríamos, los reglamentos, el pensum, los horarios de clases y cualquier otra norma que debemos seguir para que luego de hacer todo lo indicado, durante el tiempo establecido, se nos conceda recibir el título o grado deseado. Igualmente en cuanto al equipo de basket-ball. El entrenador indagaría si sabemos jugar según las reglas y muy probablemente comenzaría revisando nuestros conocimientos más básicos del deporte y las normas que lo rigen.

Todo lo anterior debemos hacerlo si aspiramos a entrar y permanecer en cualquiera de las instituciones ya mencionadas. Debemos cumplir las normas y seguir las reglas establecidas.

Para que las cosas funcionen debe existir un orden y ese orden viene del cumplimiento de las reglas.

Como cristianos.

En nuestra vida como cristianos el principio igualmente se mantiene, se deben conocer las reglas del cristianismo, contenidas todas ellas en la maravillosa Palabra de Dios.

Oseas 4:6 dice:

Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.

Hoy en día el pueblo de Dios es destruido por la misma razón que cuando esto se escribió: falta de conocimiento, y no de las reglas del basket-ball precisamente, sino de las reglas escritas en la Palabra de Dios. Para tener prosperidad y una vida abundante debemos adherirnos a la maravillosa exactitud de las normas de la Palabra de Dios.

Es posible que alguien diga que ha obtenido resultados asombrosos sin necesidad de la Palabra de Dios, sin seguir sus normas, y sin adherirse a ella. Por supuesto hay cosas espectaculares en el mundo, pero no son ellas las que deben impresionarnos sino más bien la maravillosa precisión con que la Palabra de Dios se cumple. Por ejemplo: un jugador de basket-ball puede tomar el balón subir hasta la grada más alta y desde allí hacer un tiro libre y encestar el balón. ¿No sería eso algo espectacular? ¿No recibiría una gran ovación por la hazaña que acaba de hacer? Sin ninguna duda, pero ¿Le daría puntos a su equipo con esta actitud? Por supuesto que no; es muy probable que el arbitro lo amonestara, o aún mas, lo penalizara por realizar tan espectacular pero inútil e ilegal acción. Si se va a jugar para ganar, se debe jugar según las reglas.

Otro detalle importante es que el reglamento siempre es uno, siempre es el mismo, en cualquier país del mundo para cada deporte en particular; no hay variedad de reglamentos. Eso es lo que le permite a un equipo de basket-ball de China jugar un partido con un equipo de Uruguay: una misma regla, única y común para todos en todo el mundo. Y ¿qué pasa con el mundo cristiano en este sentido? Pasa que, aunque la Biblia es una sola, los cristianos difieren en sus juicios, basados en que todas las opiniones son válidas, (aunque 2a de Pedro 1:20 dice que… ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada) Es por eso y solo por eso que cristianos de congregaciones diferentes no pueden entenderse porque su regla no es la misma, varía de una iglesia a otra y, no pocas veces, de un grupo a otro dentro de una misma denominación. Sin embargo se supone que Ud. como buen cristiano debe llevarse bien y tolerar a todos los demás cristianos. Pero ¿sobre que base común? ¿Cómo poder lograrlo si la doctrina, si las normas no son las mismas? ¿Cómo podría Ud. jugar basket-ball con alguien si al hacerlo la otra persona juega según las reglas del foot-ball?

Se dice en el mundo cristiano ecuménico que como cristianos debemos entendernos y tolerarnos. Si Ud. fuera entrenador de un equipo y yo le pidiera entrar a jugar con su equipo ¿Toleraría Ud. que yo no quisiera aprender las reglas y permitiría Ud. que yo no jugara según las normas? Estoy seguro que Ud. ni siquiera me recibiría en la puerta de su gimnasio si sabe que esa es mi forma de pensar. Pues bien, en cuanto a la Palabra de Dios se refiere, si un “cristiano” quiere que yo le dedique mi tiempo, aunque el rechace leer. estudiar y aprender la Palabra de Dios mi única respuesta será “no tengo tiempo para Ud.; su cristianismo no me interesa” (Si esto le parece fuerte entonces debería leer Proverbios 1:24-29) Si la sabiduría está disponible, ser ignorante es pecado. Si Ud. fuera dueño de un equipo de base-ball ¿Contrataría y confiaría en un entrenador ignorante del juego y sus reglas? Y, si tuviera que ir al medico, ¿Confiaría su vida a un medico ignorante que no le gusta estudiar y estar al día en su especialidad? Entonces ¿Por qué aceptar a un sacerdote o un pastor que desconoce la Palabra de Dios o que tiene su propia opinión sobre ella o que piensa que algunas partes de la Biblia son mitos o interpolaciones? Como dijo Pablo en 2a de Corintios 11:4 si viene alguno predicando otro evangelio, bien lo toleráis. Pues bien, Dios no tolera las opiniones contrarias a su Palabra.

Amar a Dios.

Si Ud. hace una encuesta entre cristianos en cuanto a si la gente ama a Dios verá que todos responderán que sí.

Pero si la pregunta que Ud. hace es ¿qué es amar a Dios? verá como la respuesta no es tan homogénea y que cada quien tiene su opinión sobre lo que es amar a Dios. Sin embargo la Biblia define muy claramente el amor a Dios en 1ª. de Juan 5:3 dice que amar a Dios es… que guardemos sus mandamientos, pero si yo no conozco sus mandamientos ¿cómo puedo guardarlos y con ello amar a Dios? Imposible. De forma tal que amar a Dios sin conocer su Palabra es solamente otra forma religiosa de idolatría en la cual se ama y se adora a un dios      no-conocido. Y ¿cual sigue siendo el primero y más grande pecado, sino quebrantar el primero y grande mandamiento que es amar a Dios por encima de todo y de todos? A alguien le podrá parecer que la Biblia no es verdad y que no le importa para nada lo que ella dice, pues bien, igual recibirá las consecuencias de su incredulidad pues su incredulidad no habrá hecho nula la fidelidad de Dios, como dice Pablo en Romanos 3:3.

Veamos un ejemplo que puede ilustrar lo que decimos. Para nadar hay que mover los brazos y piernas a fin de mantenerse a flote y avanzar. Sin embargo, alguien puede decir que eso no le importa y que él va a nadar sin mover ni brazos ni piernas, porque tiene libertad para opinar así. Bueno ya Ud. sabe lo que le va a suceder a esa persona: se ahogará pues la ley no puede ser quebrantada, y no importa si ella cree o no, la ley sigue existiendo y no es anulada por su estupidez o tozudez. Por eso el pecado lleva el castigo en sí mismo, porque el incumplimiento de la norma nos traerá consecuencias. La vida tiene sus reglas y si creemos que Dios hizo la vida deberíamos creer que hizo también las reglas; pues si a Henry Ford le pareció conveniente incluir un manual en sus carros ¿nos iba a dejar Dios andar por los caminos de la vida sin un manual de funcionamiento que nos permita guiar nuestra existencia hacia la prosperidad? Henry Ford lo hizo y Dios también lo hizo; pero el problema espiritual básico del hombre sigue siendo que no cree que toda la Biblia es la Palabra y la Voluntad de Dios, no cree que ese es El Manual.

Veamos el corazón del salmista en cuanto a la Palabra: Sal 119:92,93 97-100: Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido. Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado. iOh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos.

Solo la palabra como única regla de fe y practica nos enseña a vivir y nos garantiza una vida abundante en bendiciones y en triunfos.

 

 

La Vida Abundante, Hoy (II) | por: antonio bonaccorso

Juan 10:10:

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir, yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”

 “Este versículo cambió literalmente mi vida” (V.P.Wierwille)

 Desde que oímos por primera vez ese versículo -y entendimos su significado a la luz de la integridad de la Biblia, tal como nuestro padre en la Palabra nos enseñó, también cambiaron nuestras vidas. Y en nuestra andar hacia una vida cada vez más abundante también hemos tenido que aprender y entender algo que a veces parecemos olvidar: que esa vida abundante no es una vida simple, sin situaciones, sin retos, sin desafíos y sin confrontación.

Baste ver en la Biblia la vida de todos los hombres y mujeres que amaron a Dios y dedicaron sus vidas a la gloria de Él, todos confrontaron situaciones y afrontaron retos a veces de dimensiones épicas.

Como atletas espirituales estamos en una competencia espiritual que terminará cuando el Señor Jesucristo venga por nosotros; no sabemos que vendrá después, pero mientras eso sucede seguimos, día a día en la arena de la competencia de la vida más abundante.

Somos, no solo atletas que compiten,  sino como aquellos que vencen: somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Romanos 8:37)

De manera que la vida abundante debe ser una vida de triunfos y, por lo mismo, una vida de retos, pues sin lo segundo no puede lograrse lo primero.

Así que de la manera que Cristo triunfó, nosotros que andamos en sus pisadas, debemos triunfar. Por él, por su vida y por sus logros, nuestra victoria está garantizada.

 

Dicho de otra forma si sus palabras permanecen en nosotros y nosotros en ellas somos invencibles; siempre vamos a prevalecer sobre nuestro adversario y nuestro adversario es satanás ( y aunque el programa de escritura me diga que es un error lo dejo así mismo, con letras minúsculas) Él es el adversario del creyente y siempre lo ha sido.

 

Sal 106:10: Los salvó de mano del enemigo, Y los rescató de mano del adversario.

 

1ª. Ped 5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

 

Nuestro adversario es satán, no es Dios. Aunque parezca obvio, y hasta absurdo decirlo, pues hay que decirlo, porque cuando algunos cristianos hablan diérase la impresión que quien los adversa es Dios Todopoderoso: “el Señor hizo esto para probarme…los caminos del Señor son misteriosos y deben ser aceptados…tengo que resignarme pues él Señor sabe porque hace lo que hace…Dios escribe recto con líneas torcidas… y muchas otras frases que más que de aceptación –de la misteriosa voluntad del Señor– son de acusación a Dios Omnipotente.

¿Qué clase de Dios es ese que no le queda más remedio que enviarnos cosas malas para demostrarnos su amor, o que tiene que herirnos para después poder amorosamente sanarnos?

Y es que uno de los más grandes retos que nos plantea la vida abundante es llegar al convencimiento de que Dios es bueno siempre y que no debemos andar por allí culpándole a Él por cuanta tontería nos sucede por causa de nuestra incredulidad y por no querer razonar y someternos a su maravillosa Palabra.

 

Ahora hagamos un pequeño ejercicio mental y razonemos lo que sigue: Si algún adversario nuestro, en el área que fuere, arremete contra nosotros y nos ataca, eso inmediatamente provoca en nosotros una reacción de enojo: nos molesta y a veces hasta nos enfurece. Sin embargo, sin quien nos agrede es un buen amigo, o alguna persona amada, eso nos duele, nos entristece y nos deprime ¿no es así?

Entonces la pregunta que aplica es: ¿por qué si satanás es nuestro enemigo, nos deprimimos cuando somos atacados por él? Si el es nuestro adversario, ¿por qué no nos enfurece esa osadía de su parte y por qué no le devolvemos el golpe de inmediato como haríamos, o desearíamos hacer, con cualquier otro oponente? Bien, para entender esto antes debemos entender que satanás es astuto y el secreto de su éxito es la forma secreta como actua; por ello cuando nos hiere lo menos que se nota es su presencia y por allí viene el truco: él nos ataca, y si logra alcanzarnos, trata de hacernos ver a Dios detrás de lo acontecido; y es eso precisamente, pensar que Dios tuvo algo que ver, por acción u omisión, con el mal recibido, lo que nos deprime y anula nuestros ánimos de lucha. Recordemos esta cita del Dr. Wierwille: “Dios trae sólo bendiciones, parece tomar mucho crecimiento espiritual antes de que la gente llegue a aceptar el hecho de que Dios es bueno siempre.”

Entonces tenemos delante de nosotros quizá nuestro primer reto como hijos de Dios: debemos crecer espiritualmente mucho a fin de que entendamos la bondad infinita de Dios y dejemos de culparlo a él por todo.

 

Sin duda el adversario es muy astuto y es por eso que en 2ª. de Corintios se nos amonesta a no desconocerlo:

2ª. Corintios 2:11: para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.  Y su mayor maquinación es camuflarse para no ser visto. Cualquier estratega sabe que la derrota del enemigo depende en gran parte del conocimiento que se tenga de él, de sus tácticas y sus movimientos. Por ello Dios quiere que le conozcamos y que reconozcamos las huellas que deja por donde se arrastra.

Satanás no debe ser subestimado nunca … y mucho menos Dios; y una cosa lleva a la otra porque cuando comenzamos a subestimar al diablo, terminamos subestimando a Dios, pues acusando a este ignoramos a aquel.

 

Problemas ¿Tenemos problemas en nuestras vidas? Claro, ¿Acaso alguien nos prometió que con el conocimiento de Dios que nos dan los Seminario I y II y con la vida abundante se acabarían los problemas? Pues no solo no se acabaron sino que ahora los problemas son diferentes y hasta mayores; pero ¿son los mismos problemas que tiene un niño en pre-escolar que los que tiene en el kinder o en primer grado? ¿No son mayores? Definitivamente lo son, ¿pero no está mejor preparado el niño a medida que va aprendiendo y subiendo de grado? Así nosotros, así la vida diaria, así también la vida en abundancia. Si un cristiano cree que por serlo no debe tener problemas, pues mucho menos debió tenerlos Jesucristo; y aun así, sabemos que él fue el hombre más grande que ha caminado sobre esta tierra, pues también deberíamos saber que en su grandeza enfrento problemas que nadie antes o después ha enfrentado y venció todos los retos -hasta a la muerte de cruz.

 

Hagamos otro ejercicio mental: pensemos por un momento que estamos en un estadio durante un juego de pelota; En ese sitio de confrontaciones deportivas ¿quién afronta los mayores retos, el espectador que se divierte, sufre y vocifera en las gradas o el jugador que está en el campo de juego? ¿Quién debe poner alma y corazón en lo que está haciendo, sin perder el control de sus emociones? ¿Quién tiene más mérito y tiene la oportunidad de alzarse con una victoria? El jugador, ciertamente –de hecho si lo pensamos un poco más: a este le pagan, mientras que el espectador debe pagar para estar allí.  

Y Ud. ¿Cuál de los dos quiere Usted ser, el de la grada o el del uniforme en el campo de juego? ¿Ud. que prefiere, ver las cosas que suceden o hacer que las cosas sucedan? ¿Quiere ser campeón de grada o campeón en el campo de juego?

Nosotros como hijos de Dios con poder (Romanos 1:4) al igual que Jesucristo no fuimos hechos, formados y creados para algo menor que para la Gloria de Su Altísimo Dios Todopoderoso.  Él nos concibió y nos preparó de antemano para grandes obras (Efesios 2:10) para vencer los más grandes retos, para llevar la luz de su Palabra, que Él engrandeció sobre todas las cosas, sobre este mundo de tinieblas y para aplastar bajo nuestros pies al dios de este mundo, a sus huestes de maldad y a su obra de iniquidad; y eso, amado de Dios, no es poca cosa; eso no es sino el reto de los retos y el desafío de todos los desafíos, para la gloria de todas las glorias, la del Padre de las Luces (Santiago 1:17).

 

El Señor Jesucristo nos advirtió: En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.(Juan 16:33b)

En el mundo tenemos, y tendremos, retos y como él los venció -y porque él lo hizo- nosotros también los venceremos; y la clave para lograr esto es: Sujetar la mente a la voluntad de Dios y jamás rendirnos.

 

En Salmos Dios nos dice como:

Sal 37:5:  Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.

 Debemos confiar en Dios confiando en su Palabra y no dejarnos desviar ni a derecha ni a izquierda de su camino (Josué 1:7) esa es la parte que nos corresponde a nosotros, entonces Dios hará la que le corresponde a Él; pero ni nosotros la de Él ni l la nuestra, cada quien hará su parte, y las dos juntas, ninguna sin la otra.

 Para ilustrar un poco más la idea, me gustaría hacerles conocer una frase que dice:

 “No oréis pidiendo vidas fáciles; Orad para que seáis hombres fuertes. No pidáis tareas a la medida de vuestras energías; pedid energías a la medida de vuestras tareas.” (Phillip Brooks)

 No oremos y roguemos para que el problema se achique, oremos y creamos por ser gigantes de Dios, por desplegar el poder de Dios en Cristo inherente en nosotros.

Cuando Dios le dijo a Josué esfuérzate y se valiente, se lo dijo porque le había encomendado una tarea que requería de muchas energías: porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.(Josué 1:6)

Dios no ha sido mezquino con nosotros, Dios no nos ha dado su espíritu con gotero, nos dio la totalidad del espíritu que necesitamos (Colosences 2:10) para hacer las obras que Cristo hizo y aun mayores (Juan 14:12) Y eso es poder ilimitado.

Y para ejercer ese poder se requiere una actitud vencedora -no derrotista. Se requiere que ciñamos nuestros lomos como varones (Job 38:3a) por ello dice 1ª. de Corintios 16:13: Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.

Hemos de portarnos como hombres y mujeres adultos, no como niños asustados ni  como personas medrosas y pusilánimes (Deuteronomio 20:8)

Pablo le amonesta a Timoteo y le dice en 2ª. Timoteo 2:3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Es decir soporta entrenamiento, resiste presiones mentales, no te rindas, no desmayes. Y esa, precisamente, es la clave que abre la puerta de la victoria: no importa lo que suceda, no te rindas

Plantémonos sobre nuestros pies y tengamos paciencia y confianza en Dios, pues ¿Dónde estaría Ud. si su hijo enfrenta un reto? Dónde sino con él, alentándolo, soportándolo y no permitiendo que nada por encima de sus fuerzas lo derrote y así es Dios y mucho más. Y así lo garantiza en 1ª. de Corintios 10:13:

 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Cualquier cosa que estemos enfrentando es porque Dios sabe que la podemos resistir -y vencer. No dudemos eso. Jamás tendremos que enfrentar nada que no podamos, soportar, controlar y de lo cual salir victoriosos.

Santiago 4:7:

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Cuando satanás y el creyente que resiste se enfrentan, el resultado es un diablo en retirada.

 

-Según el lenguaje es bueno notar que resiste, esfuérzate, anímate, aliéntate, gózate, son todas formas imperativas del verbo, es decir son mandamientos, y son de Dios para nosotros, no son sugerencias ni alternativas entre muchas otras, son mandamientos y como tales deben ser obedecidos según Dios lo demanda.

En el Seminario I aprendimos que en las epístolas no se le dice al creyente que crea; y  tampoco se le dice que no tema porque un creyente no tiene nada que temer. Imagínese la tripulación de un tanque de guerra que marcha a enfrentarse a un grupo de soldados armados con pistolas; les diría a los del tanque que no tengan miedo de los de las pistolas, pienso que no; o les diría Ud. crean que están dentro de un tanque de guerra y que un disparo de pistola no les puede dañar, ¿se los diría sin temor de parecer tonto? Claro que no, de la misma manera, el creyente no tiene nada que temer (el creyente es uno que cree, que está plenamente convencido de su condición, de su posición, de su estado y de su poder que lo hace más que vencedor, eso, y no otra cosa,  es un creyente)

Por otro lado la Palabra nos manda:  Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.(Efesios 6:11) El Dr. Wierwille escribió: Note que no se nos dice que luchemos contra el diablo, sino que estemos firmes contra él…Tenemos el poder de Dios en nosotros y tenemos su autoridad para ejercerlo. Según ejercemos este poder y autoridad, satanás lo reconoce y tiene que huir.

  Lo único que satanás puede hacer es tratar de engañarnos –hacernos dudar de la Palabra de Dios –primer paso de la caída de Eva- Pero nada puede contra nosotros si nos soldamos a esa Palabra de Vida.

Así que si el creyente obedece y se viste con toda la armadura de Dios ¿Qué puede temer? Note que no dice la armadura de los hombres sino la de Dios; las armaduras del hombre -por buenas que sean- son limitadas e imperfectas, no así la de Dios, así que un cristiano vestido de esa manera está enteramente protegido y no tiene nada que temer.  

Entonces, si estamos protegidos, reforzados y acorazados, lo importante no es el problema, lo que importa es la actitud que tengamos ante el problema, así que no hemos de concentrarnos en el problema sino en nuestra actitud: en como estamos reaccionando, si de acuerdo al viejo hombre o si de acuerdo a Dios en Cristo en mi. Si nuestra actitud es la correcta entonces vendrán el triunfo y la solución, pero no de otra forma. Así que olvidemos el problema y enfoquémonos en nuestra actitud, porque meditar en las tinieblas no introduce más luz; meditar en la luz es lo que la enciende en nuestras vidas. Cambie la situación cambiando su actitud, lo que piensa de Dios, de su Palabra y de Ud. mismo. Piense de Ud. lo que Dios piensa de Ud. no le contradiga llamandole mentiroso, pues Ud. es, tiene y puede todo lo que Dios dice.

Definitivamente no somos distintos a lo que pensamos  (Proverbios 23:7a) así que somos lo que decidimos pensar.

Seamos mansos cristianos y no cristianos mensos, haciéndonos daño a nosotros mismos, pensando que Dios aprueba nuestra actitud derrotista.

Veamos un par de lecturas sobre la importancia de la actitud del creyente.

1ª. de Samuel 17:45-47

Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. 47Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

Un razonamiento de acuerdo a la lógica de los cinco sentido dice que es imposible que un muchacho, sin experiencia en el combate hombre a hombre y armado solo con una honda y cinco piedras pueda ser capaz de derrotar a un soldado de talla gigantesca, armado de espada, lanza y jabalina de gran tamaño, un guerrero acostumbrado a la batalla y a dar cuenta de muchos, como aquellos muchos israelitas que temían siquiera acercarse a él.

Leer las palabras con las cuales David desafía al filisteo, podría ser tomado como la bravuconada de un imprudente, pero David sabía muy bien lo que decía pues dentro de él ardía el celo por su pueblo y por su Dios.

Si seguimos leyendo veremos que aquel día el joven David, cortó la cabeza del gigante Goliat y los israelitas inspirados por su ejemplo hirieron a los filisteos y saquearon su campamento. He allí lo que está disponible si tan solo no dejamos que nos hurten la decisión de vencer ante dificultades gigantescas. En Dios haremos proezas imposibles de lograr por medio de nuestras fuerzas y que contradicen la lógica de los sentidos, pero, como dice el himno, Dios se especializa en cosas imposibles –aquellas que absolutamente no pueden ser hechas por el hombre.

Ahora veamos en Isaías 35  lo que manda Dios a aquellos corazones temerosos.

Isaías 35:3-8 Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. 4Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará…

Todos estos son mandamientos, son cosas que el creyente debe decidirse y hacerlas

5Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. 6Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. 7El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos…  

A los cinco sentidos todas estas cosas son imposibles, no pueden ocurrir; pero solo los que creen verán la gloria de Dios (Juan 11:40)

 8Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

Gracias a Dios nuestras habilidades no vienen de nosotros mismos sino de Dios que es nuestra suficiencia; así que por torpes que seamos, como el niño que está aprendiendo a andar, no nos perderemos porque Jehová es nuestro amparo y fortaleza. (Salmos 46:1)

 

-En días recientes hemos leído en la prensa sobre soldados en el frente de guerra que se quitan la vida: para ellos el escape a la muerte es la muerte misma. Esas son las cosas absurdas que provoca satanás. Y es que “hay quien de miedo se muere y quien de miedo se mata”

La mejor defensa es el ataque, dice un viejo adagio bélico; entonces ante el desafío lo mejor es hacer algo, actuar; si estamos paralizados Dios no puede hacer mucho por nosotros, pero si empezamos a movernos Dios empieza a abrir puertas, vías de escape, pero es necesario que nos movamos y caminemos a través de esas salidas que Dios nos presenta. 

Porque la creencia motiva la acción y la acción consolida más creencia. Por el contrario la inacción atrae más miedo y el miedo la derrota.

-Hay otro enemigo acechando, sutil, silencioso pero muy peligroso: la autocompasión.

No encontraremos ni una vez esa actitud en el señor Jesucristo, sin embargo esa parece ser la actitud normal de muchos que se dicen cristianos y que pasan por la vida dándose palmaditas en la espalda mientras culpan a Dios de todas sus faltas de creencia.

La autocompasión seduce, adormece nuestro ánimo y nos derrota. Guardémonos,  pues, de ese falso amigo.

-Otra excusa para no hacer lo debido es que ante un problemas nos sentimos mal… y ¿que esperaba? si no fuera así ¿para que está la renovación mental?

Renovar la mente es un trabajo que se opone a lo que pensamos, opinamos o sentimos para que se imponga en nosotros lo que Dios opina: su Palabra. Pues su Palabra es mi guía y no lo que siento, bueno o malo, sino su Palabra.

2ª Corintios 4:8

que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; 9perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.

Nunca derrotados. Cambiamos nuestras vidas al cambiar nuestra actitud.

  Así que ante la próxima situación difícil no olvidemos que ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;

Somos contados como ovejas de matadero.  37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:35-39)

  Dios dice que nosotros, Ud. y yo, somos más que vencedores, super-conquistadores, invencibles, de manera que Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?(Romanos 8:31)

Esa es la verdad, así que cambiemos nuestras vidas al cambiar nuestra actitud,

Esa es la voluntad de Dios y ese nuestro mensaje a todo aquel que quiera escuchar; esa es nuestra labor, ese nuestro ministerio y esa nuestra vida más abundante.

 

Comer Sano | por: antonio bonaccorso

Amados Hermanos,

 Ante algunas preguntas, dudas y comentarios llegados a la Coordinación de Doctrina en cuanto a lo que comida sana es, me permito aclarar algunos conceptos.

En el principio hizo Dios la mejor comida para el hombre,

Gen 1:29

Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.

Estableció Dios de esta forma la comida que Él quiso para el hombre desde el principio, Su primera voluntad: la comida de origen vegetal.

Luego de la caída de Adán, de la entrada al mundo del pecado y de la muerte y después del diluvio, Dios dio instrucciones a Noé en cuanto a otra comida que entraría a formar parte del menú disponible para el hombre: la de origen animal.

Génesis 9:2y3

El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados. 3Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo.

Luego vemos como en la Ley, Dios estableció que debía y que no debía comerse (alimentos limpios e inmundos)

Sabemos que cumplida la Ley por nuestro Señor Jesucristo ya no estamos bajo ley y en cuanto a la comida no hay ilícitos, como dice Pablo en 1a. de Corintios:

1ª. Corintios 10:23

Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.

Y en Colosenses

Colosenses 2:16

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida.

Y de nuevo en 1a. de Corintios

1ª. Corintios 10:25

De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.

De forma tal que no hay pecado en comer cualquier comida, pues nada puede contaminarnos desde el punto de vista espiritual, como enseña Jesucristo en los evangelios en Mateo 7,

Marcos 7:14-23

Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: 15Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. 16Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 17Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. 18El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, 19porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. 20Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. 21Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

Observemos que Jesucristo no habla de la naturaleza física de los alimentos sino de las cosas que contaminan el corazón del hombre, la parte más intima de su mente, puesto que habla de las cosas que salen de la boca y no de las que entran: las que entran son físicas pero las que salen de la boca vienen del corazón, no pueden ser físicas, y son las que contaminan al corazón del hombre.

De manera que Jesucristo se refiere a que la contaminación del corazón del hombre no se debe a los malos alimentos sino a los malos pensamientos, allí está el énfasis (Si no entendemos alma, cuerpo y espíritu nunca vamos a entender, no solo esta, sino muchas otras escrituras)

De forma tal que la comida no nos hace pecadores ni inmundos a los ojos de Dios como sucedía mientras los hombres estaban bajo la Ley. La comida no afecta nuestra comunión con Dios puesto que…El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.(Romanos 14:6)  Así que espiritualmente no hay ninguna contaminación por comer o dejar de comer algo.

Ahora bien ¿Significa esto que, ya no espiritual, sino físicamente toda la comida que podamos comer, queramos comer o comamos nos hace bien y que no nos contamina físicamente? Por supuesto que no.

Además sabemos que hay, especialmente hoy en día:

1.- Comidas con altos contenidos de químicos que los preservan y que les permiten durar mucho tiempo, aun sin refrigeración, evitando la natural descomposición.

2.- Alimentos con colorantes y aditivos que los hacen “atractivos” y “frescos” a la vista y que muchos de ellos son considerados dañinos para la salud.

3.- Que muchos de estos aditivos químicos y colorantes están prohibidos en muchos países en donde se ha demostrado que son altamente tóxicos y dañinos para la salud.

4.- Que hay países enteros en donde la alta ingesta de estos productos industriales, con etiqueta de “Comida”, son causantes de un alto índice de enfermedades gastrointestinales, cardíacas, hepáticas, nerviosas y circulatorias entre sus pobladores.

Entonces ¿Como podemos protegernos de los efectos perniciosos de estos alimentos tan diferentes a los que Dios hizo originalmente para nosotros? Y como creyentes ¿no habrá algo que podamos hacer para protegernos de ellos y sus peligros? Claro, y en una forma muy sencilla: NO COMIENDOLOS.

Pero acaso como creyentes ¿no podríamos creer para satisfacer nuestro paladar y no sufrir consecuencias de salud? Me temo que no.

La creencia es la ley mas grande del universo, pero si recordamos lo que nos enseñó el Dr. Wierwille para recibir cualquier cosa de Dios, PRIMERO hay que saber “Qué está disponible” por lo tanto: solo podemos creer por aquello que está disponible y, hacer lo que se me antoje, aun a sabiendas de que puede dañarme, y creerle a Dios para me proteja: NO ESTÁ DISPONIBLE.

Precisamente ¿No fue esa una de las tentaciones con las que el diablo trató de hacer caer a Jesucristo en el desierto?

Mateo 4:5-7

Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:

A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.

“Adelante, haz locuras. Si eres el hijo de Dios nada te puede pasar…”

Y ¿cual fue la respuesta de nuestro Señor a esa tentación de Lucifer?

7Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.

De manera que si sé, o percibo, que algo puede hacerme daño, no debo hacerlo, pues sería como desafiar a Dios en Su cara, burlarme de El, irrespetarlo. 

¿No sería igual que si su hijo le dijese a Ud. “me voy a meter en esa jaula de leones, y tu, porque eres mi padre y me amas, tienes que irte detrás de mí para protegerme y que nada malo me suceda”? ¿Sería prudente, amoroso, respetuoso hacia el padre? ¿No sería mas bien un desafío o un irrespeto?

He aquí un pasaje que no pocas veces es malentendido:

Marcos 16:17

Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño.

En la sesión doce del seminario se nos enseña que “Si, por accidente, tomamos una cosa mortífera, Dios nos va a proteger. Si, por accidente, tomamos en las manos serpientes, Dios nos va a proteger” (como le sucedió a Pablo en Hechos 28). Y nos enseña que en aquellas iglesias en el sur de los EEUU en donde se toman serpientes mientras se habla en lenguas, “el hablar en lenguas es lo auténtico … pero el tomar serpientes es lo falso, lo diabólico.”

Si por desconocimiento hacemos algo indebido Dios nos va a proteger, pero hacerlo a sabiendas y esperar que Dios nos proteja es, como mínimo, un irrespeto.

Lucas 12:47 y 48

Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. 48Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

Mientras más información tengamos, más responsabilidad y prudencia se nos demanda y la Palabra de Dios nos exhorta una y otra vez a ser prudentes,

1Reyes 4:29

Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar.

¿Qué es Prudencia?

Del griego phronesis (5428), prudencia deriva de phroneo (5426), pensar, razonar y no permitir que nuestra propia opinión exceda los límites de la sensatez.

Del latín prudentia.

1. Consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello.

2. Templanza, cautela, moderación.

3. Sensatez, buen juicio (Facultad por la que el hombre puede distinguir el bien del mal)

Dios nos manda a huir de lo malo, y eso no significa que tengamos miedo ni creencia negativa, es obediencia a Dios que sabe que es lo mejor para nosotros (aun cuando nosotros no lo sepamos, o nos guste ignorarlo)

Juan 8:59

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. 59Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.

¿Por qué el Unigénito de Dios no los enfrentó o le creyó a Dios para no tener que esconderse e irse? ¿Fue acaso miedo, o falta de creencia? Nadie podría decir eso.

Mateo 2:13

Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.

¿Por qué el ángel del Señor no le dijo más bien “Oye Pepe, créele a Dios y sigue durmiendo”? Por una razón muy sencilla: Porque creerle a Dios es hacer lo que Dios dice.

¿Cuantas veces no hemos sido engañados por el diablo por asumir una posición, que nos parece valiente y correcta, pero que es contraria a la voluntad de Dios?

Veamos el ejemplo de un hombre muy valiente pero totalmente equivocado en cuanto a lo que Dios esperaba de él.

Hechos 21:10-14

 …descendió de Judea un profeta llamado Agabo, 11quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles. 12Al oír esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén. 13Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. 14Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.

Y otro ejemplo de otro hombre igualmente valiente, pero prudente:

Gen 27:41-44

Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob. 42Y fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor; y ella envió y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú tu hermano se consuela acerca de ti con la idea de matarte. 43Ahora pues, hijo mío, obedece a mi voz; levántate y huye a casa de Labán mi hermano en Harán, 44y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue.

Jacob obedeció a Dios y preservó la línea del Mesías; Pablo desobedeció y tuvo graves consecuencias para él y para la obra.

El Dr. Wierwille en El Cuerpo de Adiestramiento, posteriormente llamado El Cuerpo de El Camino o The Way Corps, cuidaba celosamente la dieta de los creyentes dentro del programa, su comida era sana, con alto contenido de vegetales crudos y de semillas, (¿recuerdan Génesis 2:29?) ¿Por qué no les servía comida basura y les pedía que creyeran para que les alimentara bien? Sencillamente porque NO ESTABA, NI ESTÁ DISPONIBLE. (Como tampoco está disponible leer la página roja de los diarios y creerle a Dios para que nos edifique, para que alimente nuestras almas a pesar de su naturaleza venenosa y diabólica) “Lo que comes, eso eres” (tanto física como mentalmente)

Conclusión: El diablo va a tratar de engañarnos usando, entre otras, las mismas tentaciones que usó con Jesucristo, entre las cuales está la de “Si eres Hijo de Dios, échate abajo…”  Si caemos en su juego no será porque la Palabra de Dios no sea clara y no nos amoneste a ser prudentes y humildes.

Mi oración a Dios por ti es 2 de Timoteo 2:7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.

Que Dios te Bendiga.

  

Halloween ¿Sabe usted lo que se celebra en este día?

 (tomado de Internet)

En una ocasión una muchacha vio en un menú de un restaurante unas letras chinas que le gustaron y las grabó en su camiseta. Durante mucho tiempo estuvo luciéndolas sin saber lo que decían. Hasta que un día un amigo suyo que hablaba chino le dijo lo que decía en su letrero: “Barata pero buena”.

La muchacha se había estado ofreciendo al mejor postor sin saberlo. Esas cosas nos suceden cuando hacemos algo que no sabemos lo que significa; algo así nos está sucediendo con Halloween.

Definición DE HALLOWEEN: Nombre derivado de “All Hallows Eve” o “Víspera del día de todos los santos” y se celebra la noche del 31 de octubre.

 ORIGEN: Se deriva de los ritos de los Druidas (sacerdotes de tribus europeas llamadas Celtas) para celebrar el día en que Samán o Samhain, el dios de los muertos, en esa fecha invocaban malos espíritus a reunirse en la última noche del año celta para examinar los acontecimientos del futuro y además para que visitaran sus antiguos hogares en la tierra. La Imagen de este dios pagano era un esqueleto sosteniendo una hoz o guadaña que más tarde se le conoció como “la muerte”.

DESARROLLO: El grupo que celebraba este recordatorio necrológico se denominaban Druidas que son los brujos y sacerdotes que para esa fecha iban de casa en casa exigiendo alimentos y otras cosas, niños o vírgenes,  para ofrendarlos en sacrificio a su dios SAMHAIN, presionaban por medio del temor a la gente para que le dieran sus peticiones, sino se accedía a lo solicitado lanzaban una maldición sobre esa casa, dejando una calabaza en la que encendían una vela hecha de grasa humana, por causa de la creencia en esa maldición alguno de la familia podría morir ese año.

TRADICIÓN: ¿Cómo llega esta tradición a nuestros días? Cuando, el emperador Constantino dictó una ley declarando el catolicismo como una religión oficial, fue así que muchos se hicieron cristianos por decreto, entre ellos los brujos y Druidas que se integraron a la Iglesia. Pero los recién llegados trajeron sus prácticas consigo, de manera que a la postre terminaron usándolas dentro de la misma. En el siglo IX el “papado” constituyó un nuevo día para ser celebrado por la Iglesia, el 1º de noviembre, llamándolo “Día de todos los santos” (All Hallows day) tras la evolución de esa palabra vino el término All Hallow Evening y finalmente HALLOWEEN.

 REALIDAD: Para los satanístas y brujos no es un juego, por lo contrario es la ceremonia más solemne del año. Ellos establecieron la noche del 31 de Octubre como “la noche de todos los demonios”. El famoso satanísta Antón Lavey ha declarado que el día de Halloween es el día de mayor actividad satánica para él y sus seguidores. El significado de los grotescos disfraces y máscaras ensangrentadas sirven para disfrazarse ellos mismos como espíritus malignos (demonios), entonces practican la adivinación, bailes y cantos para “ahuyentar” a los espíritus malos y evitar ser heridos por ellos. Es noche de orgías sexuales, drogas, alcohol y misas negras que incluyen sacrificios de animales y/o seres humanos, se bebe sangre y se hacen invocaciones idolatras a dioses que no son el Dios que nosotros conocemos, EL DIOS QUE CREÓ LOS CIELOS Y LA TIERRA. 

CONSECUENCIAS:

* Halloween es dañino porque liga niños y personas al ocultismo.  .

*Muchas veces esto comienza como un simple juego; pero en realidad son prácticas ocultistas cuyo fin es la muerte.

*Las estadísticas muestran un aumento en las desapariciones de niños en días próximos a esta fecha.

. *Otras connotaciones psicológicas: Así como las películas de terror causan problemas serios en ciertas personas, esta noche de brujas produce tremendos traumas, temores y terrores que generan opresiones, estados de pánico y de ansiedad en nuestros niños, ningún cristiano ni vendedor de máscaras bien intencionado puede haber inventado esta fiesta. 

PARA MEDITAR: Solo se celebra lo que se admira o se quiere.

RESPONSABILIDAD: En los padres de familia está la responsabilidad de instruir, guiar y orientar a sus hijos en todos los aspectos, especialmente en las áreas espirituales y morales.

 “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”  Proverbios 22:6

 VERDAD: Desde nuestra perspectiva cristiana la celebración de Halloween no honra a Dios. Dice el apóstol Pablo: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” (10 Coríntios 10:23) 

La Palabra de Dios dice: “Cuando entres a la tierra que Jehová Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos: Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti” (Deuteronomio 18:9, 10,11,12)